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2- 3 D 7 LOS DOMINGOS DE Es la dama o la reina de un tablero de ajedrez en el que Néstor es el rey reflexiona un amigo de la pareja está acostumbrada al ordeno y mando. Su voz, con tendencia a elevarse, y su voto, con peso infinito por ser vos quien sos se escucha con una mezcla de miedo y respeto en la mesa chica expresión que resume la participación de unos pocos- -que se pueden contar con los dedos de una mano- -en las decisiones de Gobierno. Admiradora de Napoleón, CFK ha demostrado que no le tiembla el pulso a la hora de levantar el teléfono para quejarse de una crónica o para pedir el despido de un periodista que no es de su agrado. Acostumbra, cuando el tiempo se lo permite, a desayunar en la cama con su marido y leen juntos la prensa. En ese momento, entre el té y las frutas, es cuando se le atragantan las noticias y se lleva los mayores berrinches. Su estilo autoritario, sin piedad con las torpezas o errores de sus subordinados, la han hecho a menudo blanco de acusaciones de déspota y soberbia, aunque todos coinciden en que va de frente y no actúa a traición. Difícil trabajar con ella, está acostumbrada a los portazos- -propios y ajenos- a que sus colaboradores salgan en estampida directos hacia el diván- -que ella también frecuenta por su presunta condición de bipolar -y a que las discusiones con su marido se trasformen en un remake criollo de La guerra de los Rose Pero, a diferencia del cine, uno de sus entretenimientos favoritos junto a la lectura y la música, el final de su película con Kirchner siempre es feliz. Desde hace cuatro años, tiempo que Carlos Néstor Kirchner lleva en el poder, nadie se atreve a toserla, pero no siempre fue así. Durante el segundo Gobierno de Carlos Menem (1995- 1999) protagonizaba auténticas batallas dialécticas en el Congreso con sus compañeros peronistas. Rebelde con causa, sus intervenciones sacaban de quicio al peronismo neoliberal que gobernaba en ese momento, pero hacía las delicias de la oposición. Con la cabeza bien amueblada para diseñar discursos- -inclui- REUTERS dos algunos de su marido- -y agilidad mental de sobra para exprimir hasta el último segundo el turno de réplicas, los hombres del PJ (Partido Justicialista) sus compañeros, no pudieron con ella. Incapaces de someterla a la disciplina del partido optaron, con el beneplácito de las otras legisladoras, por expulsarla en 1997 del bloque del Senado. Paradojas de la historia, los dos motivos que provocaron su intempestiva salida del bloque hoy parecen repetirse, pero... ya no suponen un obstáculo para la senadora que disfruta del poder. En aquel año la mujer indomable se resistía a modificar la ley del Consejo de la Magistratura- -equivalente al Consejo General del Poder Judicial español- -y a secundar la posición del Gobierno de Carlos Menem en un caso de tráfico de armas a Ecuador y Croacia. Entre sus argumentos, puso sobre la mesa principios democráticos que hoy parece haber olvidado. Bajo el Gobierno de su marido y con ella al frente de la Comisión de Asuntos Constitucionales, hace unos meses dio luz verde a una ley muy similar a la que se opuso entonces para el Consejo de la Magistratura. En virtud de la misma, el Ejecutivo tiene la llave para destituir y nombrar jueces. Casualmente, este organismo es el que suspendió, en tiempo record, de sus funciones- -la semana pasada- -al juez Guillermo Tiscornia que, otra ironía de la historia, había imputado veinticuatro horas antes a Nilda Garré, la ministra de Defensa, en una causa de... contrabando de material bélico. Inasequible al desaliento para denunciar la corrupción de la etapa de Carlos Menem, Cristina se ha quedado muda en el caso de la ex ministra de Economía, Felisa Miceli, obligada a dimitir tras descubrirse una bolsa con miles de dólares en el baño de su despacho del ministerio. Sin pronunciar palabra frente a los viajes en jet privado de Romina Picolotti, la secretaria de Medio Ambiente y sus gastos y contrataciones sin límite, Cristina Fernández actúa hoy más como la mujer de Kirchner que como la senadora que un día fue incorruptible. Quién te ha visto y quién te ve, podrían pensar algunos. Nunca te insulta, pero hiere hasta el hueso Golpea en el lugar exacto. Muchos diputados le tenían pánico Recuerdo del pasado, hoy lejano, del gobernador de Chubut, Mario Das Neves, Cristina daba y cobraba en sus buenos tiempos. En aquellos años se convirtió en blanco favori (Pasa a la página siguiente) Quién te ha visto y quíen te ve AFP Difícil trabajar con ella. Su estilo la ha hecho a menudo blanco de acusaciones de soberbia, aunque todos coinciden en que va de frente y no actúa a traición