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6- 7 D 7 LOS DOMINGOS DE Esto del indigenismo es un invento europeo. Como producto también de laboratorio son esos españoles aborrecibles, estigmatizados enemigos de la patria nistas y acomplejados varios, en un momento en que además las relaciones entre España y América, caracterizadas por el reciente y poderoso intercambio mutuo de emigrantes y capitales, requiere algo más que mitos iniciáticos, relatos de nación decimonónicos o imágenes potenciadoras de prejuicios. Las relaciones entre España e Iberoamérica se merecen algo mejor. Después de todo, en España aún quedan quienes añoran la soñada fraternidad hispana y americana cantada por el nicaragüense Ruben Darío, aquel que anunció: Latina estirpe verá la gran alba futura El mismo que cantó: ...Mientras la onda cordial aliente un sueño, mientras haya una viva pasión, un noble empeño, un buscado imposible, una imposible hazaña, una América oculta que hallar, vivirá España... Hay en toda esta mitología del indígena americano un peligro, pero también, como en toda coyuntura cargada de fuerza simbólica, una espléndida oportunidad. La población indígena ha pasado del olvido a plantar la bandera del orgullo de su identidad REUTERS En el poder POR CARMEN DE CARLOS CORRESPONSAL EN BUENOS AIRES Agravios y revanchas Han ganado en las urnas, han alcanzado el poder. Son indios. Miran al futuro con orgullo, pero también con rencor, lastrados por un pasado no asumido, como si la conquista hubiera sido ayer y España tuviera una deuda histórica que pagar iempos modernos obligan. La conquista ya no la hacen los blancos, la hacen los indios y, de momento, ganan batallas en las urnas. En el siglo XXI la América indígena ha comenzado a recuperar su poder milenario. Una camada de presidentes con piel roja, cetrina, marrón o chocolate, ha alcanzado el poder con distinta suerte. El primero en inaugurar la racha fue Alejandro Toledo en Perú. El Indio rebelde con causa como repitió hasta el cansancio en campaña, tiró de vincha y de la historia para pedir una oportunidad. La tuvo y aprovechó su gestión para poner en práctica los conocimientos adquiridos en universidades de EE. UU. y en la escuela de la miseria que padeció en su juventud en el altiplano. El discurso, en ocasiones barnizado de reproche histórico hacia España, se transformó en pragmatismo en el poder. El rencor manifiesto, como si la conquista hubiera sido la víspera, lo mantuvo su mujer: Eliane Karp, una belga de piel blanca trasparente con el don de la palabra en kechua. La T AP ira en la defensa de las razas autóctonas se tornó virulenta en boca de la ex primera dama y, curiosamente, en la del actual vicepresidente de Bolivia. Álvaro García Linera, de epidermis similar a aquella, no dudó en tomar las armas antaño y reivindicar hoy- -con ayuda de Los ponchos rojos -la lucha para devolver a los pueblos originarios la tierra que nunca abandonaron y que, ahora, él administra con Evo Morales, un presidente convencido de que España está en deuda Orgulloso de aprender a matar para hacer justicia en la historia, García Linera habla y siente como un indio herido pero tiene la formación cultural de lo que es: un blanco, aunque al mirarse al espejo vea su reflejo policromado. Racismo de fondo, también entre ellos hacen diferencias: Cara de indio pero mentalidad occidental le reprochó Evo a Toledo. En el caso de Bolivia la pelea va de la mano de nacionalismos y exámenes de pureza de sangre, cultura, idiomas y tradiciones. El historiador boliviano Jorge Kafka, resume: Hay una doble línea rupturista sin resolver: la étnica y la au- tonómica. Hay dos visiones del Estado, la nacionalista y la estatalista, que representan los movimientos indígenas, y la federal que, además, demanda una apertura al mercado mundial y entrar en la globalización Ecuador es y no es lo mismo. Lucio Gutiérrez, ex coronel golpista y presidente democrático derrocado en una parodia de destitución por abandono de sus funciones mientras estaba en su despacho, encontró apoyo en los indígenas de Ecuador que le veían más como uno de los suyos que de los otros. Esos mismos respaldan hoy a Rafael Correa, conocedor de las poblaciones más desfavorecidas de las que ha adoptado detalles de su vestuario como las camisas sin cuello con cenefas. Formas y fondo de los indios de América, donde, a diferencia de España, el término indígena les resulta peyorativo. El continente es generoso en comunidades en desarrollo. Aymaras, quechuas, mapuches de corbata o de poncho han pasado del olvido a plantar la bandera del orgullo por existir. Aunque en Brasil o Paraguay sigan viviendo como... indios.