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2- 3 D 7 LOS DOMINGOS DE La alcaldesa, Regina Otaola, custodiada por las fuerzas de seguridad. Zapatero tendría que animar a los suyos a seguir el ejemplo de esta mujer nada: un fermento radical siempre en movimiento que, bajo la férula de ETA, se ha hecho con la mayoría del pueblo y la ha radicalizado tanto que puede impedir al alcalde del PNV mediante presio, nes y acoso, ejercer sus funciones. Y así se convierte esta aldea en la primera en la que el Partido Nacionalista Vasco opta por desistir y no presentarse a los comicios. He ahí los clarines del último día de la Euskadi autonómica. En mi propia vida existe también Lizartza, como no podía ser menos. El padre Múgica, prefecto del seminario de San Sebastián que en mi juventud me anunció la expulsión del mismo por haber sostenido yo que todos los curas vascos debían conocer el vascuence, tiene un hermano que también fue sacerdote y no hace mucho me llamó públicamente españolista porque manifesté que los ciudadanos vascos no están obligados a hablar vascuence y la Constitución los debe proteger. Ambos Múgica, son de Lizartza, aunque aquél era más de Lizarza y éste es únicamente Mujika. rra en el frontispicio de aquel comicio electoral. Los ertzainas velaban fuera de la sala, con el rostro oculto, y, cuando uno de ellos penetró en la sala debido a aquel incidente con el escolta, fue agarrado por varios de los pancarteros y empujado al exterior: Aquí, armas no Las escaleras del ayuntamiento que conducían a esa sala del primer piso se hallaban pintadas con el mismo eslogan de las pancartas y pasando junto a ellas es como hubieron de votar durante ese domingo los vecinos de Lizartza. Las paredes FERNANDO GÓMEZ Miedo El día 27 de mayo pasado contuve el miedo en el ayuntamiento de Lizartza al que había acudido acompañando a dos apoderados que iban a vigilar el recuento de votos. Llevaban escolta y a uno de ellos le hicieron salir de mala manera de la sala al notar que llevaba pistola. Aquí, no queremos armas dijeron los asistentes que enarbolaban pancartas vejatorias contra la democracia, pero habían colocado la foto de una eta- Lizarza posee el arquetipo de Euskadi consistente en que un cabeza de familia franquista se case con la hija de un guardia civil y críe en casa dos etarras, hijo y nieto avisando de quién debe mandar en el ayuntamiento y, detrás de ellas, el poder del Señor. A la salida del escrutinio, entre una espectacular cohorte de ertzainas, escoltas y agentes de paisano se me acercó un vecino a hablarme, y fijamos una cita fuera de Lizartza y comprobé que esa aldea es el icono mismo de la cuestión vasca: un contencioso entre vascos, más dispuestos a la batalla final y a aplastar al otro vecino que a hablar con él y vivir hablando. Zapatero se equivoca respecto a ETA y su muchachada. Si quiere hacer política democrática y social debería asomarse un poco más a este territorio diminuto y tan igual a sí mismo. Y animar a su gente a ser como la alcaldesa Regina Otaola.