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26 8 07 OPINIÓN TIRA Y AFLOJA Por César Oroz PILAR CERNUDA Política Falta testosterona osé Bono dixit: falta testosterona. Se refería a las banderas, que brillan por su ausencia en lugares en las que deberían brillar. Pues claro que falta testosterona, valor, coraje, autoridad. El que manda no manda, y la dejación que se hace en todo lo relacionado con los símbolos clama al cielo. El argumento de que mejor mástiles vacíos que violencia callejera no se tiene en pie. Un gobierno está obligado a respetar lo que marca la ley y, además, obligado a garantizar la seguridad. Pero como dice Bono, falta lo que hay que tener, testosterona, y en las fiestas que se celebran estos días en el País Vasco no se ha dado la talla ni de lejos. Y falta testosterona en el PP para impedir espectáculos y cruce de acusaciones como los vividos estos últimos días. Alberto Ruíz Gallardón tiene todo el derecho del mundo a decir que quiere estar en el Congreso de los Diputados, como lo estuvieron Tierno y Barranco, faltaría más. Pero que abra nuevamente la polémica cuando le había prometido a Rajoy que iba a tener la fiesta en paz, y que la respuesta de Acebes, Zaplana y Aguirre haya sido tan desabrida, dice poco del sentido de la oportunidad y la visión política de uno y de los otros. ARG dice que respondía a preguntas de un periodista. Es lógico, cualquier periodista que se le acerque está obligado a preguntarle por sus proyectos parlamentarios, pero el alcalde, que sabe latín, podía haber buscado respuesta menos polémica. Y los otros podían haber sido menos ácidos para no dar pie a los socialistas a decir, cargados de razón, que el problema del PP es que no confían en el triunfo electoral de su presidente y empiezan a hacer carreras parea estar bien coloca- J dos en el momento de la sucesión. Rajoy no merece que los suyos hayan abierto ese melón, no merece el espectáculo que se produce periódicamente con Gallardón sacando inapropiadamente la cabeza y una serie de dirigentes contestándole también inapropiadamente; como no merece que sean los suyos, supuestamente los más leales, los que provoquen titulares poco favorables para el PP cuando él encara el principio del A. DE ANTONIO Mariano Rajoy se ha encontrado con una polémica (interesada) -y van... -por cuenta de Gallardón curso poniendo sobre la mesa propuestas que va a incluir en su programa de gobierno. La abajo firmante hace tiempo que ha llegado a la conclusión de que Zapatero fue un buen líder de la oposición y es con mucho, el peor presidente de la democracia. Y Mariano Rajoy, que no está siendo un buen líder de la oposición se mire por donde se mire, sin embargo puede ser un gran presidente de gobierno si gana las elecciones. Pero hay que ganarlas. Y de nada sirve el esfuerzo que esté dispuesto a hacer si cada lunes y cada martes sale alguno de los suyos y pone toda su estrategia patas arriba. Se ha quedado en el camino uno de los mejores, Piqué, porque le hicieron tanto la cama desde dentro que perdió la paciencia y envió a Rajoy una carta de dimisión con un tono tan desabrido que, aparte de irrevocable, sentó como un tiro al presidente del partido. Solo falta que en la pelea por desacreditar la ambición de Gallardón, ambición que él no oculta aunque otros sí, también el alcalde se quede en la cuneta. Para ganar elecciones, en las listas deben estar los mejores, y el PP tiene un grupo de dirigentes locales y regionales con un tirón indiscutible. Desaprovechar ese capital sería un error. Pero es Rajoy quien tiene la última palabra. No Gallardón. Ni Acebes, ni Zaplana, ni Aguirre. Sino el presidente del partido. Porque es verdad que las propuestas de candidaturas las elaboran las directivas regionales, pero cuando se trata de una estrategia perfectamente elaborada, llevar en las listas al Congreso a los que pueden sumar más votos, no cabe más respuesta que ponerse todos en primer tiempo de saludo y aceptar lo que diga el presidente.