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2 9 07 MOTOR Mercedes CL Trato muy distinguido Desde los primeros meses de 2007 se encuentra a la venta la nueva gama del Mercedes CL, un cupé de lujo cuya versión más económica cuesta ya 120.400 euros; a cambio, ofrece mucha calidad y equipamiento POR P. DEL BRÍO ablar de cupés siempre nos acerca a un mundo de coches íntimos para disfrutar en pareja, no muy grandes ni muy caros, y sólo en algunos casos para que además de la pareja puedan viajar dos personas más, con la comodidad justa para no estorbar demasiado tiempo a los que viajan delante. Se les supone un carácter o vocación deportiva y ligeros en el andar. Pero cuando asociamos el concepto cupé con la marca alemana Mercedes no queda más remedio que cambiar el registro (ahora se dice chip) Para empezar, lo de no muy caros hay que olvidarlo, sobre todo si estamos hablando de la Clase CL, una de las más cortas en modelos dentro de la marca, pero todos de una categoría superior. Esta pequeña gama comienza con el CL 500 que se vende por un H precio de 120.400 euros y termina con el CL 65 AMG, por el que hay que desembolsar hasta 236.300 euros. Como ven, todo lo que habíamos dicho de un cupé se queda corto con este coche. Todos sabemos que el mundo Mercedes, como el de las exclusivas marcas de su competencia, es especial y como tal hay que considerarlo. Pero, en realidad, cuando después de dar una vuelta alrededor del CL adviertes que sus proporciones tampoco guardan relación con lo que entendemos por un cupé normal, y te sientas en el coche, desde el primer momento te das cuenta que no todos los Mercedes son iguales y que quien elige este coche busca algo más que una berlina de lujo. Ya sé que en realidad el CL no es una berlina, pero si dejamos aparte el que sólo tenga dos puertas, estamos ante un vehículo de 5 metros y una capacidad real de cuatro personas, cuya única diferencia de trato para los pasajeros traseros será en la entrada y salida, pero que, una vez asentados, viajarán con la mayor comodidad. En realidad no creo que en el mercado se pueda encontrar un cupé tan grande como el CL, que por poco alcanza las dimensiones de un Clase S de carrocería corta. Por otra parte, el CL es de los coches que para disfrutarlos es primero necesario tomarse su tiempo y abrir el libro de propietario para descubrir todas las posibilidades que ofrece su completo equipamiento, sólo el de serie, pero que se puede incrementar todo lo alto que se quiera si el nivel de capricho y cuenta corriente están a la par. Particularmente, al margen de todos los aditamentos como el navegador, sonidos, equipos de comunicación y otros elementos similares, como los asientos dinámicos que ajustan los apoyos laterales según el giro del coche y otros similares, me ha parecido muy práctico el sistema de suspensión activa ABC, el mismo que ya equipa la Clase S, lo mismo que el control automático de velocidad Command, que cada día es más necesario. Hay muchos sistemas de este tipo, pero pocos que funcionen tan bien como éste. Nos permite prestar toda la atención en mantener