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28- 29 D 7 LOS DOMINGOS DE Con los cinco sentidos Aunque la velocidad de un vehículo no supere la máxima establecida, puede ser inadecuada al grado de atención del conductor. Mantener una conversación que requiera una concentración mental puede impedir asimilar los mensajes de la señalización o los cambios de la ciculación en el entorno. En el autorradio lleve siempre programadas las emisoras y nunca busque o cambie los discos en marcha. Haga lo mismo con el navegador y, si es posible, sitúe la pantalla de forma que no deba girar la cabeza. es algo que nos sucede a todas las personas. Personalmente puedo aportar una importante experiencia en este campo. Cuando conduzco un coche durante una sesión de prueba, todas las maniobras, incluidos los tramos en curva, las realizo con mayor rapidez que cuando me siento al volante de mi propio vehículo para efectuar un desplazamiento normal por motivos de trabajo o de ocio. Sin embargo, es en el segundo supuesto cuando asumo un mayor riesgo, porque la atención sobre el hecho de conducir pasa automáticamente a un segundo plano, mientras que en el primer caso, las consecuencias de la conducción, las reacciones del coche y el entorno concentran toda la atención y es más difícil que un acontecimiento fortuito altere la trayectoria del coche o no permita afrontar una maniobra con rapidez. Ante esta situación sólo es posible dar un consejo: tener siempre presente que la conducción de un vehículo cuya velocidad sobrepasa en mucho la de nuestro movimiento natural al andar no es algo que podamos hacer de una forma automática. Por el simple hecho de estar sentados ante el volante debemos poner todos los sentidos en la conducción. ¿Quiere ello decir que mientras estamos al volante no podemos hacer otra cosa, como encender la radio o atender los mensajes del navegador? No. Sí es posible hacerlo, pero siempre teniendo presente que el movimiento del coche continúa y que la atención debe mantenerse en lo que sucede en la carretera, con la mirada siempre hacia donde queremos dirigir el coche, aunque para ello sea necesario observar por una ventanilla lateral. Si no estamos dispuestos a tomar en consideración que la conducción requiere toda nuestra atención lo más seguro es evitar tomar el volante. Por su buena manejabilidad, con un scooter como el Kymco Yager 125 las horas punta dejan de ser un problema ABC Kymco Yager 125 Compacto refinado Una moto scooter para quien descubre las ventajas de las dos ruedas para los movimientos cotidianos en la ciudad y para conducirla con el carné del coche POR JM PÉREZ LAGO i hay alguna marca que no para de sacar nuevos modelos e intentar abrir nuevos mercados ésa es la taiwanesa Kymco. Con un gran sentido comercial, no dejan de investigar y ver por dónde se mueve el mercado, lo que la gente realmente demanda. Fruto de esa inquietud nacen modelos como este Yager 125, un scooter ciudadano a medio camino entre un compacto y un GT, para un sector, las 125 con carnet de coche, que se ha vuelto estratégico para las marcas. España es el segundo mercado más importante para Kymco, donde ya venden más 125 que ciclomotores. La Yager va dirigida al mercado de las 125 de convalidación, para un consumidor de alrededor de treinta años, no motero, que sobre todo utiliza las dos ruedas con buen tiempo y que empieza a descubrir las ventajas de este medio de transporte en la ciudad. Sucesor del Dink 125, aunque no lo sustituye, se trata de un scooter compacto en el que se ha buscado mejorar la habitabilidad S con un tamaño un poco mayor gracias a un chasis más reforzado, una carrocería de líneas muy actuales y con un bonito resultado final. Se ha intentado mantener un equilibrio entre tamaño y manejabilidad y hacer un vehículo compacto pero bien equipado. El motor es el mismo del Dink, refrigerado por agua y manteniendo la alimentación por carburador con numerosas asistencias electrónicas para poder superar el Euro 3. También las suspensiones son las mismas, aunque tal vez debido al menor peso funcionan algo mejor. Cambia el diámetro de la rueda delantera, ahora Motor: Monocilíndrico 4 T. Refrigeración: Líquida. Cilindrada: 124,6 c. c. Potencia: 11,8 CV a 9.000 rpm. Arranque: Eléctrico. Alimentación: Carburador Keihin. Encendido: Electrónico CDI. Cambio: Variador contínuo. Ruedas: 120 70 13- 140 70 12. Peso: 145 kg. Precio: 2.299 euros. de trece pulgadas, lo que siempre da más aplomo, y el disco delantero pasa de 220 a 240 milímetros. Tiene un completo cuadro de instrumentos, mezcla de analógico y digital, y el práctico cierre centralizado de Kymco desde el que se puede abrir el depósito de gasolina y el asiento, con apertura asistida éste último y espacio suficiente para un casco integral. Otro buen detalle práctico son las estriberas del pasajero, que se abren pulsando un pequeño botón, y la parrilla metálica trasera con asas. En lo referente al mantenimiento, los reglajes de válvulas son cada 8.000 km y el cambio de aceite cada 2.000. La presentación y una breve toma de contacto fue en Madrid, en hora punta de tráfico, así que pudimos probarlo en su salsa. A primera vista causa buena impresión y en marcha se confirma. Se siente ligero, es muy manejable y ratonea entre los coches sin problemas; además, su manillar alto también ayuda en esto. La suspensiones y los frenos cumplen sin problemas. Como en otras 125, las prestaciones son suficientes para la ciudad, con buena aceleración desde parado, pero se queda corta si salimos a carretera. En definitiva, otro buen producto de Kymco, con una destacable relación precio- calidad, así como una esmerada terminación, que seguro tendrá gran aceptación en el mercado.