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12- 13 D 7 LOS DOMINGOS DE Éste es un problema que tiene 5.000 años de antigüedad en la India, donde es tradición odiar a las hijas y creer que la mujer es una esclava que sólo está para limpiar y parir deas situadas en los alrededores de Satara. Tras tenderle una trampa con una embarazada que actuó como cebo, Varsha denunció al médico y su máquina de ecografías ha sido sellada hasta que se celebre el juicio. Mientras tanto, el doctor puede seguir adelante con el resto de su actividad. Tras la polvorienta calle de tierra donde se levanta su consulta, y en la que varios jabalíes husmean entre la basura que se acumula en sus malolientes esquinas, un grupo de mujeres ataviadas con sus saris de vivos colores espera a ser atendida por el doctor. Sorprendidas de ver allí a un extranjero, ocultan la mirada, pero a veces no pueden evitar la curiosidad de escrutar con los ojos a la extraña visita. Finalmente, el médico, que se niega a identificarse por hallarse inmerso en una causa judicial, accede a responder a un par de preguntas. Este problema no ha sido creado por nosotros, sino por la gente, que nos pide ayuda y hasta suplica por un aborto, por lo que no estamos cometiendo un delito, sino ayudando a los pacientes se defiende el facultativo, quien sostiene que el Gobierno debería permitir el aborto para las mujeres que ya tienen una o dos hijas Una opinión que no comparte el doctor Puneet Bedi, un experto ginecólogo de Nueva Delhi que denuncia un auténtico genocidio contra las mujeres en la India. La muerte de las niñas se ha institucionalizado e implica al Gobierno, a los médicos y a la sociedad señala Bedi, quien apunta que todas las clases son iguales e incluso los ricos no quieren tener hijas, por lo que en el futuro no habrá suficientes esposas para todos los hombres De hecho, ya hay lugares en la India donde se han dado casos de poliandria como el de una novia para cinco hermanos que, entre todos, habían pagado la dote para compartirla. A pesar del impacto que hechos así han tenido en la sociedad india, Sabu George, otro activista a favor de los derechos de las mujeres, pronostica que a partir de 2010, y si el Gobierno no toma medidas, serán eliminadas antes de nacer un millón de niñas cada año Al igual que sus antecesoras que nunca vinieron al mundo, son las hijas perdidas de la India. Nos suplican abortar En esta humilde aldea de Satara el nacimiento de un varón es considerado un seguro de vejez euros para los médicos, que cobran no sólo por sus servicios, sino que incluso reciben comisiones de las compañías que fabrican escáneres y máquinas de ultrasonido. No en vano el número de este tipo de aparatos se ha multiplicado por catorce desde el año 1988, cuando sólo había 1.314 en toda la India, hasta 2003, momento en el que se llegaron a registrar 19.581. Al mismo tiempo, la diferencia de género se ha agudizado en estos últimos años, desde las 976 niñas por cada mil niños menores de seis años contabilizadas en 1961, que pasaron a ser 962 en el año 1981, 945 en 1991 y, por último, 927 en 2001. En la actualidad, dicha ratio podría haber caído hasta las 896 féminas por cada millar de varones. Un sospechoso índice que se pone especialmente de relieve en lugares como Fatehgarh Sahib, en el próspero estado agrícola del Punjab, donde hay 754 niñas por cada mil niños. En dicha región del norte de la India el índice se ha reducido de las 875 féminas del año 1991 a las 793 de 2001, mientras que en otras zonas industriales, como Gujarat, se ha producido en una década una disminución de 928 a 878 niñas por cada millar de varones. Peor incluso ha sido en el distrito de Patiala, donde se ha pasado de 871 a 770 féminas. activista Varsha Deshpande, quien acusa a los médicos de dejarse llevar por la codicia para influir en la gente promoviendo los abortos selectivos Por eso, Varsha y algunos miembros encubiertos de su asociación recorren las clínicas del distrito de Satara, donde hay 262 máquinas para hacer ecografías, con el fin de descubrir a los doctores que incumplen la ley revelando el sexo del bebé e interrumpiendo el embarazo. Estas son las intervenciones que, en realidad, quieren anunciar los médicos cuando colocan a las puertas de sus consultas grandes carteles que rezan Ultrasonido para prevenir quistes abdominales, no para saber el sexo del feto Eso es, precisamente, lo que hacía un facultativo que, junto a su mujer, tiene un par de clínicas en paupérrimas al- La inferior de las castas Este es un problema que tiene 5.000 años de antigüedad en la India, donde es tradición odiar a las hijas y pensar que la mujer no es una compañera, sino una esclava que está por debajo de la casta más baja y que sólo sirve para cocinar, limpiar y parir critica la También en China, Pakistán, Afganistán y Corea P. DIEZ La diferencia de género que sufre la India es un caso anómalo en el mundo, pero no el único. En otros países de Asia, como China, Pakistán, Afganistán, Taiwán y Corea del Sur, también prima la preferencia por el varón. Debido a la política del hijo único impuesta por el régimen comunista a principios de los 80 para controlar la población, en China hay una media de 117 niñas por cada cien varones. Las cifras son aún más alarmantes en ciudades como Lianyungang, donde hay 163 niños para cien féminas, y en provincias como Hainan, Henan y Guangdong, donde la diferencia llega a los 136 varones. En las urbes, las familias sólo pueden tener un hijo, pero en el campo se les permite tener dos si el primero ha sido una niña. Como los campesinos prefieren un varón que los cuide cuando sean viejos, muchas de estas niñas no vienen al mundo; son eliminadas al nacer o entregadas a las mafias que las venden a las parejas estériles. Según Save the Children 60 millones de niñas han muerto en todo el mundo debido a los abortos selectivos e infanticidios, ya que sólo en China y la India se producen entre 300.000 y 700.000 interrupciones del embarazo anuales.