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D 7 7 10 07 Sexo, pero también seso. Seducción y romanticismo. Erotismo, pero también suculentos ingredientes históricos. Con estas apetitosas viandas, y una pizquita de misterio, nutre sus novelas Robin Schone (www. robinschone. com; www. pasionmanderley. com) una norteamericana de Illinois considerada por la crítica (y centenares de miles de lectores a ambos lados del Atlántico) como la reina de la literatura romántica actual. Ahora, dos de sus títulos más emblemáticos, El amante y La mujer de Gabriel (Editorial Manderlay) llegan a las librerías españolas. Una sobredosis de pasión asegurada. GUTIERREZ Y DE LA FUENTE 32 D 7 LOS DOMINGOS DE Robin Schone NOVELISTA El amor es la fuerza más poderosa que existe en el Universo MANUEL DE LA FUENTE- ¿Cuándo tuvo la corazonada de que se iba a dedicar a la literatura romántica? -Desde pequeña supe que quería ser artista, y escribía poemas y pequeños cuentos. Luego, ya en la Universidad, estudié Arte Clásico e Historia de las Religiones, y estaba muy interesada por la pintura. Pero al casarme me mudé a un apartamento muy pequeño en el que no había espacio para pintar, así que, definitivamente, me encaminé hacia la literatura. Digamos que usé las palabras como si fueran pinceles. -Los personajes de sus obras no son precisamente gente con la que uno se cruce por la calle. -Los encuentro en la Historia, que está repleta de personajes y de situaciones. Antes de escribir una novela siempre hago una minuciosa investigación histórica. -Pongamos un ejemplo. -En Londres, durante la época victoriana existía un club, el de las Cien Guineas, exclusivo para homosexuales, al que acudían miembros de la nobleza. Ahí tiene un ejemplo. También he encontrado personajes en las llamadas nighthouses, que a diferencia de las creencias populares, no eran burdeles, sino una especie de pensiones donde se podía alquilar la habitación por horas o para pasar la noche. Esas habitaciones no sólo las contrataban las prostitutas, sino también mujeres respetables y de buena clase que las alquilaban para encontrarse con sus amantes. -Romanticismo, pornografía, erotismo... qué fronteras tan sutiles. -Ése sigue siendo un debate muy intenso en todas partes. Lo que para un hombre o una mujer es pornografía para otro es erotismo. Cada persona lo percibe de una manera. -Sin embargo, hay escritores de obras románticas totalmente castos. -Sí, muchos escritores de novela romántica no quieren tener nada que ver con el erotismo, porque creen que si incluyen detalles Terapia al pie de la letra A menudo, las novelas de Schone van más allá de la mera distracción: En mi libro La mujer de Gabriel -explica la novelista- el héroe es violado, y he recibido cartas de personas que han sido víctimas de abusos sexuales que me han dado las gracias por el tratamiento tan realista de la violación, y por dejarles ver que se puede superar y pueden disfrutar de una sexualidad sana y satisfactoria SIGEFREDO sexuales en sus obras las van a abaratar, y no van a ser consideradas obras literarias de calidad. Esta gente considera lo que escribo como pornografía. -Sí, en sus libros hay sexo, pero también bastante seso. -Yo sólo intento hablar y tratar la sexualidad de los hombres y mujeres de la manera más hones- ta posible y dejo para otros las clasificaciones. ¿Qué ingredientes no pueden faltar en esta salsa de relaciones? -Por supuesto, los hombres y las mujeres son imprescindibles, y también los hechos históricos, soy una apasionada de la Historia. Y una pizca de misterio que es la que tira del libro. -Parece apetecible. -Creo que una relación amorosa plena de sexualidad y de intimidad es lo más poderoso que existe en el Universo. Pienso que el hombre y la mujer pueden ser no sólo amantes sino también los mejores amigos. No sólo es cuestión de sexo, también pueden cuidarse y ayudarse. Una relación íntima es algo asombroso. ¿Sus lectores también se apuntan a la fiesta? -Recibo cartas de muchísima gente, de todos los tipos y clases sociales. Desde camioneras a gente que está en la cárcel, pasando por psiquiatras, personas que trabajan en planificación familiar, ginecólogas que recomiendan algún libro mío a mujeres con muchos problemas sexuales. -Pero para muchos ésta es literatura con minúsculas. -En general aún se considera algo menor. Toda la literatura romántica tiene ese estigma, salvo Jane Austen. No obstante creo que esto poco a poco se va superando y crece el respeto. De hecho, yo recibo cartas de catedráticos y de estudiantes interesados por mi obra. Incluso, en Chicago, en la Universidad De Paul ya existe una cátedra de literatura romántica. -Quizá algunos autores no ponen toda la carne en el asador. -Es cierto. Hay escritores de novela romántica que se venden como un caramelito para la mente, algo ligero y liviano, un pequeño divertimento. Sin embargo, yo pienso que estos libros pueden ser una auténtica comida de gourmet, con cuatro platos y un postre delicioso: la historia de una hombre y una mujer. mdelafuente abc. es