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16- 17 D 7 LOS DOMINGOS DE Las huellas de las balas sobre las armaduras a prueba de arcabuz certificaban su calidad. Pero ni siquiera ellas sobrevivieron ante el desarrollo de las armas de fuego Ya en el XX, el halo del emperador se extendió en el revival de torneos estilo Carlos V donde fueron habituales los retos entre competidores militares por el duque de Gor y el de Veragua. Uno de estos festivales, muy celebrado, fue el que tuvo lugar en la Plaza de Toros de Madrid por las víctimas de las inundaciones de Málaga en 1907. Hoy sobre la mesa del Taller de Metales del Palacio Real se limpia un magnífico casco de Carlos V adornado con un delfín, que significa realeza y que, como el león en la tierra, es el más noble de todos los animales del mar. Carlos V también decía cómo debían ser sus armaduras- -explica Soler a D 7- y cuando va a las campañas norteafricanas utiliza a Santiago Matamoros y cuando surgen los problemas con los príncipes luteranos alemanes manda, a partir de 1531, que en todos sus petos y espaldares aparezca la Virgen María y Santa Bárbara, dos devociones clásicas de los Habsburgo. En las armas no se separa lo religioso de lo prosaico. Por eso también se encargan cascos con los turcos vencidos a los que la fama y la victoria tiran de los bigotes para demostrar que están subyugados por el emperador, y éste generalmente viste a la manera romana para enlazar con el simbolismo de los grandes emperadores romanos... No olvidemos que una de las principales razones de la caballería era la defensa de la fe y eso incluye una amalgama de elementos del mundo medieval y renacentista, ambos con raíces clásicas En el taller, los restauradores Isabel Delgado y Víctor Lastra, ultiman los preparativos para el embalaje del tesoro de la Armería Real, más de cincuenta piezas entre lo más granado de la colección, que este septiembre lucirán en la Ciudad Prohibida de Pekín, como broche de oro al Año de España en China que con tanto éxito ha conducido la Sociedad Estatal de Acción Cultural Exterior. Los chinos pidieron historia y España, con un fabuloso esfuerzo de Patrimonio Nacional, les manda, amén de la prueba del imperio que fue, las joyas deslumbrantes de la caballería. Armas para matar, para cazar, que fueron grandes regalos de Estado... La imagen del poder. Al cabo, un sueño, el de la caballería- -añade el armero- que quedó definitivamente roto por la primera guerra mundial. No volvieron a celebrarse esos torneos con atrezzos inspirados en los fondos de las colecciones históricas. Fue la puntilla a la desaparición efectiva de las armaduras que se Armas de lujo para regalar. Como este sable, obsequio del Príncipe de Gales a Alfonso XII con motivo de su boda En el Taller de Metales de Patrimonio Nacional se limpian las piezas que van a la Ciudad Prohibida, como este casco de Carlos V consuma a lo largo de la primera mitad del siglo XVII, motivada sobre todo por el perfeccionamiento de las armas de fuego- -gracias a la pólvora que habían inventado los chinos- Desde finales del XVI, su eficacia motivó incluso la aparición de un tipo específico de armaduras conocidas como a prueba de arcabuz caracterizadas en su superficie por las señales dejadas por las balas disparadas sobre ellas. Eran estas huellas el sello que certificaba su calidad. Pero su uso, por lo pesadas, fue relegado al asedio de plazas. La Guerra de los Treinta Años, entre católicos y protestantes (1618- 1648) fue el último gran enfrentamiento en el que se usaron armaduras. Este conflicto y la desaparición de estas defensas corporales así como los juegos caballerescos tal y como se habían concebido hasta entonces supusieron el fin de una época Justas, torneos y paradas triunfales ya sólo cobrarían vida en nuestra imaginación a través del boom de la novela histórica y de las historias que nos ha regalado el cine. Pero se resiste a morir en los uniformes de guardias presidenciales y reales europeas que nos remiten a ese mundo caballeresco medieval y que en el caso de la uniformidad de gala de la española lleva las iniciales de Juan Carlos I como lo hacían en el XVI. La herencia del emperador Maximiliano I de Austria, abuelo de Carlos V el último caba, llero con todas las de la ley, que volverá a deslumbrar en China. Caballeros en liza, en el último torneo celebrado en España, el 8 de septiembre de 1912, en la Lonja de El Escorial PATRIMONIO NACIONAL