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30 9 07 CLAVES DE ACTUALIDAD limita a cien los nombres con que los padres puedan bautizar a sus hijos. El calendario chavista está al caer, mientras el vínculo Venezuela- Irak va a más desde hace dos años: Chávez es el único apoyo de Ajmadinejad en la Agencia Internacional de la Energía y Ajmadinejad condecora a Chávez; ambos cooperan en la estrategia antidólar; construyen conjuntamente una planta petroquímica en el Golfo; ven con más que simpatía los movimientos de liberación nacional Se autodefinen como eje del bien Los ayatolás iraníes envían armas a los talibanes afganos. Chávez es firma invitada en Le monde diplomatique Ajmadinejad dio prueba de sus altas facultades pedagógicas en la Universidad de Columbia. Lo que mandaba Della Ahmadinejad condecora a Chávez: ambos cooperan en la estrategia antidólar AP LA SEMANA EN UN BLOC Visto y no visto os contactos entre Rodríguez Zapatero y George W Bush siempre responden a una fugacidad cuantificable en fracciones de segundo. Es duro abrirse camino en la Asamblea General de la ONU. El antiguo imperio español no avala mucho, sobre todo si se considera episodio de genocidio y explotación. Bush y Zapatero, como cada año, se han cruzado dos o tres palabras, de paso, para que se las lleve en viento. En la diplomacia de pasillos eso no da ni para una foto con entidad, aunque Moratinos insista en su buen feeling con Condoleeza Rice. Por suerte a Zapatero la geoestrategia le importa poco: prefiere el mundo de los sentimientos morales. ¿Cual sería su posición de haber gobernado en tiempos de la guerra fría? Saltándose graciosamente la Alianza Atlántica, posiblemente asumiría el lema eco- pacifista: Better red than dead -antes rojo que muerto- De convencer a Breznev, el muro de Berlín cae por sí solo, del mismo modo que de convencer a los independentistas la bandera de España ondearía en todos los ayuntamientos. L sitada del gran vecino, Pekín le sugiere cambiar algo para que todo siga igual. Oficial y espeso i con esfuerzo de ángeles malditos puede uno lograr ser peor actor que Richard Gere. En su rostro agraciado, los ojos hundidos y de pupila diminuta e impersonal se resisten al brillo seductor. Es mirada que no sonríe, en la parte alta de una percha impecable. Triunfa en el Festival de San Sebastián. Esos turnos ya tan asumidos van deteriorando la escalinata del mérito, transformándola en el escalafón de lo que tiene que llegar con la edad. No hace falta remontarse a Ronald Colman o Robert Taylor para comprender que la generación de Gere pudo ser protagonista gracias a un vacío, hasta que llegaron Di Caprio y los suyos. N VALENTÍ PUIG Chávez no ama a Barbie as grandes revoluciones han cambiado de calendario. Ahí siempre intervienen los poetas. Fabre d Eglantine dio nuevo nombre a los meses. Con Napoleón se volvió al calendario gregoriano. Ahora es Hugo Chávez quien cambia el huso horario venezolano, aunque la medida no logra hacerse efectiva. Ya retrasó su reloj media hora. Ahora dice que la muñeca Barbie es un producto del imperialismo yanqui. También dio un repaso a Tarzán, Superman y Spiderman. Por las mismas razones, L La revuelta azafrán I nternet y los monasterios budistas contra los generales birmanos que ejercen la dictadura represiva con vía socialista: en Birmania hay más monjes que soldados. China no quiere convulsiones en la vecindad y a la vez busca un buen marketing olímpico. A la junta birmana, tan nece- ada generación tiene su serie de televisión: para unos fue Bonanza para otros, Calle Sésamo o Los intocables hasta llegar a Twin Peaks o Los Soprano Ensayábamos las frases de aquellos héroes frente al espejo del baño, del mismo modo que hay una generación extraviada con Los Simpson En la prehistoria de la televisión, Perry Mason fue una bocanada de igualdad ante la ley, de Estado de derecho, del triunfo de la justicia y la defensa del inocente, el imperio de la ley y el orden. En aquellos tiempos, lo valioso era evitar que los buenos fueran a la cárcel o a la cámara de gas. Dominante presencia curvilínea de la secretaria del abogado Perry Mason, Della Street, con el bueno del investigador privado Paul Drake entrando por la puerta trasera del despacho y el teniente Tragg- -de homicidios- -llevándose algunos chascos ante el juez en asuntos de forenses y procedimientos de instrucción. En cualquier instante de melancolía uno se ponía a imaginar que Della Street pudiera aparecer alisándose la falda y con el cuaderno para tomar un informe al dictado. Perry fruncía el entrecejo hasta que Della le anunciaba un cliente: de unos cuarenta años, cabello negro y rizado, cierto porte de distinción y un ojo de cristal con varios recambios. Es justo añadir que el autor de las novelas era el inagotable Erle Stanley Gardner. Hay añoranza de Della Street en la desopilante Operación Paquita una novela policíaca de Jorge Llopis. C A las andadas n la historia de la España moderna, la monarquía tiene algunos defectos; la república, prácticamente todos. vpuig abc. es E