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26 8 07 CLAVES DE ACTUALIDAD Icebergs cerca de las costas de Groenlandia. Bajo esta belleza deslumbrante se esconde un reservorio de recursos naturales que los países de la región reclaman para sí Ártico La nueva fiebre del oro... negro Rusia planta su bandera en el lecho del océano Ártico y los vecinos toman posiciones. El calentamiento global afecta a la geopolítica y provoca una carrera por los recursos de un Polo Norte que se derrite POR MIGUEL ÁNGEL BARROSO E l Ártico es nuestro La frase lapidaria de Artur Chilinga rov, jefe de la expedición que, a principios de agosto, plantó una cáp- sula de titanio con la bandera rusa en el lecho del océano glacial Ártico, a 4.200 metros de profundidad, ha disparado las alarmas en Estados Unidos, Noruega, Dinamarca y Canadá, que nunca han ocultado sus in- tereses en la región. Unos y otros dibujan líneas fronterizas a conveniencia sobre un hielo que se derrite a causa del calentamiento del planeta. El botín no es moco de pavo: unas reservas de hidrocarburos que los rusos calculan en 10.000 millones de toneladas en la zona reclamada, un triángulo de 1,2 millones de kilómetros cuadrados que llega hasta el Polo Norte. En total se calcula que un 25 por ciento de las reservas mundiales sin descubrir de petróleo y gas se encuentran allí. Moscú sostiene que la cordillera submarina Lomonosov es una extensión de la plataforma continental rusa y eso justificaría sus pretensiones. La insistencia ha llegado hace un par de días: Hemos obtenido pruebas suficientes para demostrarlo asegura Víctor Poselov, subdirector del Instituto de Investigación Científica Okeangueologuia Poselov basa su optimismo en el material geofísico recabado por los batiscafos Mir- 1 y Mir- 2. Para cimentar aún más sus argumentos, Rusia prepara ya una nueva expedición que par-