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14- 15 D 7 LOS DOMINGOS DE Los efectos del calentamiento global sobre la banquisa es el factor clave para esta fiebre reivindicativa. Los científicos prevén que el Ártico será navegable en el verano de 2020 gicos están provocando un cambio en la geopolítica de la región. En este nuevo decorado, los países ribereños podrán reclamar sus derechos sobre la plataforma continental residual que está más allá de su jurisdicción Según el artículo 76 de la Convención de la ONU sobre el Derecho del Mar, un estado puede exigir una zona exclusiva de 200 millas náuticas de derechos sobre el lecho y el subsuelo marinos. Una norma cuestionada casi desde que se redactó. Si los litigantes que deseen ir más allá se ponen de acuerdo, lo decidirán entre ellos- -continúa Remiro- En caso contrario, la expansión de la plataforma continental dependerá de las pruebas presentadas ante la comisión creada ad hoc. Si la negociación fracasa, habrá conflicto La pregunta del millón es si la legislación internacional podrá preservar el Ártico en los próximos años. Los efectos del calentamiento global sobre la banquisa es el factor clave en esta fiebre reivindicativa. Científicos norteamericanos revelaron en junio que el deshielo se está produciendo tres veces más rápido de lo previsto, lo que significa que la región quedará despejada en el verano de 2020. Aguas navegables durante unos meses: una oportunidad demasiado tentadora para dejarla escapar. Es como celebrar que estás cavando tu propia tumba se lamenta Raquel Montón, responsable de la campaña contra el cambio climático de Greenpeace. Aprovecharse de esta situación para conseguir más combustibles fósiles y seguir destruyendo el planeta... Increíble. El Ártico, un ecosistema frágil y vital para la salud de la Tierra, debería ser inexpugnable. Pero la legislación es muy laxa al tratarse de un océano helado La gran paradoja es que, en plena celebración del Año Polar Internacional, los mismos países que venden ecología hagan lo propio con la explotación de los recursos naturales. No parece procedente que en un tiempo en que se debería promover la conservación y el conocimiento del Ártico se organicen expediciones con fines comerciales sostiene José María Jayme, director de la Fundación Regiones Polares (www. fundacionregionespolares. org) Es como abrir la caja de Pandora Claro que no es por dinero. Es por mucho dinero. Una inopinada oportunidad AFP tirá en noviembre. No quiere perder la iniciativa en esta nueva fiebre del oro... negro. Pero la competencia también mueve ficha. Stephen Harper, primer ministro canadiense, anunció la construcción de un nuevo puerto de aguas profundas y de una base de adiestramiento militar para climas fríos durante su reciente visita a Resolute Bay, un remoto asentamiento inuit en el extremo noreste del país. El primer principio de la soberanía del Ártico es ejercerla o perderla aseguró. Harper ha defendido esta misma semana ante George Bush las reivindicaciones canadienses sobre el llamado Pasaje del Noroeste, un tramo de océano helado en el Ártico que conecta el Atlántico y el Pacífico. Estados Unidos, la Unión Europea y Rusia lo consideran aguas internacionales. Entretanto, Dinamarca acaba de enviar una misión a la zona para demostrar que el disputado espinazo de Lomonosov es, en realidad, continuación de Groenlandia, bajo soberanía da- ¿Qué pasa con la Antártida? El Tratado Antártico, en vigor desde junio de 1961, establece el marco legal para la gestión del continente helado a través de reuniones consultivas de sus estados miembros. En esencia, el documento dispone que la Antártida sea un santuario natural y científico, libre de actividades militares, de explosiones nucleares y residuos radiactivos. Siete países- -Argentina, Chile, Australia, Nueva Zelanda, Reino Unido, Francia y Noruega- -mantienen reclamaciones sobre su territorio, peticiones congeladas en virtud del artículo 4 del tratado. Estas reivindicaciones, en general, no son reconocidas por otros estados ni por la ONU, aunque algunos de los que optan al pastel sí lo hacen mutuamente, con matices- -algunas zonas se solapan- Con 14 millones de kilómetros cuadrados y una banquisa invernal que duplica su superficie, la Antártida podría contener importantes depósitos de petróleo, gas y minerales en la plataforma continental. La caza de ballenas y focas ya fue explotada en el pasado. La cuestión es quién dará el primer paso para asaltar esta despensa. Soberanía: ejercerla o perderla nesa. Peter Taksoe- Jensen, subsecretario para asuntos legales del Ministerio de Exteriores danés, ha declarado que si tienes la posibilidad de extender la soberanía de tu país, debes explorarla La dificultad para establecer la propiedad estriba en que, a dife- rencia de la Antártida, que es un continente, el Ártico es un océano helado, sujeto al régimen de las aguas apunta Antonio Remiro, catedrático de Derecho Internacional de la Universidad Autónoma de Madrid. Sin embargo, el deshielo y los avances tecnoló-