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22 7 07 VIAJES Santa Marina Golf y ecología POR MIGUEL ÁNGEL BARBERO En San Vicente de la Barquera (Cantabria) conviven deporte y respeto al medio ambiente en el campo de golf Santa Marina, pequeño paraíso donde sobreviven quinientas especies naturales que de otra forma no tendrían un hábitat propio n una época en la que el golf aparece como el culpable de todos los males de la civilización (la corrupción urbanística y la escasez de agua entre ellos) da gusto comprobar que todavía hay una luz para la esperanza. Que ni el golfista es un ocioso degenerado ni el promotor del campo un desaprensivo especulador. Deporte y ecología pueden convivir, como se demuestra en el Golf Santa Marina. Situado en San Vicente de la Barquera (Cantabria) la finca ocupa ochenta hectáreas que se extienden entre los Picos de Europa y el mar que Severiano Ballesteros convirtió en un campo de golf. Y a la vista de los resultados, el acierto fue pleno. Respetó al máximo las características orográficas y naturales del entorno, E y hoy en día se ha convertido en un paraíso ecológico en el que sobreviven quinientas especies naturales que de otra forma no tendrían un hábitat propio. Así lo confirma Jesús García, naturalista del lugar que está acabando la edición de un libro sobre flora y fauna de la zona. En Santa Marina, junto a los dieciocho hoyos habituales, se puede vivir un segundo recorrido que es un pequeño viaje por la naturaleza: el bosque de media montaña (de sombra) el secundario (de litoral) las formaciones de matorrales, los restos del encinar cantábrico, el bosque de ribera, las salcedas de las tierras bajas... en pequeña representación, es un jardín botánico que se ofrece como un regalo poco habitual El club, atravesado por una de las rutas alternativas del camino de Santiago, vive un fenómeno tan curioso como fascinante: la dinámica propia de un organismo vivo. Las especies poseen una vitalidad tremenda. Se renuevan de un año para otro. Hay cosas tan curiosas como que se den hasta dieciocho clases diferentes de helechos en tan escaso espacio. Todas las especies de arbustos y menores están representadas, entre ellas destaca el acónito o matalobos- -que es la planta más venenosa de Europa- -muy característica de la alta montaña de la cordillera Cantábrica y de los Pirineos y que crece aquí, en el lugar más cercano al litoral que se conoce a nivel mundial Entre los lirios que, sorprendentemente, se dan en la zona destaca un repertorio zoológico muy interesante, con todo tipo de rapaces, patos, roedores, ardillas, lirones, jinetas, martas e incluso las nutrias que llegan remontando el río desde las marismas del vecino Parque Natural de Oyambre. Hay jugadores que se cruzaron con una nutria que llevaba un pescado en su boca, otros que vieron un zorro escarbando o los que asistieron al momento en que las águilas ratoneras alimentaban a sus crías en su nido del hoyo 13. Ésta es la otra cara del golf, que sirve para romper una lanza a su favor y derribar prejuicios La pregunta inmediata que se plantea es si, de no existir el campo de golf, perviviría tal ecosistema. Rotundamente, no. Se han sumado dos factores primordiales. El primero que, pese a estar en el norte, con la propiedad de la tierra atomizada, el mayorazgo ha permitido conservar una finca grande; y segundo, que el campo tal y como se ha concebido propicia que se mantengan y potencien todas esas formaciones boscosas, ribereñas y arbustivas... este pequeño tesoro natural www. golfsantamarina. com 942 71 22 48 Fauna diversa Junto a los 18 hoyos habituales se puede vivir la experiencia de un segundo recorrido que es un pequeño viaje por la naturaleza ABC