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D 7 19 8 07 TEXTO: BELÉN RODRIGO FOTO: ABC GUTIERREZ Y DE LA FUENTE 32 D 7 LOS DOMINGOS DE Portugal cortés Senhor Doutour, Senhor Engenheiro... Los portugueses son muy formalistas, especialmente con los títulos académicos, que todavía marcan diferencias sociales n Portugal se conserva la vieja costumbre de llamar doctores a todos los licenciados en Letras e Ingenieros a los de Ciencias. No se trata únicamente de una tradición sino también de una condición de estatus social. Doutoures que nada tienen que ver con los doctores (médicos) e engenheiros son dos de las palabras más utilizadas por los portugueses. Puede que los más jóvenes consigan no dar demasiada importancia a estos formalismos, en especial aquellos que han viajado y doctor o ingeniero realiza además un doctorado. Pasa entonces a ser profesor Y los portugueses se toman muy en serio estos formalismos, hasta en las tarjetas de crédito escriben si eres doctor, ingeniero o profesor. Los empleados del banco te tratan mejor si uno de estos títulos aparecen en tus tarjetas y no digamos si te presentas en una sucursal vestido con traje. Esa combinación (título y vestimenta) es la que da mejor resultado en cualquier situación. Cuando llamas para hablar con, por ejemplo, Paula Ribeiro, su secretaria te responderá muy ofendida, que la doutura Paula Ribiero no está en el despacho y que llames a la doutoura más tarde. En ocasiones asistes a reuniones en las que los participantes de la misma se tratan por doctor e ingeniero, repitiéndolo hasta la saciedad. Y si hay alguien presente en la reunión que no lo sea, le harán sentirse una y otra vez inferior al resto. Sin embargo, ser ingeniero en Portugal ya no es lo que era... El ingeniero más conocido en estos momentos es José Sócrates, primer ministro luso. Hace unos meses se produjo una pequeña revolución informativa cuando el título de Sócrates fue puesto en causa. Aparecieron una serie de documentos contradictorios que hicieron sospechar sobre algunas irregularidades encontradas en el currículo académico de Sócrates cuando era secretario de Estado y decidió prolongar sus estudios para pasar de una diplomatura a una licenciatura. Irregularidades que todavía hoy no han sido aclaradas y que han dado pie a muchas bromas y chistes para todos los gustos. Ahora ya no es tan chic decir que eres ingeniero a menos que aclares que lo eres realmente. Soy ingeniero, pero de los de verdad, colegiado y todo ha pasado a ser la frase que está de moda, no sea que alguno piense que los títulos de ingeniero los regalan. E comprueban que no es algo común en el resto de los países, pero realmente sigue existiendo un uso generalizado de doctores e ingenieros por todo el país. Puede que nadie se acuerde de tu nombre, pero no se les escapa el título por el que te deben llamar. Resulta exagerado, especialmente para los que llegan de fuera y a quienes les cuesta acostumbrarse a este tipo de tratamientos. Y es que, se quiera o no, acaba por marcar diferencias entre clases y dar a los licenciados un estatus superior que al resto de trabajadores. Imagínense cuando el Ingenieros pata negra Ceremonioso, Bernardino Machado, presidente de Portugal en 1914. Un respetable doctor, es de esperar...