Patrocinado Por:

Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
2- 3 D 7 LOS DOMINGOS DE El uso de antibióticos en las granjas de producción intensiva está arrojando al medio ambiente bacterias resistentes a estos fármacos, la mayor amenaza para la medicina que ha coincidido con la plaga de topillos en Castilla y Léon (88 casos en lo que va de año frente a uno en 2006) sino la revitalización por medio de la manipulación animal de la mayor amenaza a la que se enfrenta la medicina mundial: la resistencia a los antibióticos. Guillermo Blanco, especialista en Biología de la Conservación, explicó a D 7 el alcance de sus descubrimientos. Estudiamos los problemas de especies amenazadas como el buitre negro o el alimoche que en buena parte residen en lo que comen. Tradicionalmente esas aves salvajes se habían alimentado de la carroña procedente de la ganadería extensiva, pero tras la crisis de la EEB, y la norma europea que prohibía el abandono en el campo de ejemplares muertos, hallaron como única fuente de alimentación los basureros asociados a las granjas intensivas, sobre todo de cerdo, conejo y pollo, animales muy medicados porque están estabulados y en producción intensiva. Antibióticos de última generación en ganadería como las quinolonas, y semisintéticos, sobre todo ciprofloxacina- -que también se usa en humanos- rofloxacina o marbofloxacina forman parte de los tratamientos. La Agencia del Medicamento, con la que tenemos un contacto más estrecho, nos ha dicho que, por ejemplo, ganaderos de Segovia usan dosis de antibiótico en los cerdos que triplican las recomendadas. ¿Cómo se controla eso? Pues no parece que haya mucho seguimiento Hemos indagado en los efectos de estas ingestiones en los buitres- -detalla el científico- -y hemos encontrado en ellos unas elevadas resistencias a los antibióticos, reflejo de la presión que estos fármacos ejercen sobre las bacterias, que se hacen fuertes naturalmente para defenderse de lo que las mata. Bacterias con una fabulosa capacidad reproductiva y cuyo material genético conserva esa resistencia, de tal manera que se transmite de una bacteria a otra por medio de plasmidos, incluso a otras especies de bacterias. Así, las aves que consumen carroña se hacen portadoras de bacterias resistentes, y en sus migraciones y vuelos libres las transfieren de unos lugares a otros. Y no estoy hablando de cuatro pajarracos que podrán importarle o no a la gente, sino de bacterias intratables, reforzadas, como la Klebsiella que acabó en el mes de marzo con tres bebés en el Hos (Pasa a la página siguiente) En cerdos españoles se usan dosis de antibiótico que triplican las recomendadas de un ciudadano informado, que se basa, eso sí, en lo que hemos encontrado: cantidades de antibiótico en sangre equivalentes a la de un tratamiento clínico corriendo por las venas de un buitre alimentado con restos de matadero Este descubrimiento, del que da cuenta un artículo publicado por Hiraldo y su colega del CSIC Guillermo Blanco en el último número de Applied Microbiology presenta la relación directa entre la cantidad de restos de matadero que come una carroñera como el alimoche y la de bacteflora microbiana resistente a los antibióticos que presenta. Es verdad- -apunta el director de la Estación Biológica de Doñana- -que el suministro de antibióticos con el pienso está prohibido, pero lo que revela la investigación es que se están dando, si no en el pienso, sí de otra manera Es el peligro invisible. El ataque por la retaguardia, que ni es gripe aviar, ni fiebre aftosa, ni vacas locas ni anisakis, ni la tularemia REUTERS Inspectores amenazados El control y la prevención son hoy por hoy las únicas armas para defendernos de una amenaza global que está lejos de ser la histeria imaginada por la ciencia ficción. Juan José Badiola, presidente de los veterinarios españoles, que tienen un papel clave en el control de los alimentos, ha confesado a D 7 que el trabajo de los inspectores no es fácil. Nadie se para a pensar en los inspectores veterinarios que trabajan en los mataderos, que entran a trabajar a las cuatro de la mañana, solos frente al peligro, ante las presiones de los gestores, ante la amenaza de que te quieren meter gato por liebre, allí colocados como únicos defensores de los consumidores, y que por llevar esa responsabilidad hasta sus últimas consecuencias han llegado a recibir palizas, amenazas de muerte, a ser víctimas de crímenes... Pienso en esa veterinaria, de una eficacia y responsabilidad a prueba de todo, a la que llegaron a meter en una cámara frigorífica. Todos nosotros estamos en deuda con ellos y para ellos debería ser nuestro reconocimiento En Europa continental- -añade el catedrático- -hay mucha tradición de esa preocupación por el control de los alimentos y ahí están los casos de Italia, Francia o España, donde el Ayuntamiento de Madrid ya en el siglo XIX contrató veterinarios para este fin. Pero Inglaterra es harina de otro costal, como se ha comprobado. La salud pública británica no ha sido nunca ejemplo para Europa, desgraciadamente para ellos y, metidos de bruces en la aldea global, lamentablemente para todos. La bomba de los purines