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12- 13 D 7 LOS DOMINGOS DE Las infraestructuras de la capital mexicana acusan el peso de su enorme población y la falta de mantenimiento adecuado AP México D. F. TEXTO: MANUEL CASCANTE CORRESPONSAL EN MÉXICO La alcantarilla se desborda El sistema de drenaje de la capital mexicana está al borde del colapso. El presidente Calderón ha tomado cartas en el asunto, ante la siniestra amenaza de inundación de la ciudad por aguas negras a Ciudad de México, una de las urbes más pobladas del planeta, podría sufrir una inundación similar a la que padeció Nueva Orleans tras el paso del huracán Katrina pero no serían las aguas del mar y de los ríos las que anegarían sus calles, sino las fecales de sus alcantarillados. Expertos y políticos están seriamente preocupados ante esta pesadilla que puede hacerse realidad si no se rehabilitan los colectores y las presas, en estos momentos cubiertos de barro y basura. Los cincuenta kilómetros del drenaje profundo están al borde del colapso. Un olor fétido azota ya las casas de unas 300.000 personas en el oeste del Distrito Federal a causa de las aguas negras L que discurren al descubierto por una red de canales que frenan un sistema de 13 presas; de ellas, doce al límite de su capacidad. Una fuerte temporada de lluvias podría recargar las represas y romperlas. De producirse la catástrofe, las aguas negras comenzarían por inundar el aeropuerto internacional, situado en la planicie más baja de la ciudad; cualquier colapso del drenaje lo anegaría por declive natural. El aeropuerto se encuentra cerca del Gran Canal del Desagüe, que ha visto fre- nado el desalojo de aguas negras porque el hundimiento de la ciudad desde el desecamiento del lago de Texcoco- -que se calcula es de diez metros- -le hizo perder su inclinación original. Su obturación desbordaría el drenaje en dos municipios conurbados del Estado de México y en cinco de las dieciséis delegaciones la capital. De producirse este fenómeno, el agua cubriría 112,3 hectáreas según los cálculos más optimistas, pudiendo llegar a las 217.433 hectáreas (el equivalente a la superficie de la provincia de Vizcaya) en el peor de los escenarios, con lo que la inundación alcanzaría casi cinco metros de altura. El terreno empantanado cubriría un área comprendida por el antiguo lago de Texcoco, Ciudad Nezahualcóyotl, el norte de Iztacalco y los céntricos distritos capitalinos de Venustiano Carranza, Cuauhtémoc, Benito Juárez y Gustavo A. Madero. Éste es el resultado de 15 años de nulo mantenimiento en el sistema de drenaje. Según la Comi- Planes contra el tiempo Las aguas negras comenzarían por inundar el aeropuerto internacional, situado en la planicie más baja; cualquier colapso del drenaje lo anegaría por declive natural sión Nacional del Agua, la sobreexplotación de los acuíferos ha llevado a hundimientos generalizados y potencialmente catastróficos Cuando fue inaugurado, en 1975, el colector tenía capacidad para desalojar 200 metros cúbicos de agua por segundo, que hoy en día se han reducido a 110 metros cúbicos. Hasta noviembre, pasada la temporada de lluvias, no será posible bajar al emisor central e inspeccionar las condiciones en que se encuentra. Para ello, aseguran los especialistas, hace falta dejarlo estanco Pero se sabe que el sistema sufre de daños estructurales, como el desgaste de las paredes de los tubos, desprendimientos, varillas expuestas y peligro de derrumbes. Se teme que también existan obturaciones en el emisor central. Por lo pronto, el presidente de la República, Felipe Calderón, solicitó la colaboración de las distintas administraciones al presentar su plan de saneamiento, drenaje y potabilización del agua del Valle de México. El mandatario fue contundente al advertir que el problema hidráulico de la ciudad es más grave de lo que algunas autoridades habían reflejado en sus acciones. De no resolverse, se cancelaría en el largo plazo la viabilidad de esta gran metrópoli y, peor aún: si no lo arreglamos, pronto puede sobrevenir la peor inundación en la historia moderna de la Ciudad de México con consecuencias catastróficas para todos