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8- 9 D 7 LOS DOMINGOS DE CIA- 60 años ¿Algo que celebrar? Forzó cambios de régimen, ingenió golpes de mano, contuvo a la URSS. Su historia siempre fue controvertida. Pero, en su 60 aniversario, la CIA hace frente a una de sus mayores crisis de moral y autoridad POR PEDRO RODRÍGUEZ urante la última semana de julio de 1947, el presidente Harry Truman firmó una de las reformas más importantes acometidas durante su paso por la Casa Blanca: la National Security Act Una legislación que, entre otros asuntos decisivos al comienzo de la Guerra Fría, supuso la creación de la Agencia Central de Inteligencia, la CIA, como heredera de los trabajos de espionaje, sabotaje y propaganda realizados durante la Segunda Guerra Mundial por la Oficina de Servicios Estratégicos (OSS) bajo la dirección del general William Donovan. Rápidamente, la agencia creada con afanes de centralizar y coordinar todas las actividades de espionaje repartidas entre varios cotos de la burocracia de Washington asumió un papel estratégico en la consolidación de EE. UU. como superpotencia enfrentada a la Unión Soviética. Sus primeras grandes operaciones clandestinas en el exterior se concentraron en forzar cambios de régimen en Irán, Guatemala y países en primera línea del pulso contra el comunismo. Este efectivo historial se truncó ostentosamente en 1961 con uno de sus mayores fracasos de la agencia: la invasión de Bahía Cochinos para derrocar al régimen castrista. Aunque supuestamente la primera reacción visceral de Kennedy fue destruir la CIA en mil pedazos, el presidente se contentó con un cambio de dirección. Un año después, aviones espía U- 2 de la CIA destaparían el proyecto de la URSS de instalar misiles balísticos en territorio cubano. Uno de los momentos más calientes de la Guerra Fría. La controversia siempre ha acompañado a la Agencia. Tras una extensa implicación en Vietnam, la saga del Watergate terminó por provocar un incómodo y profundo examen sobre las actividades de la CIA. Con una serie de D investigaciones parlamentarias a mediados de los años setenta que sacaron a la luz tácticas muy poco decorosas. Como resultado, se formalizaron diversas limitaciones y mecanismos de supervisión para recortarle las alas. Tendencia relajada después bajo la presidencia de Ronald Reagan. Los noventa volvieron a estar cuajados de situaciones embarazosas. Desde el caso de Aldrich Ames, el topo soviético en el corazón de la CIA, hasta el fracaso para detectar la proliferación nuclear de India y Pakistán, pasando por el supuesto error cartográfico que supuso el bombardeo de la embajada de China en Belgrado. Pero, con diferencia, los mayores problemas de la Agencia Central de Inteligencia se han presentado durante el siglo XXI. El 11- S y la atribución de armas de destrucción masiva al régimen de Sadam Husein han terminado por marcar un antes y después en la CIA. Tras medio siglo en el que el director de la Agencia ha sido la máxima autoridad en los servicios de espionaje de EE. UU. este puesto ha quedado relegado a un segundo plano con la forzada creación en 2004 de una nueva entidad unificadora al margen de la agencia: la dirección de inteligencia nacional. Un puesto con rango ministerial, línea directa con la Casa Blanca y poderes sobre la docena y media de instituciones de espionaje al 11- S, un antes y un después Un empleado saca lustre al vestíbulo de la sede de la CIA servicio del gobierno federal con un coste estimado anual de 40.000 millones de dólares. En mitad de lo que se considera como el periodo más complicado en los anales de la CIA, la Agencia se ha contagiado de graves problemas de personal, baja moral en sus filas, multiplicación de contratistas, agentes con ganas de escribir bestsellers y roces politizados con la Casa Blanca. Aunque también se supone que la Administración Bush ha realizado un importante esfuerzo presupuestario con un énfasis especial en el despliegue de agentes secretos. En la actualidad, se calcula que casi la mitad de los empleados de la agencia tienen una breve experiencia de tres a cinco años, o incluso menos. Aunque la CIA, ahora bajo la dirección del general Michael Hayden, ha cosechado significati- POOL Tan envuelta en la polémica se ve la organización, que algunos de sus agentes han contratado seguros privados para hacer frente a posibles litigios A la hora de recapitular, el periodista Tim Weiner alerta sobre el peligro de que el país más poderoso del mundo sea incapaz de crear un servicio de espionaje de primera vos éxitos en la lucha contra Al Qaida y la prevención de nuevos ataques terroristas, algunas de las tácticas permitidas por la Administración Bush han generado grandes controversias. Como el uso de prisiones secretas extrajudiciales o de técnicas coercitivas de interrogatorio. Tan envuelta en la polémica se ha visto, que algunos agentes han contratado seguros privados para hacer frente a posibles litigios. En su magistral y reciente biografía de la CIA Legacy of Ashes el periodista Tim Weiner no duda en reconocer y enumerar grandes éxitos. Pero, a la vista del balance obtenido durante los últimos sesenta años, Weiner considera tan increíble como peligroso el fracaso del país más poderoso en la historia occidental a la hora de crear un servicio de espionaje de primera clase