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22- 23 D 7 LOS DOMINGOS DE M. FRANCISCO REINA Cultura Premios como puentes i hay algo claro al respecto del español como idioma y su literatura es que será a ambos lados del Atlántico, o no será. Uno de los lugares de encuentro y debate a este respecto, donde se han tratado de sacar conclusiones y pautas de trabajo ha sido el IV Congreso Internacional de la Lengua Española, que inauguraron los Reyes de España en Cartagena de Indias, Colombia, y en el que, además de afrontar los retos de nuestra lengua, se homenajeó a Gabriel García Márquez, en el año de sus múltiples aniversarios. Presente y futuro de la lengua española: unidad en la diversidad fue el lema del encuentro que pretendía reflejar la realidad de un idioma común a cuatrocientos millones de personas. Una de las intervenciones más lúcidas fue la del escritor Antonio Muñoz Molina cuando dijo que nos sobran palabras y nos faltan hechos. Celebramos con euforia estadística los millones de hablantes, pero el porvenir del español no puede estar en la demografía sino en el progreso, en la justicia social y en la educación, que mejorarán la vida y por lo tanto las capacidades expresivas de quienes lo hablan. El enemigo del español no es el inglés, sino la pobreza; lo que amenaza la literatura y los libros es la ignorancia, no internet. Necesitamos bibliotecas, pero también tejidos editoriales para establecer un mercado común de los libros. Y que ni la tiranía ni la violencia amenacen la libertad de expresión Precisamente una de estas iniciativas, gestadas en aquel congreso, fue el compromiso del grupo Planeta, por mediación de una de sus figuras más emblemáticas, Ana Gavín, enlace directo con el dios Lara, y del actual director de la Casa de América de Madrid, de S crear un premio que apoyase estas necesidades de la lengua y literatura hispanoamericana, desde un país que, en ciertos sentidos, se ha desentendido mucho de sus hijos lingüísticos. El resultado es el Premio de Novela Planeta- Casa de América, que ha fallado su primera y prometedora edición. Los escritores, uno de la Argentina y otro de Perú, Pablo de Santis y Alonso Cueto, ganador y finalistas de este interesante galardón, afirmaron que la literatura iberoamericana ha quedado fuera del imaginario mundial y ha huido de temáticas en torno a la historia propia de cada país, algo que sí ocurría en las grandes novelas de los años sesenta y setenta, que generaron con el boom y sus grandes figuras mucho interés mundial y ahora Hispanoamérica, no interesa En un encuentro con la prensa española para hablar de las novelas del galardón, El enigma de París de De Santis, y El susurro de la mujer ballena de Cueto, el escritor argentino opinó que el modelo del boom es un tipo de literatura que, a su entender no se ha continuado y que. como puntualizó Cueto, ha cambiado mucho. Ahora se escribe de todo, no sólo de las historias propias de cada país señaló el escritor peruano, recordando que los jóvenes autores utilizan muchos estilos y no retratan un escenario social específico Esto, con sus excepciones, quizá también universaliza su literatura. De Santis ha querido plasmar en su novela el París como mito y el ambiente de época, con escritores decadentes en medio del pensamiento positivista y el esoterismo que reinaba por entonces, dándole un aire de género, de las novelas policíacas de Agatha Christie, de su infancia. El finalista, Alonso Cueto, asegura que en su novela le interesaba contar el reencuentro de dos mujeres que de niñas fueron compañeras de colegio. Una periodista con una vida aparentemente perfecta y, la otra, sigue siendo la misma gorda inmensa a la que llamaban Revaca en lugar de Rebeca, su nombre, y de la que se mofaban en clase todos los niños. El colegio es como una pequeña sociedad donde hay dominación y violencia aseguró Cueto, que recrea estos recuerdos, secretos y evocaciones hasta revelar el por qué estas dos mujeres dejaron su amistad de niñas. Me interesaba evocar la violencia del pasado subrayó un autor que también ha querido criticar el culto al cuerpo, tan del hoy. Dos propuestas de enorme calidad, que tienden puentes sobre los olvidados cauces transoceánicos de una lengua