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22 7 07 EN PORTADA Seve Amarga despedida (Viene de la página anterior) se, pero las lesiones le han pasado factura. Pero es él el que sabe cómo se encuentra y en qué condiciones está, no nosotros. Ahora se dedica a enseñar y dirigir el juego de sus hijos- -que no tienen más profesor que él- a montar en bicicleta, a pasear por la playa y a nadar señala Jesús Calalrga, director deportivo del Club. Pedreña ha amanecido nublado. Los prados están verdes (no ha parado de llover en todo el invierno) No se ve mucha gente por la calle, ni por las playas de alrededor, sólo mariscadores de almejas y navajas porque la marea viene baja, pero las casas están engalanadas con banderas españolas, como si estuviesen en fiestas. El taxista nos aclara que las del Carmen, tan marineras, ya han pasado, que hoy es 18 de julio y que a los cántabros les gusta recordarlo (en Santander también colgaban banderas de los balcones) Entramos en el restaurantebar La Trainera propiedad de Manuel Ocejo Lavín, primo de Severiano. En una pared, una gran foto del dueño y el golfista; en la otra, la del general Franco. Ocejo Los problemas fisícos (de espalda) le han acompañado durante años; los del alma son capítulo aparte y, a veces, difíciles de remontar, de superar Extraña un poco que en Pedreña, su pueblo, muchas gentes no quieran hablar ni bien ni mal de él. Quizás haya influido la fuerte personalidad y el carácter del jugador no quiere hablar de su primo, ni como pariente ni como golfista. Lo mío es vender vino, no hablar de nadie fueron todas sus palabras. A su lado, tomando una caña, está Gumersindo Ruiz, ex funcionario del ayuntamiento de Marina de Cudeyo (Pedreña es uno de los 8 pueblos que lo integran) Claro que le conozco- -dice Gumersindo- Fui chico de los recados en casa de su abuelo, que era de Rubayo y allí tenía un taller de campanas. Yo no he entendido nunca el juego del golf, pero Seve es un mito mundial, español y pedreñero, y no le digo más En Pedreña muchos son parientes de Severiano. En la carnicería encontramos a Ana Presmanes. Antes le veía más; ahora, sólo en algunos entierros. Hace unos días cuando iba con una amiga conocí a su hijo Miguel y ella, al ver al chaval, me dijo: ¿a quién te recuerda? Es igual que tu hermano Carlos. Y es que los genes se llevan dentro. ¿Sabes por qué no te quieren hablar de él? porque Seve es muy suyo, y poco a poco se ha distanciado de la gente Regresamos a Santander en La Pedreñera un barquito que une los pueblos de la bahía con la capital. Julio, el que expende los billetes, nos asegura que Seve, de vez en cuando y para evitar los atascos de la carretera, saca su tique de ida y vuelta y acude a Santander en barca a hacer gestiones. Creo que este viaje le relaja, pues en la carretera hay mucho tráfico puntualiza. Ahí, en esa carretera que une Somo con Santander, es donde murió el pasado mes de marzo Fátima Galarza, su último amor. Un fatídico accidente de coche segó la vida de esta muchacha de 29 años, con un hijo de 13, con la que Severiano Ballesteros estaba rehaciendo su vida tras su separación matrimonial de Carmen Botín. Él había sido profesor de golf de Carmen, y de aquellas clases surgió un amor lleno de dificultades por el que ambos lucharon. A los dos les horrorizaba que hablasen de su vida privada. Lucharon por mantenerse lejos de los focos, y lo consiguieron. Se casaron en privado en El Promontorio, la finca de su abuelo, Emilio Botín- Sanz de Sautuola López. Sólo los padres y los hermanos de ambos, además del abuelo de Carmen, asistieron a la ceremonia. A la prensa le dieron una foto del enlace. Y para evitar filtraciones se llevaron el carrete a revelar durante el viaje de novios. Pero le reconoció el encargado de la tienda de fotos (seguramente sería golfista) de una paradisiaca isla y le hizo la jugarreta de vender unas copias al mejor postor. Todo iba bien entre ellos. Carmen, desde los 17 años, sólo tenía ojos para Seve Se instalaron en Pedreña, tuvieron tres hijos y, por esas cosas de la vida, llegó el desamor. Se divorciaron. Ella se marchó con sus hijos a vivir junto a sus padres, él continuó en Pedreña, en su magnífica casa con vistas a la bahía y al golf. Vivió algunos altibajos sentimentales y mantuvo una vida un tanto disipada. Si en lo privado a Ballesteros las cosas no le iban bien, en lo profesional tampoco, y eso le desesperaba. Los problemas físicos (la espalda) continuaron; los del alma son capítulo aparte y, a veces, difíciles de remontar, porque cuando parece que se están superando viene un mazazo y lo echa todo a perder. La muerte de Fátima, por su extremada juventud, dejó a Severiano, como no podía ser menos, profundamente deprimido. Su cara en el funeral reflejaba el hondo dolor. El más grande, el ídolo mundial del golf, se derrumbó, y apenas pudo contener el llanto. Ahora (también antes, pero con menos tiempo) sus hijos son su prioridad. Ha estado meditando con ellos la decisión de retirarse y hace unos días lo anunció oficialmente en Carnoustie, durante la celebración del Open Británico, en el mismo campo donde empezó su leyenda. Extraña que en Pedreña, su pueblo, muchas gentes no quieran hablar ni bien ni mal de él. En estos asuntos parecen mudos. Quizás haya influido la fuerte personalidad de Severiano, su carácter, pero no hay que negar la evidencia. No es profeta en su tierra. De vuelta al aeropuerto, una de las posibles claves de esa reserva nos la da Pablo, el taxista: Le he saludado dos veces, y me pareció un tío majo. Ha situado a Santander en el mapa mundial del golf, porque en el mundo dices Severiano y te ubican. Es un ídolo, pero le digo una cosa que decía mi padre: la gente de Pedreña es muy suya, muy envidiosa Tristeza El 22 de julio de 1984 Severiano Ballesteros exteriorizaba con este gesto su alegría al convertirse en ganador del Open británico de Golf. Una imagen que lo dice todo de él y de su carácter