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16 9 07 CLAVES DE ACTUALIDAD Ponga un pueblo o una isla en su vida Una aldea por 130.000 euros. Una isla por nueve millones. Inmobiliarias y repobladores rastrean ofertas en la red para hacer negocio o cambiar de futuro TEXTO: MIGUEL ÁNGEL BARROSO FOTOS: JAIME GARCÍA En venta sto es una belleza. Esto es la gloria, chico. Pasas aquí unos días y te curas de todo Manuel Taín, un jubilado de setenta años, comerciante en sus tiempos, podría reciclarse y volver al tajo como gestor inmobiliario, tal es la pasión que pone en la venta del pueblo que le vio nacer. Porque bajo el dosel que forman las ramas de castaños y carvallos centenarios, semioculto en una selva de líquenes, zarzas y plantas trepadoras, hay un pueblo, Ponte Hermida, perteneciente al municipio orensano de A Merca, a un paso de la bella y turística villa de Allariz. Apenas un puñado de casas semiderruidas asomadas a un pequeño cañón donde zigzaguea el río Arnoia. Tengo que bajar con la desbrozadora para asear un poco esto dice Manuel, enciclopedia E andante de la historia de una aldea cuyas primeras referencias se remontan al siglo XVI. Viendo cómo la naturaleza se ha apropiado del lugar cuesta creer que en el siglo pasado estas doce casas estuvieran habitadas por seis matrimonios con 18 hijos. Manuel entra en la vivienda materna de su abuelo Pedro, que fue molinero y tuvo ocho vástagos. Aquí estaba la cocina, allí el pajar... En la cuadra, un pesebre cuelga de la pared. En una tienda de artículos rústicos se cotizaría. La visita incluye, por supuesto, la casa donde este paisano se crió, su habitación, el hogar donde su abuela ahumaba los chorizos. Un armario destartalado y cubierto de polvo le traslada a su Narnia particular, a esa postal donde se escucha la bulla de los niños en la playa fluvial, donde los hombres labran la tierra y cada día llegan decenas de burros cargados de trigo para moler; a esa postal de fuentes, hórreos y molinos de piedra. Todo acabó en 1974, cuando la última vecina hizo el petate. Se me encoge el corazón al ver este abandono- -añade Manuel- Para mí sería una gran satisfacción ver el pueblo habitado de nuevo antes de morir Manuel propuso a sus parientes poner Ponte Hermida en venta con esa idea más romántica que especulativa. Precio de amigo: 130.000 euros por las casas, menos de lo que cuesta una solución habitacional en la ciudad; el valor de los terrenos adyacentes, a convenir. Pero un primo ha roto la baraja, pues prefiere sacar más tajada por su propiedad. En más de 30 años nadie se ha preocupado por la aldea, y ahora venimos con éstas... Los gallegos somos así, ni nos lavamos ni damos la batea Todo es negociable entre la media docena de herederos Regreso al campo El río Arnoia baña las fincas orensanas que fueron abandonadas hace más de 30 años