Patrocinado Por:

Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
7 10 07 VIAJES PREPUBLICACIÓN Un Danubio insólito La Europa escondida es un libro de viajes y algo más. Francisco López- Seivane recorre la mítica geografía del Viejo Continente con un fuerte bagaje cultural para darnos la cara más insólita de nuestra casa común europea. En este capítulo dedicado al Danubio, nos acompaña por la historia, por las góticas ciudades y por los umbríos bosques que atraviesa ese mítico río ío de la melodía, lo llamaba Hölderlin, en cuyas orillas seguirían viviendo los dioses, ocultos, incomprendidos por los hombres, pero vivos y presentes. He de decir que yo no he sentido esa presencia en ningún momento a lo largo de su curso; ni siquiera me consta que se trate de un río eterno, como cantan sus poetas. Pero sí sé que el Danubio es más antiguo que la Historia, más viejo que la presente Europa, anterior al hombre. Hubo una época remota, a mediados del Terciario, entre veinte y sesenta millones de años atrás, en la que el Urdonau, el Danubio primordial, con sus fuentes en los actuales picos del Jungfrau y del Eiger, alimentado por las aguas del Rhin, el Necker y el Main, desembocaba más o menos donde hoy se encuentra Viena, entre las playas y palmeras del golfo Jurásico que entonces cubría toda la Europa sudoriental. Pero la protohistoria no cuenta, porque los ríos sólo comienzan a existir cuando el hombre ve reflejada su imagen en el espejo del agua y empieza a cavilar sobre el misterio de su origen. Hier entspring die Donau -Aquí nace el Danubio- dice una placa en el parque de los Fürstenberg, en Donaueschingen, en plena Selva Negra, donde el originario manantial es hoy una piscina redonda, una especie de estanque incorporado a los jardines de esta antigua y noble familia, más conocida ahora por la excelente cerveza que elabora y comercializa con su propio nombre que por la grandeza del pasado. Pero apenas a 30 kilómetros de allí, el doctor Ludwig Öhrlein, propietario de los terrenos en los que brota el Breg, cerca de Furtwangen, ha hecho colocar otra placa que proclama: Aquí nace el brazo principal del Danubio precisando que, de todas las fuentes del río, ésta es la más lejana del delta del Mar Negro, del que dista 2.888 kilómetros. Según todas las convenciones, un río nace donde lo hace el afluente más alejado de la desembocadura y, en ese sentido, la razón parece estar de la parte del tenaz doctor R Título: La Europa escondida Autor: Francisco López- Seivane Editorial: Oberon Páginas: 312 Precio: 17,50 euros que ha puesto en circulación numerosos informes, pólizas y documentos buscando la fe de bautismo y el correspondiente pedigrí que oficialice el manantial de Furtwangen. Como ocurre con otros grandes ríos que manan de muchas fuentes, la polémica sobre el verdadero origen del Danubio viene ya de lejos: Heródoto, Estrabón, César, Plinio, Ptolomeo, Séneca, Mela, Eratóstenes... aventuraron en su momento curiosas hipótesis metafísicas, tan del gusto de la época, acerca de la ubicación de sus manaderos, que situaban respectivamente en la Selva Ercinia, junto a los hiperbóreos, en Pirene, en el país de los celtas, de los escitas, en el monte Abnoba, en la tierra Hesperia... No hay mejor modo de permanecer en la Historia que acogerse a la inmortalidad del mito. Así que las aguas del Danubio no sólo han sido testigos del trajín de los pueblos de Europa y fecundado varios Imperios, sino que han encontrado acomodo en el Olimpo, al haber descendido los argonautas hasta el Adriático, según los clásicos griegos, por uno de sus brazos virtuales. No es éste, sin embargo, el único ramal virtual del río, ya que al poco de iniciar su curso, por dos veces, cerca de Immendingen y en las proximidades de Fridingen, dos de sus brazos desaparecen misteriosamente la mayor parte del año para rebrotar juntos, con inusitada fuerza, doce kilómetros más al sur, y terminar entregando sus aguas al Rhin, lo que convierte a ambos caudales en hermanos de sangre casi desde la cuna. Sin embargo, sus destinos, como los de Narciso y Gol- Francisco López- Seivane Escritor, viajero. Autor de Cosas que aprendí de Oriente mundo, no podían haber sido más opuestos. Mientras la leyenda del Rhin creció asociada al romanticismo, a lo bucólico, al apacible discurrir de las cosas, el Danubio siempre representó la aventura, el reto, la lucha, el encuentro con lo desconocido, el viaje hacia el Oriente ignoto y ominoso... Hasta Ulm, el Danubio es un río adolescente que no arrastra más agua que el Pisuerga, pero aquí empieza a hacerse mayor con la aportación del Blau, un afluente truchero que atraviesa la ciudad desde el Norte, moviendo norias y aspas de molino en su apretado discurrir entre las casas. Ulm es la primera gran ciudad que encuentra un Danubio todavía limpio. Cuando supe que aquí había nacido Einstein, me afané en buscar el rastro de aquel maestro que le suspendió en Física, pero no sobrevive más que la anécdota, que todos dan por cierta. Ulm era en el siglo XVI el punto de partida para los cruzados que se dirigían a luchar contra la expansión musulmana. Descendían en las famosas shachteln- -caja- pequeñas embarcaciones de fondo plano y sin quilla, que permitían la navegación por aguas poco profundas. Las mismas que llevarían, dos siglos más tarde, en tiempos de la gran depresión económica alemana, a cientos de miles de emigrantes que buscaban mejores oportunidades en el Este. Y las mismas que, hasta la aparición del ferrocarril, transportaban en dos semanas todo tipo de mercancías hasta Viena. Aquellos eran viajes sin retorno, ya que las precarias naves, incapaces de remontar la corriente, estaban condenadas a la venta en destino o al desguace para recuperar los valiosos herrajes que retornaban en carretas y servían para la construcción de nuevas embarcaciones. A pesar de los terribles bombardeos que sufrió durante la II Guerra Mundial, que destruyeron más del ochenta por ciento de sus barrios históricos, aún se encuentra en pie en la Plaza del Mercado, junto al secular Ayuntamiento gótico, el viejo pilón de la fuente Ulm, en la adolescencia del río Sus aguas fueron testigo del trajín de los pueblos de Europa, fecundaron Imperios. Y encontraron acomodo en el Olimpo, al descender por ellas los argonautas Ulm es la primera ciudad que encuentra un Danubio aún limpio. Cuando supe que aquí nació Einstein, me afané en buscar el rastro de aquel maestro que lo suspendió en Física