Patrocinado Por:

Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
22 7 07 MOTOR Seguridad Atención total TEXTO: P. DEL BRÍO FOTO: JORDI ROMEU La campaña de la Dirección General de Tráfico para evitar los accidentes por distracción pone de manifiesto las causas más importantes en la siniestralidad con víctimas en las carreteras n las estadísticas de la Dirección General de Tráfico siempre es la velocidad la causa principal en la mayoría de los accidentes, pero en muchas ocasiones, cuando al conductor responsable del siniestro le dicen que circulaba demasiado deprisa, lo niega. Es muy posible que fuera verdad en términos absolutos y que circulara por debajo de los límites establecidos. Sin embargo, también puede ser cierto que la velocidad de su vehículo sí fuera excesiva en función del grado de atención del conductor, un tiempo an- E tes y en el momento en que se produjo el accidente. Es por tanto la atención el factor más importante a la hora de sentarse al volante. Algo de eso dicen los abrumadores mensajes de la DGT, contrarios a ciertos elementos del coche, como si ellos fueran las verdaderos culpables. En realidad, no sólo se pierde la atención por encender un cigarrillo, buscar una emisora en la radio o atender una llamada de teléfono, aunque lo hagamos con el sistema de manos libres. La atención se puede perder simplemente pensando qué ruta debemos to- mar para llegar al destino o a quién tenemos que telefonear o qué cita tenemos pendiente cuando lleguemos al trabajo. Tan sencillo como lo que acabamos de decir puede ser el desencadenante de un accidente, cuya gravedad puede establecerse en un sinfín de causas, en la mayoría de los casos completamente aleatorias. Mientras pensamos si al salir de casa hemos apagado las luces o si debemos tomar una calle u otra, se puede cruzar un peatón despistado o invadir nuestro carril otro vehículo. En este supuesto caso, el tiempo que necesitamos para reaccionar y tomar conciencia de la situación puede ser mayor que el que hubiéramos tenido que emplear para realizar la maniobra que evitara el accidente. Lo que acabamos de decir podría interpretarse como una imposibilidad total de eludir el peligro en la conducción, pues los ejemplos que hemos puesto son casi imposibles de evitar. En alguna medida así es, pero también es posible rebajar el riesgo. El hecho de conducir se ha convertido en una acción habitual y cotidiana a la que hemos dejado de concederle la importancia que tiene. Parece que conducir es una función casi automática, que hacemos todos los días y que no supone prestarle más atención que al andar. Pero no es así y