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23 9 07 GENTE BEATRIZ CORTÁZAR Al punto Las joyas del marajá La sudafricana de Charlenne Wittstock con su ¿prometido? el Príncipe Alberto de Mónaco spectacular. Tres días con sus tres noches es el tiempo que ha permanecido abierta la exposición con la nueva colección de alta joyería de la firma Cartier, inspirada en el lujo y esplendor de los marajás de la India, que lucieron como pocos los turbantes más engalanados que jamás se hayan visto. El palacio Lancaster, propiedad de la Reina Isabel y que alquila para acontecimientos excepcionales, como hacen muchos aristócratas, fue el marco elegido para transportar a los invitados al imperio de los sentidos y presentar en sociedad estas piezas que tanto por su diseño como por su valor en el mercado son realmente únicas. Nada más abrir las puertas de esta muestra, las mejores piezas ya estaban vendidas. Como suele pasar en los últimos tiempos, los propietarios de esos collares de brillantes de tamaño pera y de las esmeraldas, rubíes y zafiros más puros que se encuentren eran de origen ruso y japonés. El dinero está ahora en sus manos y a ellos parece no afectarles la crisis de las hipotecas que tiene en vilo al mundo anglosajón y de ahí que los súbditos de Su Graciosa majestad, a pesar de la cercanía y la pasión que sienten por la alta joyería, se quedaran como meros espectadores. Así, admirando las urnas donde uno podía contemplar el fantástico collar tuti fruti Cartier, que semanas atrás lució la princesa Máxima Zorreguieta durante el 40 cumpleaños de su esposo el príncipe Guillermo de Holanda o el collar de orquídeas de brillantes perteneciente a la misma colección del que llevó la nadadora sudafricana Charlenne ABC E Un adicto a la casa. El marajá de Patala, puro Cartier, de la cabeza a los pies. El collar es una pieza espectacular Wittstock. Justamente esta carísima pieza es la que ha levantado definitivamente la voz de alerta sobre el inminente compromiso de Alberto de Mónaco y Charlene, puesto que nadie cree que la nadadora haya adquirido esa joya con sus ahorros y todo indica que ha ABC sido un regalo de su novio como anticipo del que podría hacerle en el momento cuando se anuncie el compromiso oficial. Pero volviendo a Lancaster, el fastuoso palacio que los de Cartier decoraron, por tres noches consecutivas los vecinos más ilus-