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20- 21 D 7 LOS DOMINGOS DE M. FRANCISCO REINA Cultura Zaida y lo que pudo ser a trayectoria literaria de Magdalena Lasala, asentada en la seriedad y el prestigio ganado con mucho esfuerzo durante años de intenso trabajo, ha venido poniendo luz sobre uno de los periodos históricos más oscurecidos de la historia de España. Los siete siglos que duró aquel fenómeno llamado Al- Ándalus es el terreno fundamental de investigación y creación literaria de la autora maña. La escritora zaragozana sostuvo en una entrevista en Sevilla, en la presentación de la novela, que Al- Ándalus fue la auténtica semilla del Renacimiento en Europa ya que el pensamiento andalusí logró imprimir un conocimiento que enriqueció posteriormente lo que luego se llamó Renacimiento. Muchos de los investigadores más sesudos van en esta dirección, demostrando que la lírica trovadoresca provenzal tiene mucho más que ver de lo que se ha reconocido por la petulante crítica francesa, hasta estos momentos, logros que deberían enorgullecernos. Lasala recupera en su obra el Al- Ándalus sincrético y tolerante y más aún en su última novela, Zaida que ha editado la Fundación José Manuel Lara. Narra la historia de esta princesa omeya, que huyó de Córdoba tras la invasión de los almorávides y mantuvo una apasionada historia de amor con el rey Alfonso VI, uno de los hombres más astutos e inteligentes de nuestra Historia artífice del germen de lo que luego sería la escuela de Traductores de Toledo, que él conquista, y que por sus usos sería llamado con el título, con el que además firmaba sus documentos, de Imperator Totus Hispaniae, Emperador de todas las Hispanias asumiendo que en el suelo peninsular existían varias Hispanias además de L la que él tenía en mente, siendo uno de los primeros en pensar en una unificación. El concepto de su España, fue, sin embargo, muy distinto al de los almorávides, muy cercanos a los integristas de hoy, o al de los ultraconservadores franceses que heredaron los Reyes Católicos. Fue un concepto integrador que asumía todo lo bueno de la diversidad cultural y en el que Zaida, convertida en su esposa con el nombre de Isabel, jugó un papel muy importante como se cuenta en la novela. La existencia de Zaida causó un gran trauma en la época, debido a su condición de musulmana en el seno de la corte de un rey cristiano asegura la escritora, lo que provocó que, entre los sectores más ortodoxos de la cristiandad de entonces se intentara silenciar su historia explicó Lasala. Zaida fue una musulmana, viuda del hijo del rey sevillano AlMutamid, quien tras las victorias alcanzadas por el cristiano Alfonso VI, pidió ayuda a los almorávides para combatir al ejército cristiano. Cuando los almorávides, integristas islámicos, llegaron a las Taifas andalusíes y comprobaron su enorme riqueza y la práctica tolerante y relajada que allí se hacía del Islam, se volvieron contra sus propios aliados lo que obligó a Zaida a huir de Córdoba, tras la caída de esta ciudad, gobernada por su marido, a manos del ejército almorávide. La princesa se refugió en Toledo, en la corte de Alfonso VI, con quien mantuvo hasta el final de sus días una apasionada historia de amor de la que resultó el único hijo varón del monarca, Sancho Alfónsez, que murió adolescente, apuñalado después de la batalla de Uclés, debido a un complot urdido entre los sectores de la Iglesia y del poder que defendían una pureza de sangre por sus propios hombres, y en cuya conjura es asesinada también la princesa Zaida. Zaida, la pasión de un rey es ya un éxito editorial, acaba de salir su segunda edición, prueba de que hay un interés creciente en nuestro país por recuperar esta parte amputada de nuestra herencia, y se anuncia una próxima película, tal como lo comunicó el productor cinematográfico Luis Feyto. Lasala demuestra sus vastos conocimientos sobre los períodos de asentamiento árabe peninsular, y su capacidad de construir personajes veraces. Una bellísima novela que nos devuelve un pasado en el que los hoy enfrentados convivieron, víctimas de intereses bastardos de los fanáticos de las dos religiones dominantes. Nada que ver con el Al- Ándalus que hoy reclaman