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14 10 07 CLAVES DE ACTUALIDAD Profesor y director de estudios en la reputada École des Hautes Études en Sciences Sociales (EHESS) Jordi Canal es uno de los grandes especialistas en historia contemporánea. Cosmopolita y trilingüe (español, catalán y francés) su bibliografía reciente incluye obras de referencia, como autor o editor, Los éxodos políticos en España, siglos XV- XX (2007) Una historia política del carlismo, 1876- 1939 (2006) Con Gilles Pécout y Maurizio Ridolfi, Sociétés rurales du XXe siècle (2004) Jordi Canal HISTORIADOR El nacionalismo siempre pide más TEXTO: J. P. QUIÑONERO FOTO: DANIEL MORDZINSKI La historiografía catalana no tiene nada que ofrecer Durante los primeros años setenta del siglo pasado, la historiografía catalana estaba en punta. Y todo el mundo la apreciaba y miraba hacia ella. En este momento, la historiografía catalana está acelerando su aislamiento. No tiene nada que ofrecer. Ni voluntad de ofrecer nada ni de entender otros puntos de vista. La historiografía catalana está dejando de decir cosas que interesen fuera de Cataluña -El independentismo actual en Cataluña y el País Vasco, ¿es una cuestión electoral u obedece a razones más hondas? -Las dos cosas. De entrada, se trata de una cuestión de fondo. Los nacionalismos que solemos llamar periféricos nunca han pretendido quedarse en una simple autonomía. Siempre van a pedir más. Los nacionalistas pretenden asimilar la nación a otro Estado. Durante un tiempo hubo una evolución distinta en Cataluña y el País Vasco. Ahora estamos llegando a un momento en que los nacionalistas catalanes y vascos no consideran suficiente su situación. Pero no se debe olvidar que incluso los nacionalismos más moderados siempre pretendieron otra cosa, mucho más. -Al mismo tiempo, esa exigencia coincide con el enfrentamiento a primera sangre política entre los distintos nacionalismos catalanes. Y la división entre las familias del PNV -Los dos casos me parecen diferentes. En el País Vasco algunas familias socialistas han intentado servir de puente. En Cataluña, esa fragmentación nacionalista aparece con la ascensión socialista al poder, cuando se pone en evidencia que incluso en las filas socialistas hay quienes optan por una tentación nacionalista. En algunas familias socialistas la tentación nacionalista plena se distingue muy poco del nacionalismo de CiU o ERC. En Cataluña, para ser nacionalista hay que declararse aún más nacionalista. -Una carrera hacia el más allá- -Quizá se trate del triunfo del proceso de nacionalización, que comenzó hace años con las políticas educativas. Al mismo tiempo, hay una parte de la sociedad catalana que ya no se reconoce en el nacionalismo moderado. -La quema de fotografías del Rey, ¿es un accidente o algo peor? -Quiero pensar que solo es una actuación de los más radicales del independentismo. No creo que ese vandalismo refleje lo que piensa la gran mayoría de la sociedad catalana. Ese radicalismo independentista está asociado a otros movimientos, anti globalización, okupas etc. Es preocupante que haya gente que vaya por ahí quemando la efigie del Rey. Pero lo preocupante, para mí, en el fondo, es que tales actuaciones sean permitidas, impunemente. ¿Hay antecedentes históricos de una situación política tan balcanizada -La situación actual es relativamente excepcional. A la historiografía nacionalista le gusta enlazar lo que ocurre hoy con lo que ocurrió en otros momentos de nuestra historia, a lo largo del siglo XIX, por ejemplo. Creo que estamos en situaciones y sociedades radicalmente distintas. ¿No podría pensarse que otro rostro de la historia nacionalista es el de su división cainita? ¿Hay diferencias culturales de fondo entre los distintos nacionalismos? ¿O se trata de luchas de familias que se disputan el mismo pastel nacionalista? -Hay antecedentes históricos. Mirando hacia atrás, en Cataluña, el antecedente inmediato es En Cataluña se va hacia una sociedad aislada. Hay un desconocimiento profundo de la cultura española. Se lee cada vez menos a Galdós, Valle- Inclán, Unamuno... el de la II República, cuando había una vía nacionalista moderada, que entonces era la Lliga, que se ve desplazada por Ezquerra y una suerte de nacional comunismo. Sin embargo, a mi modo de ver, el franquismo destruyó todo aquello. Y lo que viene después es algo nuevo, aunque muchos de los protagonistas actuales quieran recuperar la etapa de la II República. Ezquerra tiene el mismo nombre de Macià y de Companys. Pero hoy es un partido reinventado, que ahora tiende hacia el independentismo. -Esa reinvención del independentismo catalán, ¿tiene algo que ver con los planes de estudio de los últimos 20 o 30 años?