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5 8 07 OPINIÓN El empresario y antiguo espía Jim Thompson, en una imagen tomada en Bangkok, en 1966 Jim Thompson El espía de seda Tailandia antes de desaparecer, sin dejar rastro, en 1967 POR PEDRO RODRÍGUEZ BANGKOK FOTOS ABC La historia de Jim Thompson, agente de los servicios de inteligencia de los Estados Unidos, es verdaderamente increíble. Las circunstancias terminaron por convertirle en el rey de la seda de n Bangkog, la capital de Tailandia, desde luego que se pueden hacer muchas cosas. Pero uno de los placeres más lícitos en esta exótica aunque también agobiante ciudad de nueve millones de habitantes es visitar la casa de Jim Thompson, el norteamericano que, con un gusto exquisito y un envidiable ingenio, fue capaz de transformar por su cuenta la limitada artesanía local de la seda en una E multimillonaria industria de elegante suavidad. La casa, a orillas del canal Sansab, es en realidad un premeditado alarde de arquitectura tailandesa resultante de combinar seis estructuras tradicionales- -de madera de teca- -en una sola mansión. Tiene salones y jardines difíciles de intuir en mitad del abigarrado paisaje urbano de Bangkok, pero que invitan- -si fuera posible- -a sentarse y contemplar toda una sofisticada co- lección de arte asiático salpicada de objetos occidentales y plantas extraordinarias, practicar la coctelería y entablar ese tipo de conversaciones que no se pueden solventar con unos cuantos monosílabos. Cada año, decenas de miles de visitantes hacen el peregrinaje para visitar la casa de Jim Thompson, donde se tienen que descalzar y entrar en grupos dirigidos con mano férrea por encantadoras guías tailandesas. Mu-