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19 8 07 EN PORTADA Campaña USA Candidatos a la carrera POR PEDRO RODRÍGUEZ os que piensan que la política es algo aburrido, predecible, medio amañado, facilón y hasta casposo deberían haber veraneado este año en Estados Unidos para asomarse a una campaña presidencial que apunta a unas elecciones excepcionales dentro de los más de doscientos años de experiencia democrática a este lado del Atlántico. No importa que a George W. Bush le queden todavía 519 días en la Casa Blanca, que las primarias no vayan a dirimirse hasta lo más duro del invierno, que los republicanos y demócratas no tengan previsto celebrar sus convenciones nacionales hasta el verano que viene, ni que la definitiva cita con las urnas no vaya a ser hasta el 4 de noviembre del 2008. Con una sobredosis de anticipación y virulencia, los muchos aspirantes a la Casa Blanca se han embarcado en una singladura política por tierras ignotas con la promesa de hacer historia. En buena parte porque, por primera vez desde 1952, no aparecerá en las papeletas de votación el nombre de ningún ocupante de la Casa Blanca. El presidente Bush no puede constitucionalmente optar a un tercer mandato y el vicepresidente Cheney ha dejado claro que no tiene ambiciones de ascender un puesto en el orden de prelación del Ejecutivo federal. Junto a esa circunstancia que añade más fuego de lo habitual a la pugna política, estas elecciones están plagadas de teóricas op- L ciones pioneras y sin precedente. Ya que los votantes de Estados Unidos tienen la posibilidad de entregar las llaves de la Casa Blanca a la primera mujer (Hillary Clinton) al primer afro- americano (Barack Obama) al primer mormón (Mitt Romney) al primer hispano (Bill Richardson) e incluso al hombre con más edad al entrar en el despacho oval (John McCain) La ausencia de candidatos favoritos y avasalladores- -que puedan gustar simultáneamente tanto en Kansas como en California- -alienta también la posibilidad de tapados comodines y caballos oscuros que den sorpresas más adelante. Los republicanos, que parecen acusar más la falta de entusiasmo que genera su actual plantel de aspirantes entre sus bases, se pueden encontrar con la sorpresa de alternativas tan peculiares como el ex senador y actor Fred Thompson. Mientras que los demócratas no terminan de enterrar definitivamente la resurrección de Al Gore como candidato presidencial. Sin olvidar tampoco la opción de una desestabilizadora candidatura independiente a cargo de un multimillonario con fama de solucionar problemas, al estilo del papel que jugó Ross Perot en el pulso presidencial de 1992 que dividió el voto republicano y abrió las puertas de la Casa Blanca a Bill Clinton. Este año, las ensoñaciones a tres bandas se encuentran alimentadas sobre todo por el alcalde de Nueva York, ¿Sorpresa a la vista? Michael Bloomberg, y su reciente y muy comentada decisión de darse de baja en el Partido Republicano. En esta línea de plusmarcas e inusitadas circunstancias, los principales aspirantes a la Casa Blanca del Partido Demócrata han participado en un pionero debate televisivo dirigido a lesbianas, homosexuales, bisexuales y transexuales. Un foro celebrado este mes en Los Ángeles y que forma parte del esfuerzo sustancial de los demócratas por conectar con estos votantes consistentes y organizados, que suponen un estimado cinco por ciento del total del electorado. Con todo, este guiño excepcional no se ha traduci- Guiño al lobby gay Comerse al rival: Hillary Clinton y Rudy Giuliani, dos pesos pesados en sus respectivos partidos AFP Con sobredosis de anticipación y virulencia, los muchos aspirantes a la Casa Blanca se han embarcado en una singladura por tierras ignotas con la promesa de hacer historia