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24- 25 D 7 LOS DOMINGOS DE Alusiones a las dos Coreas que un día se unirán en el gigantesco mural. En el campo, gimnastas y bailarinas euros por sus billetes, que tampoco sirven para amortizar esta fastuosa excentricidad sólo posible en un régimen autoritario. Como no podía ser de otra manera, la función comienza con una canción y unas pinturas que recuerdan los duros años de la ocupación japonesa, que obligaron a muchos norcoreanos a exiliarse. Pero en esos difíciles momentos apareció una estrella, el padre de la patria Kim Il- sung, que encabezó la lucha por la independencia. Al son de un sentido tema, cientos de jóvenes ocupan el césped y, vestidos de guerrilleros, blanden sus armas y agitan las banderas nacionales con frenesí. Por su minuciosa perfección, la coreografía es tan apabullante como la del siguiente número. En éste, grupos de niños llevan a cabo las más sorprendentes acrobacias con balones, aros y cintas mientras los murales de la grada van mostrando imágenes de cerdos, peces y huevos para reflejar el deseo de convertirse en un Estado próspero. Al unísono, miles de manos mueven sus carteles con tal precisión que el atronador estruendo que provocan apaga por unos segundos la música que resuena a todo volumen en los altavoces. Por la revolución de las semillas reza ahora en el colorista collage humano de la tribuna, donde cada persona queda reducida a una especie de píxel. Toda una metáfora del valor que tiene el ser humano en esta alienante sociedad. Proclamas como Con más velo (Pasa a la página siguiente) Coreografía fascinante FOTOS: ABC Mural alusivo al esfuerzo de los atletas que evolucionan en el césped Desde mediados de abril y hasta mediados de mayo, y desde agosto hasta octubre, este imponente recinto deportivo de 150.000 asientos- -el mayor del mundo según los norcoreanos- -acoge una apoteósica gala en la que participan unas 100.000 personas. La mitad de ellas ocupan completamente uno de los graderíos del estadio, donde van dibujando descomunales murales de temas revolucionarios con las láminas que cada asistente tiene entre sus brazos, y que cambia en perfecta sincronía con sus compañeros para formar nuevas imágenes. Mientras tanto, en el césped de este futurista coliseo, cuyo techo simboliza una flor abierta o un paracaídas desplegado, se suceden una serie de cuadros protagonizados por acróbatas, equilibristas y bailarines que sirven para adoctrinar a la población en la ideología juche creada por Kim Ilsung a partir de las raíces del comunismo. Para ello, nada mejor que un espectáculo de masas tan grandioso que sea capaz de epatar al público. Desde todos los puntos del Ensalzamiento de la bandera coreana, con réplica en el centro del estadio Al unísono, miles de manos mueven sus carteles con tal precisión que el atronador estruendo que provocan apaga por unos segundos la música a todo volumen Los poco más de 3.000 turistas extranjeros se concentran durante los meses que dura Arirang y se desembolsan más de 50 euros por asistir al espectáculo país, el Gobierno trae a los campesinos de las cooperativas agrícolas, a los obreros de las fábricas, a los niños de las escuelas y a los soldados de los cuarteles, que pagan unas entradas irrisorias. Por su parte, los poco más de 3.000 turistas extranjeros que visitan Corea del Norte, que se concentran durante los meses que dura Arirang se desembolsan más de 50