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30- 31 D 7 LOS DOMINGOS DE ROSA BELMONTE Expediente Ñ Las toallas bordadas de Hitler Hitler el servicio no le hacía ni caso. Y, además, el tío gastaba toallas bordadas con sus iniciales. Lo cuenta Deborah Mitford, de 87 años, la superviviente de las hermanas Mitford. La duquesa viuda de Devonshire tomó el té en 1937, en Munich, con su hermana Unity (la nazi de la familia) su madre y Hitler, que llamaba inútilmente al servicio con la campanilla. Unity, que conocía al bicho desde febrero de 1935, continuó viéndolo hasta que Gran Bretaña y Alemania entraron en guerra, momento en que Unity (británica, al fin y al cabo) se pegó un tiro. El suicidio no cuajó pero la bala le dañó el cerebro (más) con lo que volvió a casa con una edad mental de 12 años (Hitler se había preocupado de mandarla a un hospital suizo tras el tiro, con todo lo que tendría entonces ese hombre en su cabeza de sátrapa) Si la vida de Unity es peculiar, la de sus cinco hermanas resulta memorable. Acaba de salir The Mitfords: Letters betweeen six sisters un volumen de 843 páginas editado por Charlotte Mosley (nuera de Diana) y que recoge un cinco por ciento de la riquísima correspondencia entre las seis hermanas. Nancy (la novelista) Pamela (introductora en su país de las Appenzeller Spitzhaub unas gallinas suizas de estupenda cresta) Diana (la fascista) Unity (la nazi) Jessica (la comunista) y Deborah (la duquesa y la abuela de la modello Stella Tennant) Reseña J. K. Rowling en la portada del tocho (hay que leerlo sobre una mesa de matar marranos) que la historia de las extraordinarias Mitford nunca había sido contada tan bien como ellas mismas se la cuentan entre sí Como en la solapa se explica, en las cartas se muestran menos inhibidas que en sus memorias (casi todas A La actriz Penélope Cruz, siempre cuidadosa con su imagen, parapetada tras su bolso Lady Dior género, son algunos de los capítulos más apasionantes. Llorada y sentida ha sido la pérdida de la genial Emma Penella, una mujer adorable y buena como pocas. Desde que enviudó de su gran amor, el productor Emiliano Piedra, Penella siempre había dicho que la vida ya no tenía sentido y sólo por amor a sus hijas merecía seguir. Por ellas siguió en activo, pero también por ellas ocultó que su salud había empeorado. Penella murió justo un día antes del aniversario del fallecimiento de su marido y esa coincidencia en cierta manera alivió algo la tristeza de sus tres hijas al pensar que sus padres por fin habían vuelto a reencontrarse. Desde luego las palabras de amor que sus hijas le dedicaron no tienen nada que ver con el silencio que el hijo del escritor y aristócrata José Luis de Vilallonga, John, mantuvo durante el funeral por el alma de su padre. Viajó con su mujer hasta Barcelona para despedir a un padre con el que no se hablaba desde hacía más de veinte años y allí se encontró con la ex mujer de su padre, Sylianne Stella, -con su marido Jorge Bascones- -y su hijo Fabrizio, a quien el desaparecido marqués de Castellbell quería como propio porque ABC cuando se casó con Sylliane el niño apenas tenía unos meses. Pese a tanto cariño quien heredará título y propiedades que Vilallonga tenía en Tarragona es su hijo John, tal y como marca la ley. Noticias alegres después de tanta despedida son las que llegan desde Lanzarote donde el conocido relaciones públicas Alejandro Morales celebró su fiesta de cumpleaños en el chill out del hotel Hesperia. La etiqueta exigía ir de blanco y de esa guisa apareció hasta el diseñador Custo, que desembarca en las Canarias con varias tiendas de su firma. El próximo día 11 presenta su última colección en la pasarela de Nueva York. Ese mismo día, en Madrid, la bailarina Tamara Rojo debutará en el teatro Calderón como imagen de la firma de moda Hoss Intropía con una presentación que hará las delicias puesto que interpretará Cinco walses de Brahms a la manera de Isadora Duncan con coreografía de Frederick Ashton y música de Johannes Brahms. Y mientras Tamara se viste de Hoss la actriz Penélope Cruz sigue fiel a los bolsos de Dior como días atrás se vio en una fiesta a la que acudió con el Lady Dior que vuelve a hacer furor esta temporada. escribían) y más íntimas que en las biografías. Aunque en Gran Bretaña se ha publicado tanto sobre las Mitford que poco había que añadir (las cartas son ese poco) en España es difícil encontrar libros de la fascinante familia cuya historia es la del convulso siglo XX. A ver, están Las hermanas Mitford de Annick La Floc hmoan (Circe) y, por supuesto, las dos más famosas novelas de Nancy Mitford A la caza del amor y Amor en clima frío que sí se había publicado aquí) recuperadas por Libros del Asteroide. También apareció en 1981, en Planeta, La Duquesa de Windsor de Diana Mosley (una carta de Diana a Deborah da cuenta del funeral de Wallis el 28 de abril de 1986 en la capilla del castillo de Windsor) Diana también tenía lo suyo. Se casó con Oswald Mosley, líder de la British Union of Fascist, en el living room de Goebbels, con Hitler de testigo. Diana estuvo presa en la cárcel de Holloway de 1940 a 1943 por sus simpatías fascistas (y hasta el final de la Guerra, en arresto domiciliario) Pero ten hermanas. Jessica escribió al primo Churchill para pedirle que mantuviera a Diana encerrada porque su liberación sería una traición a los que murieron por la causa del antifascismo (Jessica se había escapado a nuestra Guerra Civil) Eso sí, no se escondió y mandó una copia de la carta al San Francisco Chronicle Con los años se arrepentiría. Nancy también había comunicado al Foreing Office que su hermana era una persona extremadamente peligrosa Pero de eso se enteró Diana diez años después de la muerte de la novelista, de quien Evelyn Waugh (con quien también mantuvo una extraordinaria correspondencia) decía que la gracia de su estilo se basaba en su renuncia a distinguir entre la cháchara femenina y el lenguaje literario. Qué cosas más chistosas sueltan los escritores. Bueno, un escritor que utilizaba una trompetilla para hablar y se la quitaba para escuchar. El de Waugh es sólo uno de los nombres en las vidas de las Mitford. Junto a él, JFK, Harold McMillan, Churchill, Lucien Freud, o Elvis Presley. Éste no era un conocido sino un descubrimiento de Deborah Mitford cuando tenía más de 60 (hasta peregrinó a Graceland) En una entrevista le han preguntado que, si pudiera elegir, con quién tomaría el té, si con Hitler o con Elvis. Después de poner cara de pasmo, contesta: Elvis, por supuesto. Qué pregunta más extraordinaria Tanto como las Mitford. Carta de Diana a Nancy en 1946: He ido al teatro a ver La casa de Bernarda Alba Va sobre mamá y nosotras