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16 9 07 EN PORTADA Lizarza Microcosmos del País Vasco POR MIKEL AZURMENDI ESCRITOR xisten miles de kilómetros para asomarse desde el transiberiano y conocer la tundra siempre igual. Euskadi es un territorio diminuto y desigual, pero si a uno le fuese concedido asomarse una sola vez a la ventanilla durante su viaje por él, yo le aconsejaría que optase por mirar a Lizartza. Porque asomarse a Lizartza permite ver Euskadi casi entera. Lizartza Euskadi da. Lizartza es Euskadi. Para empezar, la Lizarza de siempre se ha convertido en Lizartza (con tz) desde que los nacionalistas han diseñado la nueva cartografía de las cosas. El poder del Señor para llamar a las cosas por su nombre. Y prosigamos por la demografía: la Lizarza del franquismo ha perdido el 25 por ciento de su población en estos años del poder del Señor, o sea, que desde el mandato nacionalista de las cosas vascas Lizartza ha pasado de contar con más de 800 habitantes a tener alrededor de 600 (es decir, la media vasca en pérdida de población) La Lizartza de las nuevas cosas del Señor tiene también su asesinato político, y tiene sus asesinos. Es la cuota parte de lo que le corresponde a Euskadi: un asesinato y varios asesinos por cada 600 habitantes. El 2 de octubre de 1978, fue asesinado por ETA un guarda forestal canario en el centro de la aldea. El guarda era un señor ecologista, era quien puso en marcha la limpieza del río, pero era un español y había que matarlo. De esto se ocuparon los vascos del poder del Señor. Los asesinos se hallan en Latinoamérica, pero mentaremos al vecino de Lizartza José Antonio Aguirrebarrena, huido a Francia, y también a un sobrino suyo, Aitor, implicado en varios asesinatos, por ejemplo en el del miembro del Foro de Ermua, J. L. López Lacalle y en el de varios guardias civiles en Soria. En Lizartza hay varios etarras más condenados a prisión y sus fotos han solido y suelen exhibirse, especialmente en el ayuntamiento, con honores de héroe y llamamientos a la venganza. La plaza misma lleva el nombre de un etarra muerto en un enfrentamiento con la Benemérita. Lizartza representa exactamente la política de los políticos vascos: el PNV ha optado por no presentar candidatos y ceder el terreno a los batasunos cuando éstos llegan a infundir demasiado temor; el PSOE tampoco busca representación; la lista de los bata- E sunos de ANV fue prohibida; pero el PP sí se presentó. Sus 27 votos le han sido suficientes para tener alcalde y 6 concejales. Como en el resto de Euskadi, esa gente del PP ya es la única en defender la libertad y en exigir que se cumpla la ley en Lizartza. Euskadi Lizartza da. Euskadi es Lizartza. En Euskadi ocurre que los parajes son todos bellos, los valles generalmente angostos, el tordo despierta muy pronto y alborota junto a un río que te va metiendo la humedad en los huesos para siempre. Ahórrate la postal y vente a Lizartza donde el Araxes la traspasa de una punta a otra. Trae sus aguas desde la Navarra de las límpidas aguas de Betelu en donde la sierra de Aralar mana gratuitamente. Por encima de Lizartza dos poblados, también de postal, la vigilan. A una parte Alzo, donde vivió un famoso gigantón vasco de más de dos metros y, a otra, Gaztelu, donde ETA se reunió en 1966 estrenando su V Asamblea. En la casa del cura, dónde si no. Lizartza ha cambiado su grafía pero es el calco de la Lizarza de siempre, un resumen de la Euskadi partida en dos. La guerra y la posguerra dejaron las cosas a favor de los franquistas, en su mayoría carlistas. A finales de los años 50, esas cosas tomaron la forma de lucha entre partidarios del párroco D. Tomás y partidarios del coadjutor D. Miguel. Aquél lo quería todo en latín y, éste, todo en vascuence. Durante un rosario dominical del año 58, en el día festivo de San Ignacio, al rezo del rosario vespertino dirigido por D. Tomás desde el púlpito una parte de la feligresía respondió sistemáticamente Otoi gure alde en lugar del Ora pro nobis que repetía la otra parte de la feligresía. Y estalló la guerra por el ritual. Pero también había estallado la división entre quienes solamente admitían el baile al suelto de aires tradicionales junto a la iglesia y quienes en la plaza de abajo preferían disfrutar además del baile al agarrado. A esta división entre feligreses no necesariamente correspondía la que se verificó en el interior de la iglesia porque la mayor parte de los nacionalistas estaban por bailar al suelto. Más racialmente puro, ya se sabe. A ambos curas siguieron otros que también fraccionaron a la feligresía y llegó uno que, como ETA y la casa del cura Con su asesinato y sus asesinos Desde los años 70 ETA infunde el terror entre los vecinos para persuadir a los carlistas de mudarse en nacionalistas haciendo atractivo entre los jóvenes su ideario de violencia eran los años 60 avanzados, colgó los hábitos y se marchó del pueblo y se casó. Los jóvenes de Lizartza colgaron también los hábitos de familia franquista y, unos pocos, se volvieron militantes comunistas de organizaciones españolas y, los más, militantes del nacionalismo radical. Téngase presente que, desde los años 70, ETA infundía el suficiente terror entre los vecinos para persuadir a los carlistas de mudarse en nacionalistas haciendo atractivo ante los jóvenes su ideario de violencia. Lizartza posee el arquetipo de Euskadi consistente en que un cabeza de familia franquista se case con la hija de un guardia civil y haya criado en casa dos etarras, hijo y nieto. Y posee el arquetipo de lo que le espera a la Euskadi autodetermi-