unos locos, y que ellos, siglos atrás, ayudaron a destruir. Un paradigma de lo que pudo ser. JESÚS GARCÍA Economía El diluvio n la Bahía de Cádiz hay días en los que el Levante no levanta y el paro aprieta hasta las chanclas. Los luminosos días de playa son más plomizos con el futuro laboral tocado. Algunas noticias enervan al más templado. Delphi, ahora propiedad del fondo de capital riesgo Plantinum Equity, coge sus bártulos para cruzar el charco. Montan una fábrica en Tánger. Así como suena. Mientras la Junta organizaba un dispositivo para acelerar la inscripción al paro de la plantilla de Delphi se conoció la noticia, dos día antes de que de que José Luis Rodríguez Zapatero mirara con cierta vacuidad ese plato de brillantes langostinos que le habían ofrecido en Casa Balbino. Ahí es ná, la cuna del bigotudo alistado, del rosáceo abrillantado por el calor de la fina pátina de aceite de la plancha, en Sanlúcar de Barrameda. Es la primera visita de un Zapatero de vacaciones, en el Coto de Doñana. Tras bajarse del barco en Sanlúcar fue preguntado por el futuro de Delphi y le espetó al periodista que se abre un futuro esperanzador para la Bahía de Cádiz Ya te digo. Puerto Real es un pueblo sobrio, salpicado por el olor a fritura y las madres gritando a sus hijos para que se recojan. Un pueblo que ha crecido desde los meandros de la carretera principal que va a Algeciras. Una isla industrial en el Sur de los servicios y las promociones, de la construcción. Puerto Real es el Milán del Sur, venido a menos. Los Astilleros, Construcciones Aeronáuticas, ahora propiedad de EADS (la norteamericana Delphi) son algunos de los grandes instalados desde hace años animando a la baja renta per cápita (un 76 por ciento de E la media nacional) En Puerto Real se ha ganado dinero, primero, con la ubre de la empresa pública y, después, con la privada. Entremedias llegaron las reconversiones, las manifestaciones de los trabajadores con las ruedas de camión humeantes en el Puente de Carranza para firmar después regulaciones y achicamientos de plantilla siempre bien remunerados. En la comarca, donde la tasa de paro- -13,8 por ciento- -es de las más altas de España, las constructoras dan trabajo a lugareños. Es difícil encontrar inmigrantes haciendo de paletas La industria, la construcción, los servicios y el turismo han dado lustre a la zona los últimos diez años, pero la gallina de los huevos de oro del ladrillo empieza a renquear y el turismo a doblar la esquina de la ralentización. La obligación del trabajo temporal, de pescadores, agricultores, camareros, asistentas, animadores, sólo era solapada por la supuesta seguridad de la industria. A los 1.600 trabajadores de Delphi que se aprietan desde ayer mismo el cinturón cada vez que de consumir se trata, se suman indefectiblemente otros 2.500 o 3.000 puestos indirectos. Es el lunes al sol de una parte importante de un pueblo como Puerto Real, con 38.000 habitantes. Era una historia anunciada en los mercados internacionales, tan alejada de la realidad cotidiana de un oficial de primera montador. Toyota es ya el primer productor de vehículos del mundo. La barata mano de obra en Asia arrasa la mítica industria norteamericana que lucha con sus deudas después de que la competencia llevara las ofertas casi hasta no cubrir costes. Primero la industria del automóvil de Chicago, con despidos masivos y números rojos, y acto seguido el colapso de Delphi, el mayor fabricante de componentes del mundo. Es ahí donde entran los fondos de capital riesgo ha desfacer entuertos, con la cirugía de la rentabilidad por montera. Y es ahí donde la crisis mundial del sector toca a nuestra puerta y a uno de los puertos más castigados. Puerto Real, una de las pocas zonas auténticamente industriales de un país de servicios, sufre un diluvio de despidos. Delphi, igual que Gillete en Sevilla, habían recibido cuantiosas subvenciones de la Junta de Andalucía. Su salida ha sido traumática, pero aún más si cabe con ese previsto salto a Tánger que deja a la Junta de Chaves en el acantilado frente a su oposición política. El asunto es de rechifla por no decir de juzgado de guardia. Llueve sobre mojado en la bahía de Cádiz. Aviso a navegantes