Patrocinado Por:

Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
2- 3 D 7 LOS DOMINGOS DE ra, cerró su consulta para seguirle en los torneos. A la vuelta nos comentaba sus triunfos y nos hablaba de lo que Ballesteros significaba en el mundo del golf. Fueron muy amigos hasta que los dos doctores fallecieron. A Severiano tenemos mucho que agradecerle porque si se conoce Pedreña en el mundo es por él. Aquí vive, aquí entrena (ahora poco) y aquí juega al golf con las grandes figura de este deporte que, de vez en cuando, vienen a Pedreña y, si no hubiese sido por él, seguramente ni habían oído hablar de Pedreña ni hubiesen pisado jamás este campo. Es muy casero, le gusta almorzar en casa, aquí viene poco, pero cuando se queda siempre le sirvo verduras, le encantan Ángel le conoce desde niño, le ha visto crecer, jugar, triunfar. Yo entiendo que se retire- -explica- -porque si has sido un genio y, de repente, no llegas, te entra la tristeza Ballesteros ha conservado a sus amigos de infancia, los mismos con los que fue a la escuela, algunos eran sus primos, hijos de Marcelino y Ramón Sota. pero ahora sólo tiene ojos para sus tres hijos: Javier, Miguel y Carmen. Precisamente Miguel, un chavaluco encantador de 14 años, alumno de los Agustinos y handicap 4, entraba en el cuarto de palos del Club de Pedreña. Me da pena que se retire del circuito profesional- -nos cuenta- pero estoy contento porque él lo está. Además, yo ya le he visto jugar, la última vez en el Open Británico Verle lanzar la bola con el pitching da idea de lo buen jugador que es. Ya me gustaría llegar a ser como papá dice sonriente. Acaba los dos cubos de bolas, y vuelve a dejar su bolsa al guardapalos. Allí está Mercedes, la encargada, que conoce a Ballesteros desde hace casi 30 años. Nunca dejó aquí los palos. Carmen, su ex mujer, y sus hijos sí los guardan. Y él... pues qué quiere que le diga, cada uno tiene su vida y unos días mejores que otros. No quiero contarle nada, ni bueno ni malo Ballesteros acude al golf desde su casa, que está al lado, en boogie y allí lleva los palos. A cualquiera que pregunte en Pedreña por Ballesteros le dirá que es una referencia como jugador, como deportista y persona. Es un modelo a seguir para jóvenes y chavales. Si Pedreña está en el sitio que está en España es gracias a él, y si el número de federados ha aumentado se lo debemos a Ballesteros. Es el espejo de los chavales golfistas. Todos quieren ser como él. Es el jugador más grande que hemos tenido y pienso que no tiene edad para retirar (Pasa a la página siguiente) Entiendo que se retire Su hijo Miguel, a la izquierda, handicap 4, se entrena junto a un amigo en el campo de golf de Pedreña el Master de Augusta en 1965, logró cuatro campeonatos en España. Todos estos antecedentes, y el regalo que le hizo su hermano Manuel (un hierro 3) bastaron para que el pequeño Seve, bien en la playa de El Puntal o en la de Somo, ensayara una y otra vez su golpe cada día más perfecto. Tenía afición, ganas de hacerlo bien, de superarse y, lo más importante, un don innato para el golf (y una enorme versatilidad en su juego) cualidad que poseen muy pocos. No había duda de que estaba tocado por los dioses. No era socio del exclusivo Club de Pedreña, donde no podía jugar. Se tenía que conformar con llevar los palos a los jugadores, muchos seguramente peores que él. Pero no se conformó. Tenía el golf metido dentro, cada vez lo hacía mejor, y alguna que otra noche saltaba al campo a escondidas a jugar y a comprobar sus progresos. Cuando tenía 14 años fue caddy de don Santiago Ortiz de la Torre y del doctor Campuzano que, viendo las buenas cualidades que tenía, le ayudaron muchísimo comenta Ángel Matalla, una personalidad en el restaurante del Club. Lleva con la contrata más de 35 años y lo sabe todo. Severiano era un genio- -continúa- y eso que el golf es muy sacrificado. Aquí, en Pedreña, los que no eran socios (Seve no lo era) no podían entrar a jugar, pero los doctores Ortiz de la Torre y Campuzano le arreglaron los papeles para su acceso. Ballesteros se lo agradeció en el alma, y en más de una ocasión el doctor Campuzano, cuando Seve ya era una figu- El Picasso del deporte MIGUEL ÁNGEL BARBERO Carisma. Personalidad. Carácter. Cualquiera de estos adjetivos cuadra a la perfección con lo que Severiano Ballesteros transmitía en un campo de golf. Quienes le han tratado a lo largo de su carrera se dieron cuenta desde el principio de que era alguien verdaderamente especial. Ignacio Lantero, presidente del Real Golf de Pedreña, jugó mucho con él cuando eran niños. Seve era el caddie de mi tío y con 10 ó 12 años ya era impresionante ver cómo andaba por el campo. Parecía que iba volando, siempre muy concentrado. En esa época los caddies no podían jugar con los socios, pero mi padre, que era el capitán de campo, le decía a mi tío que le dejara salir a partir del hoyo 2 cuando ya no le viera nadie Su espíritu competitivo siempre fue encomiable, como destaca Manuel Piñero, con quien ganó la Copa del Mundo por parejas en 1976. Yo tenía que meter un birdie para vencer en el último hoyo y lo emboqué. Cuando me di la vuelta Seve estaba llorando y venía a abrazarme. Esto de- muestra el amor propio que tiene. Exceptuando a Fernando Alonso, ha sido el mejor deportista de nuestro país en cuanto a la repercusión mundial de sus triunfos. Seve era un genio, un artista. Un Picasso del deporte. Es muy difícil que se repita otro igual Otros grandes jugadores coinciden en esa nota: la genialidad. Para Tiger Woods, Seve ha sido un genio, el jugador más creativo que ha dado este deporte mientras que el gran competidor de su época, Nick Faldo, le considera como el Circo del Sol el mejor espectáculo de su vida. Es pasión, arte, coraje y drama Sin embargo, la intensidad de su juego le causó no pocos problemas con los caddies que cambiaba a menudo por su fuerte carácter. Como recuerda Norman Dabell, periodista británico, aunque sus ayudantes le tenían gran respeto (Martin Gray y Billy Foster le llamaban Gran Señor sufrían mucho a su lado por su extrema exigencia. Incluso alguno, como Nick DePaul, tuvo que esconderse de él en el vestuario a causa del dolor de cabeza que le provocó durante una vuelta