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20- 21 D 7 LOS DOMINGOS DE M. FRANCISCO REINA Cultura Lenguas de vecindona N fael Alberti, Pepe Hierro, Fernando Quiñones, Pilar Paz Pasamar, Felix Grande o Antonio Hernández, escritores protagonistas de la historia de este último siglo, y haberlos escuchado y respetado con veneración y retentiva, haber aprendido de ellos, hace que uno tenga gran cantidad de información y ese testigo de la tradición literaria que pasa de unos a otros de generación en generación. Quizá por esa suerte, he atesorado su amistad y confidencias de tan grandes autores- -porque no han vivido instalados en la pose de escritor sino en la de personas- y su calidad humana y su hambre de vida estaba muy por encima de las falsas entelequias de los vanidosos e intelectuales de cartón piedra. Esto hizo que detectara enseguida los falsos ídolos, a los impostores, a los charlatanes de feria. Como mis maestros, siempre he creído que es más importante y dice más de uno amar, admirar y respetar que odiar, despreciar o difamar a los otros. Por esa razón he transitado por noches oscuras del alma, patrimonio, como me ha dicho un buen amigo, de personas con sensibilidad, don que no excluye firmeza de ánimo. Como mis maestros, yo confieso que he vivido parafraseando a Neruda, que he amado, que he sufrido- -no es ningún delito- que no he escondido mi naturaleza y he tomado partido por lo que creía justo, y que eso me ha hecho quien soy, yendo de frente y, así, poniendo más fácil los disparos de len- genera siempre suspicacias, aunque hay quien no necesita excusas para odiar. La ventaja de haberme adentrado en el mundo intelectual muy joven, y haber conocido y sido amigo de gente tan honrada y solvente como Ra- o tengo más años que Matusalén, es cierto, lo cual guaraces y esquinados. No está en mi condición hacer daño a nadie, ni a mis enemigos, cuando podría detallar con fechas y documentos, canalladas de muchos editores, escritores, periodistas, intelectuales presuntos, que van como vírgenes de Murillo, pareciéndose más a las prostitutas de Nonell, tanto en lo oscuro del trazo de su existencia, como en el trasfondo de cambio de favores por prebendas. Allá cada cual. Arturo Pérez Reverte, con quien no estoy de acuerdo en muchas cosas pero a quien respeto por coherencia y honestidad, sin mascaradas ni contraprestaciones, afirmaba hace poco: Estoy harto de corderos que se dejan degollar. Harto de que todos los sinvergüenzas se hagan solidarios, de tanto cantamañanas, de tanta demagogia. No voy a dejarme matar. Sé que no voy a cambiar nada, pero lo que no se puede hacer es el silencio de los corderos. No dependo de Aznar, ni de Zapatero ni de González, y si un día me echan de este país, me voy a Francia, escribo allí, o en Italia o en Argentina. Puedo hacerlo en cualquier sitio, mentarle la madre a quien sea sin esconderme. Ésa es la libertad que me da lo que he hecho hasta ahora pensamiento y actitud que suscribo. Como a Ochaíta en su copla, colaborador habitual de Rafael de León, No me importa lo que digan las lenguas de vecindona pero se supone que, los que conforman el mundo intelectual deberían estar muy por encima de comadreos, cotilleos y otras zafiedades. No me gustaría que, por delicadeza, como escribía Rimbaud en su poema, yo perdiese mi vida, mientras otros llevan dobles o triples juegos y enjuician con maledicencia la ajena. Aconsejaba Aristóteles a su pupilo Alejandro, aún no Magno: No subestimes nunca a tu adversario. Quien subestima a su adversario corre el riesgo de perder Esto mismo aconsejo yo a los embozados, a los que conozco aunque se oculten, no sea que deje a un lado las buenas maneras y escriba, por ejemplo, cómo ciertos editores no cumplen con sus acuerdos ni pagos, además de amañar premios y libros, algunos escritores y periodistas- -siempre íntimos de los poderosos, qué casualidad- -han llegado donde están a cambio de qué favores y se permiten el lujo de censurar, cómo se dirimen según qué premios, qué escritor presuntamente de izquierdas y represaliado por Franco cenaba con los delatores del régimen junto con Cela y un señor surafricano, Roy Campbell- -perseguidor en España de judíos, gitanos y homosexuales- etc. y se les borren las sonrisitas a unos cuantos. Vamos