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10- 11 D 7 LOS DOMINGOS DE raptadas o compradas a las familias en una época en la que el hambre hacía imposible su mantenimiento en las zonas rurales. Para la cultura sudanesa, una mujer es toda niña que ha tenido su primera menstruación. Por eso ha resultado difícil a entidades como Unicef convencer a los jefes del ejército de que las leyes internacionales de protección al menor establecen la mayoría de edad en loa 18 años. Muchas de ellas ni siquiera sabían su edad real, al no existir en Sudán registros oficiales. Otras niñas se enrolaron en el ejército por razones cuasiamorosas Siguieron a sus novios al combate o fueron casadas con soldados a cambio de seis o siete cabras, que es el precio de una novia en Sudán. Finalmente encontramos también quienes acudieron a la guerrilla por puro idealismo o de manera voluntaria. La mayoría de ellas esgrime la protección personal y la comida diaria como principales motivos de su decisión. La edad de reclutamiento es entre los once y los quince años. Muchas de las niñas soldado comenzaron a tener hijos con trece o catorce años y en la actualidad tienen varios vástagos. Hemos encontrado casos de niñas embarazadas a las que su comandante puso en la tesitura de elegir entre la guerrilla o el bebé. La decisión, fuese cual fuese, les ha causado fuertes traumas. El ejercicio de su sexualidad a temprana edad y sin estar casadas es unos de los mayores impedimentos para la reunificación familiar, ya que en Sudán se sigue dando un culto desmesurado a la virginidad y ningún hombre las recibirá en matrimonio. En el ejército han desempeñado todo tipo de actividades, desde tareas domésticas hasta acudir a primera fila a disparar. Pero, tal vez, lo que más preocupa a los organismos encargados de su reinserción social son los abusos a los que se han visto sometidas. Muchas niñas regresan a sus casas con sida o con severos traumas sicológicos, por lo que son rechazadas por la comunidad o por sus propias familias. Algunas están cayendo en manos de las redes de prostitución. Sirva, como curiosidad, que Zindia, al igual que otras chicas devueltas a la vida civil, prefieren mantener relaciones sentimentales con hombres que han sido o siguen siendo soldados. Los civiles les parecen demasiado pusilánimes. No existe un único modelo de intervención que defina el proceso de reintegración o restitución. La experiencia ha mostrado di- N LIBIA EGIPTO Desierto R O J O Nubio MAR CHAD Darfur Norte Desierto Libio liar. Aún no hay un programa de capacitación para las familias, para que entiendan el calvario de la chica y reciban algunas pautas básicas de manejo de la nueva situación. Para las niñas y los niños soldado se ha creado un programa de desmovilización que se desarrolla en dos fases. En la primera, permanecen durante seis meses en un campamento donde se les dan pautas de comportamiento para su vuelta a la sociedad civil, reciben tratamiento psicológico y se trata de averiguar a qué tribu, comunidad y familia pertenecen. En la segunda fase se les traslada hasta sus lugares de origen. Pero aquí comienzan realmente los problemas. Son niños en su mayoría acostumbrados a una violencia desmedida y a una forma de reaccionar que nada tiene que ver con la nueva vida que se les exige. Resulta prácticamente imposible para cualquier organismo nacional o internacional realizar un seguimiento detallado de todos y cada uno de los 12.000 niños desmilitarizados en Sudán, por lo que la atención se concentra en los casos más complicados de violencia o de rechazo. Conforme a los datos que se nos facilitaron el 80 por ciento de los menores que han participado en el programa fueron bien aceptados a su regreso, mientras que el 20 por ciento restante experimentaron diferentes tipos de rechazo e inadaptación. Las niñas que un día formaron parte de la guerra son ahora las encargadas de diseñar un nuevo Estado en paz. Lo cierto es que la utilización de menores en las guerras es una degradante realidad de la que toda la humanidad debería avergonzarse y en la que todos tenemos alguna parte de culpa. La deleznable imagen de los niños y niñas soldado contrasta con el cliché habitual de los niños en las sociedades desarrolladas. Las niñas soldado, empuñando un arma por el día y obligadas a prostituirse después para satisfacer a la soldadesca, no es una realidad exclusiva de Sudán. Es un hecho que se repite indefectiblemente en todos los escenarios bélicos actuales, mientras las sociedades del primer mundo fingimos que no nos concierne directamente, nos limitamos a condenarlo y miramos hacia otro lado Con este texto finaliza el documental que durante casi un mes, con temperaturas de cincuenta grados y serias dificultades para el manejo de las cámaras, hemos rodado en el sur de Sudán y que, producido por Lola 2002, será emitido antes de fin de año por televisión. Jartum Desmovilización Nyala SUDÁN Sobat Río N il o Darfur Sur ETIOPÍA Juba R. D. DEL CONGO versas rutas que se toman según la personalidad de la niña. La primera acción es escucharlas, evaluar sus experiencias, sus necesidades, y brindarles espacios de discusión cuando sientan la necesidad. En el proceso de reinserción se procura ofrecerles nuevas experiencias que les cambien su identidad de combatiente hasta que logren construir una nueva identidad. Y sin duda alguna darles educación, que es una constante en sus solicitudes. Existe gran sentimiento de culpa en las chicas. Siempre manejan la culpa de sus actos como si la responsabilidad de los hechos fuese enteramente suya. Aunque hayan sido maltratadas, continúan guardando la esperanza de vivir en una familia feliz. El modelo soñado desde la infancia no se deshace en la guerra, sino que se acentúa. Mary, una de las niñas, hablando de la posibilidad de regresar con su familia, afirma: Les quiero mucho, pero como yo he cambiado, como ya soy otra, volver con ellos es ponerles en peligro... y tampoco me aceptarían como soy Empezar una vida diferente es para ellas la negación de su historia personal. Las familias también tienen su propia percepción: Ella escogió su camino y ahora nosotros no sabemos qué hacer En algunos casos las aceptan, pero sus anhelos de estudiar se postergan de nuevo pues deben contribuir también al sustento económico fami- Entre los 11 y los 15 años ABC Reinventar una vida reses económicos, sociales y religiosos. El norte es árabe y de religión musulmana. El sur es negro y principios laicos. Hoy se sigue combatiendo en la zona de Darfur, en el este del país, donde potencias como Estados Unidos, China o Rusia se disputan la posesión del petróleo. En 2010 se realizará un referéndum en el que el sur decidirá si continúa siendo una autonomía o se independiza del norte. Es una de las pocas guerras donde la guerrilla, el Ejército Popular de Liberación del Sur de Sudán (SPLA, en sus siglas en inglés) ha sido la triunfadora. Una guerrilla que en el año 2000 reconoció tener alistados en sus filas a más de 12.000 menores de edad, y entre ellos a dos mil niñas soldado. Las niñas fueron en su mayoría El ejercicio de su sexualidad a temprana edad y sin estar casadas es uno de las mayores trabas para volver con la familia, dado el culto exagerado a la virginidad Como he cambiado, como soy otra, volver con ellos es ponerles en peligro... y tampoco me aceptarían como soy dice Mary sobre la posibilidad de regresar con los suyos