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2- 3 D 7 LOS DOMINGOS DE jas la piel, pero sabes que en un momento dado habrá otros a los que pasar el testigo. Al final, esto se va a conseguir, seguro, porque no hay mal que cien años dure, y esta especie de anormalidad que vivimos en Euskadi tiene que acabar. Porque por mucho que la gente se tape los ojos, se acabarán dando cuenta de que no es normal vivir en una sociedad en donde la gente no habla en los bares por miedo, en donde en las cenas de los viernes hay un pacto tácito de no hablar de política para no reñir, donde en Navidad las familias hablan de todo menos de política... No es sano. Tiene que haber un revulsivo. Y a mí me parece un privilegio poder trabajar para que haya una reacción en la sociedad y nuestros hijos vivan de una forma absolutamente normal ¡Ay sus niños! A María se le cae la baba cuando habla de ellos. Sus fotos empapelan la pared tras la mesa del despacho y llenan la pantalla de su ordenador. Ellos saben y no saben. Demasiado pequeños. El chico, que aún no ha cumplido los diez, llegó un día del cole y le preguntó si era verdad que ese señor que salía en la tele- -se juzgaba al asesino en serie Txapote -había matado a su amigo Gregorio. ¿Y por qué- -se hacía cruces el chaval- -su mamá no le enseñó que no se puede matar? Y qué haces- -inquiere María- ¿te echas a llorar? Mis hijos lo son todo. La pequeña cumplirá ocho en octubre. Y claro que necesitan que su madre esté ahí muchos años, por eso en ningún momento he pensado que la enfermedad iba a ser dramática. El médico me dijo no te preocupes que tú te curas y lo he tenido clarísimo desde el minuto uno. Pero es que además me tenía que curar, porque mis dos niños son muy chiquinines, y tengo un marido... Vamos que no, que no... Luego ellos me han dado mucha vidilla, porque los días no muy buenos llegaban a casa y había que poner buena cara. Eso te daba ánimo Desde que nacieron los niños de María se han acostumbrado a que su madre vaya siempre con los amigos de mamá esas sombras protectoras que nunca se despegan de su lado, y no preguntan. Mi hijo ha estado estos días en un campamento en Cantabria y en la camiseta un compañero le puso Para el hijo de la política más guapa y procuro explicarle que uno puede decir eso, pero que habrá muchos que le digan que su madre es horrible; pero eso no le cabe en la cabeza, y por eso intento transmitirle que también hay a quien le gusta el PP y hay a quien no, y que a mí no me gusta Zapatero, pero que esa nunca sería una razón para insultarle. Lo normal. La vida de los hijos Lo que sucede es que mi hijo se va a encontrar aquí muchas veces con cosas muy duras y espero que tenga la fortaleza personal para poder aguantar María viste de blanco para su reaparición pública. Desde los pendientes, obra de artesanía de una cuñada, hasta unas alpargatas de cuña pronunciada que parecen haber pisado las pasarelas de la haute côuture parisinas. Pues lo único que tienen de francés es la marca de la tienda: 20 euros. Te diría dónde, pero no quedan: ya han ido todas mis amigas. Yo soy muy de saldos y de mercadillos. ¡Pero si a mi Zara me parece lujo! Y no sólo. Estudió Filología Bíblica Trilingüe en la Universidad de Salamanca. Me vuelve a vencer la curiosidad. ¿A qué aspiraba? Pone la cara entre las manos y se carcajea. Es que lo mío es todo vocacional. A mí me gustaba el latín y dije, pues quiero aprender bien latín, aunque ya sabía que no era nada práctico y que nunca me iba a hacer rica con eso, que sería profesora o bibliotecaria, pero me gustaba aquello, y en la vida hay que hacer lo que te gusta. Y fenomenal, me lo pasé genial. Fueron cinco años en la Universidad Pontificia y aprendí mucho, aunque, la verdad, podría haber aprendido mucho más. Me queda, para cuando me jubile, volver a mis clásicos, porque los tengo muy olvidados, y eso sí que no Imagino que algo de aquello, especialmente la traducción del libro de Job, le hayan proporcionado encarnadura para lidiar en la arena política. Pues no sé... Yo me veía de profesora o de bibliotecaria, metida ahí con mis libros, pero la vida te va llevando por otros caminos... Eso sí, gracias al estudio del lenguaje procuro hablar muy claro, la lengua es una riqueza excepcional y tenemos la obligación de hablar bien y a cada palabra asignarle su significado y yo hago poca trampa con el lenguaje, aunque es verdad que estamos rodeados de tramposos, y de repente los que nos hablan de paz quieren decir rendición. Hay un montón de palabras absolutamente prostituidas Y no sólo palabras. A la líder del PP vasco le sucede con harta frecuencia que mientras todos saben quién es y cómo piensa, ella desconoce con quién habla, sobre todo teniendo en cuenta que se para a hablar con todo el mundo. El chasco más reciente fue en su penúltimo intento de aprender euskera cuando descubrió por el periódico que el tipo con que había charlado en tantas ocasiones, su profesor, el que le había visitado en su despacho de la sede popular, cuarto por el que había deam (Pasa a la página siguiente) Una lingüista entre tramposos Expresiva, enérgica, María San Gil tiene muy claras las ideas para el inminente curso político