a llevarnos bien, vamos a llevarnos bien. JESÚS GARCÍA Economía El suelo arde debajo de sus pies sus última visitas a España abrió una de sus charlas con un famoso chiste ¿Qué hacen un chino, un indio y un estadounidense en la economía mundial? El chino produce, es la máquina del mundo. El indio genera y exporta tecnología y el americano pide hipotecas: la tercera o la cuarta si es necesario para alimentar la locomotora del consumo. Era noviembre del año pasado. Roach es un pesimista redomado que lleva vaticinando desde hace años una crisis como la que ya sufre EEUU. Ahora el crack de las hipotecas basura está explosionando paralelo al derrumbe inmobiliario y el cierre del grifo crediticio. Se empieza a hablar de recesión, la palabra maldita. El chiste usado por Roach permite, a la perfección, el intercambio de un americano por un español. Hay más de 10 millones de hipotecados y muchos de estos préstamos han sido ampliados para animar el consumo: las fiestas, las vacaciones, el coche, o los nuevos muebles. En Estados Unidos los tipos de interés saltaron del 1 al 5,25 y ahora, tras una actuación de emergencia, están en el 4,75 El mercado del crédito está parado. En Europa el precio del dinero se ha duplicado del 2 al 4 El euribor a un año, al que están referenciados el 90 de los hipotecarios, ha alcanzado el 4,70 esta semana para preocupación de muchas familias. Pues bien, paralelamente se está desplomando el precio de la vivienda, y el cierre del grifo crediticio empieza a sembrar el pánico sobre todo entre las inmobiliarias medianas. Ha suspendido pagos la valenciana Llanera gracias a esa política suicida de financiar operaciones a largo con créditos a corto y tam- S tephen Roach, el gurú de Morgan Stanley, en una de bién Rehabilitaciones Graman. La fiebre del apalancamiento ha estado detrás de las grandes operaciones corporativas de los últimos años, que ahora se han frenado en seco. Nadie presta a nadie, nadie se fía de nadie y los bancos centrales actúan como bomberos con líneas de emergencia y la manguera de la liquidez dispuesta a parar hemorragias. Bancos, cajas, constructoras e inmobiliarias son señaladas por los bancos de inversión extranjeros y han dejado de formar parte, con honrosas excepciones, de las carteras de los grandes fondos. De la mano de esta delicada situación en los mercados de crédito camina la desaceleración del sector inmobiliario. Con un peligro latente sobre el crecimiento económico. El 18 del PIB está construido a base de ladrillos, muy por encima de la media de cualquier país europeo. La construcción nos ha hecho crecer y ha multiplicado la creación de empleo, pero su caída puede provocar ese doble efecto. Por ahora se visan menos viviendas y se tarda más en vender, hasta 15 meses. Muchas empresas tienen ya dificultades para soportar el coste de la deuda asumida. Han empezado los despidos en compañías cuyas enormes estructuras se quedan obsoletas ante la caída del mercado, las boutiques de venta de pisos, que han crecido exponencialmente en las grandes ciudades- -más que las tiendas de chinos- -ya no necesitan tanto personal y lo que es más importante, el consumo empieza a resentirse. Además las grandes compañías encuentran dificultades para financiarse. Igual que Popular frenaba una emisión de 2.000 millones de euros, también Ferrovial, el gigante de infraestructuras europeo, mantiene en el congelador otra de bonos de 14.100 millones. Esto supone proyectos de inversión parados. El alto grado de endeudamiento de la familias, el mayor coste del crédito y la dependencia del PIB del consumo y la construcción llevan a pensar a Standard and Poors que España podría ser de las economías de la eurozona más afectadas por la crisis. Las matriculaciones de coches han caído un 7 empieza a reducirse la recaudación por IVA ante la menor venta de casas nuevas y, en suma, el consumo destila síntomas de cansancio. El suelo arde bajo sus pies y ni siquiera son capaces de arrojar el agua necesaria para apagarlo Es lo que le dijo César Borgia a Nicolás Maquiavelo a finales del XVI después de que Vitellozzo Vitelli, instigara la revuelta de Arezzi contra el Duque de Urbino. La caída del consumo nos hará ver la solidez real de nuestra economía, tras más de una década de ricitos de oro.