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29 7 07 EN PORTADA Cristina F. Kirchner Aspirante a nueva Evita (Viene de la página anterior) to de sus colegas, sin distinción de sexo. También sin distinción de sexo, tenía- -y tiene- -tendencia a mirar por encima del hombro a los mediocres o los que considera menos que ella reflexiona Tito Plaza. Las mujeres que tenemos pensamiento propio no somos inteligentes, somos hijas de puta, brujas, malditas, locas, inmanejables. Esa es la desvaloración permanente de la mujer se defiende ella. Obsesiva en el cuidado de su aspecto, amante de las joyas, el rímel a pegotes y las marcas, para verla bajar la cabeza tiene que haber violencia de por medio. En público únicamente se registró esa imagen en vísperas de las elecciones de 2003: la provincia de Catamarca la recibió con una lluvia de huevos como gesto de desprecio. El hombre que mantenía el control remoto de la operación era otro peronista, el sindicalista Luis Barrionuevo, hoy declarado kirchnerista En privado, no hay registro conocido de claudicación. Los treinta días de cautiverio que permaneció en Santa Cruz los pasó, según sus palabras, animando a las otras presas, todas comunes: No llorés, hacé como yo, hacé gimnasia y cantá y vas a ver que te sentís mejor les decía la futura abogada, detenida por opositora junto a su marido el día de Reyes de 1976. Provincia más cerca del fin del mundo que de Buenos Aires, el feudo de los Kirchner es de los pocos que no registra detenidos desaparecidos ni ejecutados durante la última dictadura militar (1976- 1983) Pero eso se sabe ahora. Entonces, el matrimonio seguía una máxima que hoy todavía mantiene y Cristina defiende: La política no es una actividad social, ni un hobby o una profesión, es mi forma de vida La lucha política es la lucha por el poder Vos estás completamente loco Hasta Alex, el bóxer del matrimonio, debió de oír la exclamación de Cristina cuando su marido le planteó disputar la presidencia en el año 2003. Jamás creí que podía ser presidente le confesaría después a Olga Wornat. Han bastado cuatro años para que la primera dama- -se hace llamar primera ciudadana- la senadora, la candidata designada por su marido, se dé cuenta de que puede llegar más lejos que nadie: ser la única presidente de la historia Argentina elegida en las urnas. A fin de cuentas, es su turno y él siempre se inclinó por ella. Con todos los sondeos a su favor, Cristina Fernández ha aprovechado su reciente visita a España para dar un cierto lustre internacional a su candidatura. Preparado el viaje por todo lo alto- -fue recibida por el Rey Don Juan Carlos, por el presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, y por el líder de la oposición, Mariano Rajoy, entre otros- Cristina, sin embargo, no pudo evitar la controversia en esta visita que, como tantos otros episodios de su vida, también ha pasado como un ciclón. Ya empezó por unas sorprendentes declaraciones, en las que, para intentar ilustrar que no estamos en los tiempos de las ideologías, afirmó que en el siglo XX había unas certezas que ya no existen, porque a unos se les cayó el Muro de Berlín y a otros, que habían imaginado el mundo perfecto, se les cayeron (sic) las Torres Gemelas Un poco fuerte lo de comparar la caída del comunismo con el 11- S. Sin que faltara tampoco la controversia económica cuando, en un encuentro con empresarios españoles, éstos reanudaran sus críticas por lo que consideran que siguen siendo obstáculos a su actuación. Por su fuerte presencia bajo los focos de la atención pública y su innegable mando en plaza, es inevitable que aparezca el fantasma de Evita Perón. La pareja Kirchner ha tenido siempre buen cuidado de distanciarse de la liturgia de los Perón. A Cristina Fernández con quien le gusta compararse de verdad es con Hillary Clinton que, como ella, aspira a tomar el testigo de su marido y a mantener el Gobierno en casa tras ser revalidada en las urnas. Pero su paso por España también le ha servido para evocar la figura de Evita Perón que, al fin y al cabo, más que una mujer es uno de esos mitos que- -para bien o para mal- -dan identidad a Argentina. Cristina negó parecerse a esa mujer única, irrepetible Pero confesó su admiración por la Evita de los descamisados que ante ella se presentaba también como la Evita hada de su niñez. Un hada junto a los obreros La recuerdo flamígera, anunciando batallas en nombre del pueblo y para el pueblo, una Evita a la que luego sobrevivieron silencios y la larga noche de la dictadura según afirmó en un encendido discurso en homenaje a aquella mítica mujer en el 55 aniversario de su muerte. Cristina insiste en que tiene ideas propias, monta en cólera cuando se la identifica al cien por ciento con su marido y tampoco quiere parecer la reencarnación posmoderna de Evita. Pero el mito, el viaje a España, la oratoria encendida, la presencia en los medios crean esa fugaz sensación de deslumbramiento en torno a su figura que tan oportuna es para ocultar sus defectos... que también los tiene. El poder en casa Admiradora de Napoleón, CFK ha demostrado que no le tiembla el pulso a la hora de levantar el teléfono para quejarse de una crónica o pedir el despido de un periodista Aunque en estos días evocase a Evita Perón, el espejo en el que de verdad le gusta cotemplarse es el de Hillary Clinton ABC