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16 9 07 VIAJES Montesquiu Bosques e historia a la orilla del Ter de Osona y el Ripollés, despunta por los densos bosques de robles y pinos rojos, atravesados por los meandros del río Ter POR E. YUNTA El Parque Natural de Montesquiu, ubicado entre las comarcas catalanas or tamaño es un parque modesto, pero posee una belleza especial. Es el Parque Natural del Castillo de Montesquiu, que reparte sus 547 hectáreas entre las comarcas de Osona y el Ripollés, más concretamente entre los términos municipales de Montesquiu, Sant Quirze de Besora, Santa María de Besora y Sora. El río Ter marca la personalidad de este paraje, pues sus meandros atraviesan los densos bosques de robles y pinos rojos. Espacio de paso entre montaña y llano, sus referentes históricos se remontan a la Edad Media, época de la que data el Castillo de Montesquiu, un gran casal fortificado con sus orígenes en el siglo X que hoy ha sido adaptado como equipamiento cultural y de convenciones y que le da nombre al parque por su singularidad. El paisaje del Parque del Castillo de Montesquiu se caracteriza por un relieve roto por las sucesivas alineaciones montañosas que, en un sentido este- oeste, configuran el sistema prepirenaico oriental. Como se explicaba anteriormente, el río Ter atraviesa el parque longitudinalmente y lo divide en dos partes desiguales: la de la orilla izquierda, bastante más grande, y la de poniente, en la orilla derecha, más pequeña y con un relieve más suave. P que se asentara el ser humano y de ahí que la huella del hombre permanezca intacta en el paisaje. Los testimonios arquitectónicos más antiguos se remontan a la Alta Edad Media. El castillo mismo, símbolo de las estructuras defensivas del territorio, la pequeña iglesia de Sant Moí (ejemplo de la implantación religiosa en los terrenos reconquistados) los restos del camino de Llaers, el puente de les Codines o los vestigios de las primitivas estradas medievales constituyen los elementos más significativos de la edificación medieval en el parque. Aunque no haya generado demasiado interés para los investigadores, el castillo perdió a finales del siglo XV su carácter militar y se convirtió en una residencia señorial. De entonces son la escalinata monumental y el patio central que caracterizan el espacio interior del edificio. En el siglo XVIII el castillo volvió a ser objeto de profundas remodelaciones, que incluyen la construcción de una pequeña capilla bajo la advocación de Santa Bárbara. Hacia el año 1920, y según los criterios historicistas del momento, el edificio se sometió a una restauración muy importante. La Diputación de Barcelona, que gestiona el recinto después de que Emili Juncadella les cediera el inmueble en 1976, ha realizado recientemente diversas intervenciones para acondicionarlo y equiparlo como Centro de Recursos con el objetivo de que se pue- Centro de convenciones La huella del hombre Como es propio de toda esta zona, el paisaje se ha visto profundamente transformado por la huella del hombre, y en él se distinguen cuatro unidades biogeográficas principales: los bosques, los prados, los márgenes de las orillas y los cultivos. En su día, el territorio que ocupa ahora el parque sirvió para Sus referentes históricos se remontan a la Edad Media, época de la que data el singular Castillo de Montesquiu, un gran casal fortificado con sus orígenes en el siglo X dan realizar convenciones, conferencias, cursos y estancias de trabajo, tanto por parte de empresas como entidades u organismos, ya sean públicos o privados. El castillo dispone de cuatro aulas de trabajo, con una capacidad para 25- 30 personas cada una, y de un aula multifuncional que puede hacer las funciones de sa-