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19 8 07 EN PORTADA Campaña USA Candidatos a la carrera (Viene de la página anterior) Con todo, el factor que más justifica el carácter incomparable de estas elecciones es el pulso planteado en torno al calendario de primarias que amenaza con cambiar radicalmente el sistema ordenado, participativo y gradual que ha venido utilizando Estados Unidos para seleccionar a los nominados presidenciales de cada partido. El afán por tener tanto protagonismo como Iowa y New Hampshire- -las dos circunscripciones tradicionalmente a la cabeza de este proceso- -amenaza con alterar y comprimir este proceso, en detrimento de los aspirantes con menos recursos. Este mes, el Partido Republicano de Carolina del Sur ha confirmado su intención de adelantar sus primarias hasta el 19 de enero. Una decisión tomada para preservar su estatus de primer pulso electoral sureño y como respuesta a la decisión de la legislatura de Florida de adelantar sus primarias al 29 de enero. Lo que a su vez, en un dominó interesado, va a provocar una cascada de cambios adicionales ya que tanto Iowa como New Hampshire no están dispuestos a perder su estatus privilegiado. Con el agravante de que este ciclo electoral va a contar con un Súper- Súper- Martes previsto para el 5 de febrero. Fecha en la que veinte de los cincuenta Estados de la Unión- -encabezados por gigantes como California o Nueva York- -piensan pronunciarse sobre el plantel de pre- candidatos. Lo que puede plantear una campaña general por la presidencia de casi diez meses de duración, la más larga en la historia de Estados Unidos. Ante estas nuevas reglas, y la realidad de que ningún candidato tiene los recursos materiales necesarios para hacer campaña en todas partes, se empiezan a decantar dos teorías sobre posibles consecuencias de la guerra del calendario. Por un lado, se argumenta que los primeros Estados van a perder importancia porque la atención se va a centrar en lo que pase el 5 de febrero, que por su envergadura amenaza con transformarse en una primaria a escala casi nacional. Pero tampoco faltan quienes insisten en atribuir una relevancia multiplicada al El electorado no se engancha Adelanto de primarias impulso inicial de Iowa o New Hampshire. A pesar de todos estos esfuerzos, el electorado de Estados Unidos no termina de engancharse con el debate político que ya empieza a adueñarse de sus televisores. Lo único que parece claro es el descontento con el status quo Las encuestas identifican a siete de cada diez estadounidenses pensando que el país va por el mal camino. Igualmente, siete de cada diez consideran que tanto el presidente Bush como el Congreso bajo la nueva mayoría demócrata no están haciendo un buen trabajo. Con una mayoría que se opone a la guerra de Irak y más de dos tercios que quisieran tener más opciones que el Partido Republicano o el Partido Demócrata. Fiel a su tradición de cambio perpetuo, Estados Unidos se enfrenta a esta batalla electoral entre profundos cambios demográficos. Desde el impacto de los más de diez millones de inmigrantes sin papeles hasta el crecimiento de la noche a la mañana acumulado en el llamado cinturón del Sol (Arizona, California, Florida, Nevada, Nuevo México, Texas, Georgia y Carolina del Sur) Además de las ansiedades no conjuradas ante una nueva ofensiva terrorista de Al Qaida y todas las incertidumbres planteadas por el fiasco de la hipotecas basura para la mayor economía del mundo. A la vista de esta tormenta perfecta no hay que rebuscar mucho para encontrar historiadores, politólogos, analistas y tertulianos sin muchos reparos en calificar a estas alturas las elecciones de 2008 como las más importantes en la historia de Estados Unidos. Inspirando comparaciones con 1932 (la victoria de Franklin Delano Roosevelt y el giro copernicano protagonizado por el gobierno federal con el New Deal 1962 (todas las ilusiones planteadas por la llegada de John F. Kennedy a la Casa Blanca) o incluso 1980 (con la revolución conservadora de Ronald Reagan) Y para colmo dentro de este jardín de las delicias para los adictos a la política de Estados Unidos, no faltan vaticinios de que esta democracia tiene, por primera vez en más de medio siglo, la posibilidad de que republicanos o demócratas lleguen el verano que viene a sus respectivas convenciones nacionales en Minneapolis y Denver sin un favorito claramente definido. Algo tradicional entre 1872 y 1952 pero impensable en una era cuya coreografía perfecta amenaza con terminarse abruptamente. Nuevos factores Los votantes pueden dar el poder a la primera mujer (Hillary Clinton) al primer afro- americano (Obama) al primer mormón (Romney) o al primer hispano (Richardson) Historiadores, politólogos, analistas y tertulianos no ponen reparos en calificar las elecciones de 2008 como las más importantes en la historia de Estados Unidos El candidato demócrata Bill Richardson (en primer término) cocina hamburguesas de cerdo en una feria de Iowa AP