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8- 9 D 7 LOS DOMINGOS DE y preparación que han impresionado a Rupérez, y no tanto por su solvencia física y policial, sino por su mentalidad, su capacidad de adaptación a circunstancias difíciles, donde la claustrofobia es un elemento nada desdeñable Un estado de sitio para el que hay que tener muy bien amueblada la cabeza. Para ello es imprescindible atesorar más de un interés para no perder la cordura, ya que está completamente descartado salir, a dar un paseo, ir al mercado, al cine, a un café o hacer deporte fuera del recinto. La única posibilidad es acudir al economato estadounidense, en la zona verde, bastante bien abastecido Para el pan y otros alimentos, la embajada utiliza proveedores locales (aquí no hay servicio de El Corte Inglés, que alegra las vidas de tantos diplomáticos y sus familias) La ciudad está abastecida, pero los precios andan por las nubes El embajador y su gente aprovechan los viajes al exterior para hacer acopio de embutidos y alcoholes, aprovechando un régimen de vacaciones bastante generoso, dado el desgaste que supone vivir en una ciudad como Bagdad, mucho peor que Kabul la capital afgana. La decisión de mantener abierta la embajada en Irak es un gesto político. Hay que estar ahí para apoyar al pueblo y al gobierno iraquíes, aunque de momento no se vea la luz al final del túnel dice Rupérez, para quien fue un inmenso y trágico error invadir el país y cargarse el Estado. Primero se destruyó un rompecabezas y luego se arrojaron todas las piezas al aire, y ahora es imposible ensamblarlas. Ahora estamos en un callejón sin salida. Para los estadounidenses, tanto irse salir como quedarse es malo A Rupérez le parece una hipótesis sangrieta y disparatada la idea que se baraja en algunos ámbitos de dividir el país en tres partes. A punto de regresar a Bagdad mientras espera un nuevo destino tras dos años alejado de su familia- -nadie quiere vivir en la Edad Media- Ignacio Rupérez recalca la importancia de lo que se cuece en Irak, Irán y Afganistán. Es una zona vital para todo el mundo. No podemos desentendernos. El mundo se ha quedado pequeño. La desestabilización de Irak e Irán nos afecta, y su contagio tendría efectos devastadores para Occidente. No podemos mantener nuestro nivel de vida de espaldas a lo que allí ocurre. Nuestro desarrollo depende del suyo, y no me refiero tan sólo a la inseguridad, al terrorismo Bagdad nos incumbe, y no sólo porque en Mesopotamia echó raíces nuestra civilización. Callejón sin salida Uno de los agentes encargados de proteger la embajada de España en Bagdad, en la puerta principal asegurarse de que hay alguien esperándole. Porque en Bagdad tampoco hay propiamente un servicio de taxis. y la carretera que va del aeropuerto a la ciudad es una de las vías más peligrosas y hostigadas de la urbe junto al río Tigris, por lo que el trayecto ha de hacerse en vehículos blindados y por supuesto bajo escolta de los policías españoles (miembros de los geos adscritos a la embajada y que viven bajo su techo. Son parte de la familia El riesgo de secuestro o de ser víctima de una bala perdida o de un coche bomba son tan elevados que moverse por la ciudad está prácticamente vetado, salvo cuando es estrictamente necesario: del aeropuerto a la legación y viceversa, o a la zona verde donde se encuentran el Gobierno y el Parlamento iraquíes, la embajada de Estados Unidos y otras dependencias ultraprotegidas. Rupérez dice que hay un toque de queda implícito, no declarado, y a partir de las cinco de la tarde resulta aventurado- -una osadía- -andar por la calle. De noche, ni te cuento. De noche, Bagdad es una ciudad fantasma. El problema de la capital iraquí es que nunca sabes a quién tienes enfrente, no sabes si es verdaderamente un policía o un soldado, si ha comprado el uniforme para servir de cebo. De los únicos que te puedes fiar, aunque algunos sean unos desaprensivos, es de los americanos. Al menos sabes que no te la van a jugar Pero además de la seguridad, la luz y la electricidad, atributos corrientes de toda ciudad que se precie, se han convertido en regalías. No hay un servicio fiable, de ahí que todas las embajadas nos gastemos una verdadera millonada en gasolina para alimentar los generadores que abastecen de electricidad a la legación donde trabajan y viven una quincena de personas, sin contar a los encargados de la protección. Estamos reconstruyendo la plantilla. Entre asesinados dos mujeres cristianas asirias, una comunidad de culto oriental, una de las minorías que se extingue de forma inexorable, que trababan de asistentas y huidos, la misión está en cuadro El peligro ha obligado a hacer de la sede diplomática (residencia y cancillería) un fortín. Hay tres perímetros de seguridad: el de la policía iraquí, nada de fiar, porque nunca sabes quiénes son Luego está el personal de seguridad contratado, iraquíes que llevan años prestando servicio a la diplomacia hispana y a quienes hay que proporcionar incluso parte de su equipamiento, y por último los propios muros de la embajada, en cuyo interior están los geos de una madurez REUTERS Para Rupérez fue un inmenso y trágico error invadir el país y cargarse el Estado. Primero se destruyó un rompecabezas y luego se arrojaron todas las piezas al aire La desestabilización de Irak e Irán nos afecta, y su contagio tendría efectos devastadores. No podemos mantener nuestro nivel de vida de espaldas a lo que ocurre