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4- 5 D 7 LOS DOMINGOS DE Karl Rove (a la izquierda) bromea con el cómico Colin Mochrie en la cena anual de la Asociación de Corresponsales de Radio y Televisión celebrada en marzo en Washington AP EL ADIÓS DEL ESTRATEGA DE a repercusión en Estados Unidos y Europa de la esperada dimisión de Karl Rove es el mejor testimonio de la importancia de su papel político. Pocos responsables de estrategia han sido tan conocidos, admirados y perseguidos como él. Pocos han cosechados tantos éxitos y, sobre todo, han marcado una época revolucionando la forma de hacer política. Su influencia sólo es comprensible por la identificación con su jefe político. Desde los tiempos de Texas, Rove y Bush coincidieron en que había que dejar a un lado el estilo característico de su padre, un patricio de Massachusetts que gobernaba con BUSH resultado final, distritos en los que había expectativa de crecimiento si se convencía a la gente de la necesidad de ir a votar. La conjunción de alta tecnología y trabajo directo puerta a puerta dio al Partido Republicano victorias legendarias, que están en el origen de un rencor nada disimulado entre las huestes demócratas. Victorias que no se hubieran interrumpido si los norteamericanos no hubieran perdido su confianza en Bush como Comandante en Jefe. Tras las pasadas elecciones de mitad de legislatura Rove se quedó sin trabajo. La estrategia de las próximas elecciones correrá a cargo de los candidatos a presidente y de los responsables del partido, pero no del equipo Bush que ya habrá consumado su mandato. Con su partida se cierra una gestión electoral extraordinaria. Karl Rove, artífice del estilo directo e ideologizado del presidente norteamericano, se queda sin trabajo. Admirado y odiado a partes iguales, su gestión dio a los republicanos victorias legendarias L Florentino Portero pragmatismo y cínico realismo, para volver a los fundamentos de la revolución conservadora de Reagan: estilo directo y un claro compromiso en cuanto a principios y valores. George W. Bush es perfectamente previsible y todos lo saben. En cada campaña Rove ha insistido en establecer unas opciones claras a partir de principios y valores perfectamente comprensibles y familiares para el elector, poniendo en evidencia las contradicciones o inmoralidades de las posiciones demócratas. Rechazó cualquier intento de buscar el voto de centro a cambio descafeinar el discurso, de hacerlo más ambiguo. Bien al contrario, optó por la movilización del votante potencial en un marco electoral muy ideologizado. Una opción tan atrevida, la contraria a la defendida por los estrategas de Génova, era posible por un detallado conocimiento del mapa electoral norteamericano. Apoyado en los modernos medios informáticos y gracias a un equipo muy profesional, llegó a disponer de una información muy precisa sobre las opiniones políticas de los electores, calle a calle, barrio a barrio. Con esa información pudo concentrar los esfuerzos de la maquinaria del partido en aquellos distritos claves para el