inmensa como el mar de los Atlantes. JESÚS GARCÍA Economía Los chicos del maíz n Francfort se deciden los precios de las hipotecas europeas- -que llevan dos años encareciéndose mes a mes- -y en Chicago se encuentra el mayor zoco de mercancías del mundo, negociadas a futuro. El pan que compramos cada día, las tortillas de maíz con las que sobreviven como base de su alimentación millones de pobres en Latinoamérica y la pasta italiana, por ejemplo, encuentran sus precios de referencia en ese mercado, en el Chicago Board of Trade, el CBOT. En enero de 2007, en las calles de México Distrito Federal se produjeron violentas protestas por la crisis de las tortillas. Queremos tortillas, no queremos PAN El lema tenía doble lectura porque el PAN es el Partido de Acción Nacional en el Gobierno, al que culpaban de promover el cultivo de maíz para surtir las plantas de bioetanol, en vez de llenar los estómagos de los más necesitados. Un kilo de tortillas se había duplicado hasta los 70 céntimos mientras que el salario mínimo apenas llegaba a 3,5 euros. Hace menos de un mes los productores de pasta italiana se quejaban por la subida espectacular de la materia prima, que situaba al plato de espagueti en precios alarmantemente altos. En España sube el pan, los cereales, pero también la carne, los lácteos y, en suma, la cesta de la compra. Al tirón de los precios del crudo en los mercados internacionales- -ahora por los huracanes, antes por la crisis étnica en Nigeria, hace un par de años por la guerra de Irak, todos los días por las amenazas nucleares de Irán- -se suma el de las materias primas con nada desdeñable base especulativa- -también aquí actúan los fondos de inversión golfos- -y alguna explica- E ción fundamental. La búsqueda de energías alternativas está sólo en parte detrás de este fenómeno que tiene sus detractores en agricultores y ganaderos y sus defensores en las empresas dedicadas a ese nuevo negocio verde Las alocadas políticas energéticas gubernamentales aportan confusión al asunto. Que en un país netamente deficitario de cereales como es España se subvencione la producción de bioetanol es simplemente un atrevimiento dicen en la Asociación de Comerciantes de Cereales, presidida por Pelayo Moreno. Estados Unidos dedica 60 millones de los 230 millones de toneladas del maíz que produce al cultivo del bioetanol y calienta el mercado internacional, que vive una frenética actividad a la vista de que los gobiernos de economías dependientes del crudo han entrado en una espiral de subvenciones que provoca el delirio de los especuladores. Las multinacionales del maíz transgénico se están poniendo las botas. Otros aceleradores de precios son la sequía, que ha afectado a Australia, uno de los principales productores mundiales y, por supuesto, el incremento de la demanda en China e India. De los tenderos de New Hampshire pasando por los panaderos de Chiclana, a los pizzeros de Calabria o los restaurantes de Hong Kong, todos sufren la subida de cotizaciones cuando los chinos salen a comprar al mercado. En el último año el precio del maíz se ha duplicado, pero el del trigo ha aumentado un 60 y la cebada casi un 50 En España los ganaderos empiezan a abandonar la cabaña por los altos costes de los forrajes. Hasta un tercio de las explotaciones de ganadería intensiva podrían quebrar de seguir así las cosas. Subidas de materias primas que se reflejan en el pan, los huevos, la leche e incluso en el pollo. La inflación, sustentada en un precio del crudo tocado por la varita del cártel de la OPEP, dobla la esquina de nuevo en España. Los productores de bioetanol, por su parte, consideran una falacia unir las subidas de los productos básicos al etanol y estiman que tras este asunto están las petroleras dispuestas a una campaña de desinformación, además de la escasez de oferta frente a la gigantesca demanda de países emergentes en el último lustro. El caso es que los precios de las materias primas atenazan las economías familiares apretando las tuercas de la inflación servida en la mesa de los consumidores españoles directamente desde el Chicago Board of Trade. Allí los especuladores- -el alma de los mercados- -rinden culto al maíz, como en el clásico de Stephen King.