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7 10 07 CLAVES DE ACTUALIDAD Cine Aprender en Nueva York Cada vez son más los jóvenes realizadores españoles que complementan sus estudios o su experiencia en España con algún curso o máster en EE. UU. Algunos de ellos nos cuentan sus vivencias POR PEDRO TOUCEDA unque no en todos los centros se siguen los mismos programas, la filosofía práctica común- -resumida en la frase: coge la cámara y rueda -es uno de los atractivos de los cursos de cine que se realizan en Estados Unidos. La aventura americana es un sueño que a A Chapero- Jackson ha ganado el premio al Mejor Corto Europeo en Venecia ABC veces se cumple pagando una importante cantidad de dinero. En otras ocasiones, uno emprende rumbo a los santuarios del cine de la mano de algún premio o beca. Este último fue el caso de Daniel Sánchez Arévalo, el ganador del Goya 2007 al Mejor Director Novel por Azuloscurocasinegro Después de más de siete años como guionista para series de televisión Farmacia de Guardia Querido maestro Hospital Central tenía la necesidad de reciclarme, de formarme, cosa que no había hecho antes; de dar un paso atrás para avanzar con más firmeza en mi profesión. Pedí una beca Fulbright y el primer año no me la dieron, pero dos años después la conseguí. Y me fui a Nueva York. Lo preferí a Los Ángeles, no por los centros de estudios (son todos muy buenos) sino por la experiencia de vivir allí. Estudié un máster de Cine en la Universidad de Columbia y estuve cerca de dos años. Eso sí, a pesar de tener profesores con algún Oscar en sus estanterías, enseguida me di cuenta de que nadie me iba a enseñar nada, que todo lo tenía que aprender yo de la experiencia: trabajando, escribiendo, rodando, produciendo... Sánchez Arévalo, que prepara ahora el guión de su nuevo largometraje, reconoce que allí se fraguó su vocación de director. Yo fui con la firme intención de mejorar como guionista, pero al estar obligado a hacer talleres de todas las especialidades, descubrí el poder de la dirección. De controlar todo el proceso de creación. De poner en imágenes aquello que has escrito tal y como lo has concebido e imaginado. No significa que el resultado sea mejor, simplemente es más tuyo, más personal. Una vez que cogí una cámara ya no pude soltarla... Hice cerca de nueve cortos. Todos en vídeo, cla- ro, y con muy pocos medios, pero siempre con el máximo respeto, entrega, entusiasmo y la determinación de contar historias. Además de ponerse al frente de la cámara, también hizo sus pinitos como actor. Durante el primer semestre no nos estaba permitido trabajar con actores profesionales. Nosotros teníamos que actuar en los cortos de los compañeros para aprender a valorar lo que supone para un actor ponerse delante de la cámara. Participé como actor en alrededor de doce cortometrajes. Y fui la musa de un chico coreano que me ponía de protagonista en todo lo que hacía. Lástima que su nombre no fuera Kim Ki- Duk. Se llamaba Derek Lam Juan Pablo Martín Rosete es uno de los cortometrajistas españoles más laureados. Su corto Revolución protagonizado por Miguel Rellán, ganó el premio del Público en la Seminci de Valladolid en 2002 y luego se paseó por todo el mundo sin que nunca le abandonara la vitola del éxito. Actualmente, Martín Rosete realiza un curso de cine en la New York Film Academy también gracias a Fui a EE. UU. con la intención de mejorar como guionista, pero allí descubrí el poder de la dirección. Una vez que cogí una cámara, ya no pude soltarla reconoce Sánchez Arévalo