Patrocinado Por:

Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
29 7 07 EN PORTADA Cristina F. Kirchner Aspirante a nueva Evita POR CARMEN DE CARLOS BUENOS AIRES os Reyes y el matrimonio Kirchner se encontraban a orillas del glaciar Perito Moreno cuando los periodistas y los humoristas de la versión argentina de Caiga Quien Caiga comenzaron a gritarle a Doña Sofía: ¡Reina, Reina, por favor, unas palabras! De oído fino, Cristina Fernández se dio media vuelta y preguntó: ¿Cuál reina, cuál de las dos? La anécdota pinta de cuerpo entero a la candidata a las elecciones presidenciales del 28 de octubre. Cristina Fernández de Kirchner, también conocida como CFK, siglas que identifican a la mujer más poderosa de Argentina según la califica la escritora Olga Wornat en su biografía autorizada, Reina Cristina está cerca de tocar el cielo con las manos. La bruja como la llama su marido en tono cariñoso o como se refieren a ella sus detractores, tiene la totalidad de los sondeos rendidos a sus pies. Pero el mismo mundo que hoy parece girar alrededor de su eje más de una vez le dio vueltas como una peonza. Cristina Elisabet (sic) Fernández nació en un ambiente difícil, en La Plata, hace 54 años. Capital de la provincia de Buenos Aires, abrió los ojos por vez primera en la casa de una partera situada, ironías del destino, en la calle Eva Perón y fue inscrita, de nuevo otro guiño del azar, en el Registro del mismo nombre, en la sección número 2. Durante varios años, hasta poco antes de cumplir los 9, vivió sin otra familia directa que no fuera su madre, Ofelia Esther Wilhelm. Su padre, Eduardo Fernández, conductor de autobuses de línea, se uniría a ellas un tiempo después, poco antes de que naciera la única hermana de CFK, Giselle, a la que Cristina saca once años. L los quince de pintarse como una puerta Defensora a ultranza de la estética y amiga reciente- -en mala hora- -del botox, las formas es lo que más trabajo le ha costado guardar, pese a haber soñado en su infancia con ser bailarina. La pasión por la política, su afinidad con la guerrilla montonera, la superación de un mes de cárcel, los amigos desaparecidos durante la dictadura (1976- 1983) y los enfrentamientos con el menemismo han hecho de esta mujer la versión argentina- -al menos en las apariencias- -de la dama de hierro, no Margareth Thatcher exactamente, pero sí la mujer de carácter a la que nada arredra. Pero ningún trauma de los vividos supera al horror de un niño que nació muerto con varios meses de gestación: No se lo deseo ni a mi peor enemigo le juró a Wornat. Quizás ese recuerdo se le vino a la memoria cuando Joseph Contreras, periodista del semanario estadounidense Newsweek le preguntó su opinión sobre la despenalización del aborto: En contra, por una cuestión de convicciones profundas y porque era católica, le respondió. Con habilidad para moverse en el laxo tablero del peronismo, movimiento al que pertenece, como su marido, desde su juventud, Cristina Fernández de Kirchner es senadora por Buenos Aires, una provincia en la que no vive desde hace más de treinta años y a la que, en términos legislativos, no le ha dado bolilla (no le ha hecho ni caso) después de su arrollador triunfo en octubre del año 2005 (cuando ganó con más del 46 por ciento de los votos) Concentrada y aprovechada de su condición de mujer del jefe del Estado, cogobierna con él, desde que su marido ejerciera como Gobernador en Santa Cruz, cargo que ella ejerció, temporalmente, antes que el presidente. Es la dama o la reina de un tablero de ajedrez en el que Néstor es el rey Se definen como una sociedad política en la que él tiene la mayoría de las acciones reflexiona el abogado Tito Plaza, amigo de la pareja y asesor de Cristina en 1997. Sin embargo, cuando a ella se le pregunta por cuestiones bastante más prosaicas y polémicas de la Administración, como los fondos provinciales que su marido depositó en el exterior- -más de quinientos millones de dólares cuyo destino final, con intereses incluidos, es ambiguo- se hace de nuevas: De la plata no sé nada. De eso siempre se ocupó Kirchner tal y como se refiere en público y en privado, a su marido. Cristina, a secas, como se presenta en los carteles de campaña, Poder compartido Pasión por los bolsos y el fútbol ABC De niña, Cristina soñaba con ser bailarina. Pero pronto la arrastró la pasión de la política Sin temor a equivocarse, la abogado Cristina Fernández, confiesa a su biógrafa: Yo saqué lo mejor de papá y de mamá Entre las virtudes heredadas, destaca un temperamento fuerte por parte de madre y un fanatismo ilimitado por el club de fútbol Gimnasia y Esgrima. Entre las adquiridas con el tiempo, por voluntad propia y por capacidad de bolsillo, sobresale su debilidad por los bolsos y los zapatos. Generosa para actualizar su vestuario y atender los caprichos de sus hijos, Máximo y Florencia, le molesta la fama de tacaño que arrastra- -al parecer con motivo- -su marido y defiende a muerte su costumbre, desde La candidata, junto a Francisco Ayala