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29 7 07 VIAJES Las nuevas Siete Maravillas Cristo Redentor N o se entiende muy bien cómo ha podido ser seleccionado el Cristo Redentor de Brasil, como no sea por la maravillosa vista de la ciudad que se divisa desde su mirador. El enclave, en el morro Corcovado de Río de Janeiro, es espectacular y el lugar del Cristo también, pero de ahí a calificar de maravilla la tremenda escultura va un trecho, por más que sea el símbolo de Brasil. Es una mole de cemento armado de más de 1.000 toneladas, que combina ingeniería, arquitectura y escultura, levantada a 710 metros sobre la bahía de Guanabara, diseñada por el artista brasileño Carlos Oswald y realizada por el francés de origen polaco Paul Landowski (se debió de quedar a gusto al esculpirla) Su construcción, promovida por la iglesia católica, comenzó en 1926 y fue inaugurada, tras cinco años de trabajo, en octubre de 1931. Desde entonces, no hay turista que pase por la maravillosa ciudad de Río que no vaya a visitarla y a hacerse la foto. Pero no es una maravilla. El Cristo Redentor en Río de Janeiro, símbolo de Brasil, solo tiene de bonito el enclave EFE Taj Mahal l emperador musulmán Sha Jahan, en un arrebato de amor, mandó construir para su esposa favorita, Mumtaz Mahal, un mausoleo que requirió el trabajo de 20.000 obreros, a muchos de los cuales- -a los más artistas- -mandó arrancar los ojos y cortar las manos para que nunca más volviesen a hacer en ningún otro lugar del mundo una obra semejante. Ninguna mujer podrá aspirar nunca a un homenaje similar. El mausoleo, de arquitectura árabe con una gran cúpula de cebolla y cuatro alminares, es de mármol blanco y se accede a él por un jardín con un enorme estanque donde se refleja invertida la cúpula del mausoleo. Hay que verlo dos veces. Durante el día con el sol y, a ser posible, la visita de la noche hacerla coincidir con la luna llena, porque el espectáculo es magnífico. La luna le da una blancura irreal, mucho más extraordinaria que la luz del sol. El interior es una joya pues las paredes tienen incrustradas piedras semipreciosas y lapislázuli. E Ninguna mujer puede aspirar hoy a que su rey le construya por amor un Taj Majal AFP