Patrocinado Por:

Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
26 8 07 EN PORTADA Manolete El mito sigue vivo Arriba, Manolete, en el momento de la estocada a Islero el miura que le propinó la cornada mortal en la plaza de Linares. A la derecha, el torero cordobés, vestido de luces, con su madre, doña Angustias, su gran pasión, tanto que instantes antes de morir cuentan que dijo: ¡Qué disgusto se va a llevar mi madre! (Viene de la página anterior) ses del toreo seguimos idolatrando su figura. Manolete arrastró a las masas, que empeñaban los colchones para sacar una entrada. Su definitiva eclosión fue en 1942, el año en que se retiraba Marcial, el más grande. Terminaba una época, la de la Edad de Plata, si no había concluido antes. La contienda civil partió España, la historia de la Tauromaquia y de no pocos toreros. El hambre provocó que se esquilmase la cabaña ganadera de bravo: el toro que apareció después del 39 adolecía del trapío y de la edad del toro imponente de la preguerra. Los aficionados bascularon hacia el manoletismo. Se dividieron, más que por el tándem que formaron Arruza y Manolete, por la sensación de que se rompían los moldes del toreo clásico, de que había un ángel rubio del barrio sevillano de San Bernardo llamado Pepe Luis Vázquez Garcés que reunía la esencia. Pero no la regularidad que asombraba de Manolete fuese el toro como fuese. Manuel se metió en un callejón sin salida recordaba el maestro Pepe Luis, que fue, a la postre, el torero que más paseíllos con él compartió. La revolución estaba en marcha. El pueblo llenó las plazas. Se sacaba dinero de donde no lo había. Traía el Monstruo un estilo nuevo, construía los cimientos de la segunda columna vertebral de la evolución del toreo después de Juan Belmonte: la ligazón, hacer todo en un palmo de terreno. Si la preguerra la domina Domingo Ortega, la enseñorea Manolete escribe Pepe Alameda. Y el propio concepto de Ortega, de poderle a los toros andando, entra en caducidad al lado del poder a los toros, y el hijo de doña Angustias contestó secamente: Maestro, mientras usted hace eso yo ya le he pegado doce con la izquierda Si Belmonte para y templa, Manolete hace de su extrema ligazón bandera. La llama del manoletismo sigue viva. Se rememora su vida y su muerte en esta semana en la que vuelve la feria de Linares, las fiestas de San Agustín. Quienes contemplaron a Manolete quedaron marcados; no todos, sí una aplastante mayoría. Y en Linares se ha anunciado José Tomás, un manoletista convencido aunque su concepto se explique por otros parámetros. ¿Morbo? José Tomás sigue idolatrando la figura de mausoleo del irrepetible Califa de Córdoba. ¿Paralelismos? Tal vez forzados. Pero sí es cierto que tanto Manolete como José Tomás desprenden un aura de misticismo diferente a todos; comparten una filosofía más que un estilo; el valor les une; una natural verticalidad también (no confundir con hacer el poste ni con el hieratismo inflexible de su pasada era) Cuando J. T. irrumpió allá por el año 96, lo hizo con un toreo asombroso que cautivó por su pureza y profundidad, por los terrenos inverosímiles que transgredía, por una izquierda de oro y un capote de seda, por la capacidad para ligar natural con natural, por la unión de una cintura juncal para hacer del toreo un todo sin partes. La muleta por delante y por abajo, como el pecho; la suerte cargada, el tópico de la pata p alante como inapelable realidad; las Puertas Grandes venteñas de atardeceres imborrables. Rizaba enton- Forzado paralelismo Un callejón sin salida Réplica del cartel de la trágica corrida de Linares de 1947 Carteles 2007 Martes 28 de agosto. Toros de Victoriano del Río para Enrique Ponce, El Fandi y Alejandro Talavante. Miércoles 29. Toros de Núñez del Cuvillo para Finito de Córdoba, José Tomás y Curro Díaz. Jueves 30. Toros de Juan Pedro Domecq para El Cid, José María Manzanares y Cayetano. Viernes 31. Toros de Bohórquez para Fermín Bohórquez, Pablo Hermoso de Mendoza y Diego Ventura. cordobés, aunque resiste al tiempo como único representante de los toreros de una etapa maravillosa y marchita. Cuentan los viejos que una vez el sabio y cano matador de Borox le aconsejó a Manolete sobre cómo había que Pureza y profundidad La revolución estaba en marcha. El pueblo llenó las plazas. Se sacaba dinero de donde no lo había. Si Belmonte para y templa, Manolete hace de su extrema ligazón bandera Tanto Manolete como José Tomás desprenden un aura de misticismo diferente a todos; comparten una filosofía más que un estilo; el valor les une; también una natural verticalidad