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9 9 07 EN PORTADA 11- S, 6 años después Soledad en la Casa Blanca En este otoño de la presidencia de Bush se multiplican las revelaciones sobre el mandatario y su equipo POR PEDRO RODRÍGUEZ. WASHINGTON ahora el final está cerca. Me enfrento al telón final. El historial muestra que he encajado los golpes y que lo hice a mi manera Ante el sexto aniversario de la sobrecogedora ofensiva terrorista en la que Al Qaida logró transformar aviones de pasajeros en misiles, quizá la banda sonora más apropiada para la Administración Bush sea la icónica pero luctuosa canción A mí manera de Frank Sinatra. Entre los escombros de las Torres Gemelas, Bush encontró en septiembre de 2001 una especie de revalida popular tras un litigado desembarco en la Casa Blanca. Su respaldo en las encuestas se disparó a niveles comparables a los de su padre tras la liberación de Kuwait. El Congreso y la opi- Y nión pública enmudecieron. Y el presidente acaparó un margen de maniobra propio de un país en guerra. Seis años después, ese forzado pedestal ha desaparecido. Aunque los presidentes de EE. UU. a partir del ecuador de su mandato final son considerados unos lame ducks patos cojos con más pasado que futuro, el envejecimiento otoñal de la Administración Bush está resultando más bien abrupto. No ayuda el fiasco de Irak, no ayuda la incompetencia demostrada con Katrina, no ayudan algunas de las cuestionables tácticas aplicadas en la guerra contra el terror no ayuda el acelerado éxodo de altos cargos y, por supuesto, no ayuda el cambio de poderes en el Congreso. Con una mayoría Demócrata insuficiente para superar vetos presidenciales pero que es capaz todos los días de ajustar cuentas pendientes con la Casa Blanca. Tampoco ayuda que Bush, pese a insistir en que piensa apretar el acelerador hasta el final, haya empezado por primera vez a hacer disquisiciones sobre sus planes de retiro. Así queda reflejado en la lectura casi obligada estos días en Washington: el libro Dead Certain (Free Press) del periodista Robert Draper, quien aprovechando sus conexiones texanas ha logrado un acceso sin precedentes a 200 personajes de la Casa Blanca y media docena de entrevistas exclusivas con el propio Bush. Todo un record para un presidente con demostrada alergia a la Prensa. En esas páginas, Bush anuncia que, cuando deje el despacho oval con 62 años, daré algunos discursos para reponer las viejas arcas Con un patrimonio calcula- Bush confesó que lloró a menudo durante su presidencia, sobre todo por el coste humano de algunas de sus decisiones. Su esposa y su fe le ayudaron en esos difíciles momentos