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8- 9 D 7 LOS DOMINGOS DE ¿De dónde venimos? No podemos evitar hacernos esta pregunta. Podemos contestarla con el creacionismo o con la Ciencia, pero nadie puede escapar a ella rio en la misma residencia donde dormimos. En él registramos los datos que hemos tomado en el campo, extendemos los fósiles para que se sequen, se consolidan y se preparan para viajar a Madrid, donde tenemos el centro de estudio Explica Ana Gracia, conservadora de fósiles humanos de la Sima de los Huesos del Centro Mixto de la Universidad Complutense de Madrid y el Instituto de Salud Carlos III para el Estudio de la Evolución y el Comportamiento Humanos. En Madrid lo que hacemos es sacar toda la colección de fósiles de la Sima de los Huesos- -más de 5.500 sin contar los de esta campaña- -y jugar a hacer rompecabezas continúa. Es la fase de reconstrucción, previa a la de estudio: Hay acomodados ya más de 28 esqueletos hechos pedacitos. Son puzles incompletos de 28 personas. Teniendo en cuenta que cada una tiene unos 200 huesos en fragmentos es un puzle de los buenos Sin duda una ardua tarea. En el laboratorio empieza el trabajo de descifrar los secretos. Porque a diferencia de lo que la gente cree, asegura Juan Luis Arsuaga, los huesos no hablan. No te dicen ni mu si no tienes las preguntas adecuadas o los conocimientos precisos. Primero hay que determinar el tipo de investigaciones que se quieren llevar a cabo. Este razonamiento tan elemental muchas veces no se ha tenido en cuenta en la historia de la Paleontología o de la Arqueología. A veces se ha excavado a ver qué sale, pero con eso no se hace avanzar el conocimiento Ana Gracia explica las distintas líneas de investigación. Imprescindible la paleoantropológica: Al ser la colección más grande del mundo nos toca decir cómo eran físicamente. Esto conlleva el trabajo de antropólogos y paleontólogos, porque estos fósiles tienen una morfología distinta de H. sapiens. Así se establecen la filogenia y parecidos y diferencias con neandertales y sapiens Otra línea de estudio permite conocer las patologías que sufrían nuestros antepasados. En ella trabaja Ana Gracia: Hemos encontrado muchos golpes en el cráneo, mucha artropatía mandibular. Y una especie de artritis que tienen incluso los jóvenes y que nos hace pensar en un componente genético. O que, como los esquimales, utilizaban la boca co- Líneas de investigación mo una tercera mano. También pequeños tumores benignos en el hueso- -osteomas- -y una lesión en el techo de las órbitas de los ojos- -cribra orbitaria- -relacionada con deficiencia de vitaminas A y D y anemia. Lo que no hemos encontrado son fracturas consolidadas en los huesos largos. No sobrevivían a ellas, explica Arsuaga: Lo revolucionario sería encontrar un fémur fracturado y soldado. Indicaría que durante dos meses no se desplazó y fue alimentado por el grupo La inspección visual se completa con las más modernas técnicas de diagnóstico. Hacemos unos TACs como no se hacen en el mejor hospital de España señala Arsuaga. Técnicas de vanguardia que permiten a Ignacio Martínez Mendizábal, profesor de la Universidad de Alcalá y miembro del equipo de Atapuerca, estudiar la audición de los primitivos moradores de la sierra burgalesa. Para ello necesitamos saber cómo eran las cavidades del oído A partir de 100 tomografías reconstruyen los huesos por ordenador y después, rellenando los huecos que quedan, obtienen las dimensiones de las cavidades del oído interno. Es algo así como si cogiéramos un queso gruyer y estudiáramos sus agujeros. Los huecos nos permiten reconstruir las partes que no fosilizan. Es una línea muy novedosa. Aunque del cerebro ya se hacían moldes de escayola, los canales del oído, por ejemplo, hasta ahora no se podían estudiar. Con esta técnica es como si obtuviéramos un fósil nuevo Y es que la ciencia es un trabajo creativo, asegura Arsuaga. Así han logrado saber que estos antepasados nuestros oían igual que nosotros. Con esta técnica, Carlos Lorenzo ha reconstruido los canales semicirculares del oído, para estudiar el equilibrio y obtener información sobre el tipo de locomoción. En definitiva, como apunta Ignacio Martínez, lo que van haciendo es caracterizar a las diferentes especies hasta su anatomía más íntima. Los podemos distinguir hasta por las cavidades del laberinto del oído El diente hallado en la Sima del Elefante también será escrutado por ojos eléctronicos. Como en otras ocasiones, el microscopio electrónico le arrancará valiosas informaciones: las marcas de su superficie darán idea del tipo de alimentación, su estructura dirá si el desarrollo de la especie a que pertenece era más rápido o más lento que el nuestro, a qué edad se producía el destete, si hubo periodos de escasez de alimentos... Incluso mediante estudios a nivel atómico- -isótopos- -los distintos lugares donde vivió el homínido al que pertenecía.