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D 7 15 7 07 Es italiana (Cuneo, 1963) licenciada por la Facultad de Arquitectura del Politécnico de Turín y una creadora de espacios, públicos y privados, de primera fila. No en vano, la prestigiosa revista WallPaper le ha premiado como la mejor diseñadora del año y su trabajo en dos aparcamientos de Madrid han acabado por encumbrar su genio. Visceral, apasionada, inquieta, tremendamente vital y original, el suyo es un discurso tan divertido como lúcido. En España ha creado su hogar GUTIERREZ Y DE LA FUENTE 32 D 7 LOS DOMINGOS DE Teresa Sapey ARQUITECTA Lo bueno debe ser un poco cateto para llegar al corazón del hombre ISABEL GUTIÉRREZ- -En un lugar tan sucio y oscuro como es un párking usted es capaz de obrar milagros -Me hace gracia, porque, con respecto al aparcamiento de la plaza de Vázquez de Mella me felicita la gente de la ciudad, la que lo utiliza: la mamá, el panadero, el del mercado... ¡Qué maravilla! Y con respecto al párking del hotel Puerta América, es la obra de la que más orgullo siento: ningún arquitecto quería trabajar en ese espacio porque era poco lucido. Y resulta que ha tenido mucha repercusión. Foster me llama Madam Parking. ¿Dónde está la chispa que encendió su vocación de arquitecta? -Nací con esto que yo, más que arquitectura, llamaría creatividad. O con algún tornillo distinto. El caso es que tengo una cabeza diferente. Siempre he sido creativa, cromática y sensible a cosas que los demás no veían, aunque insensible a lo que todo el mundo ve. Me da la sensación de que vivo una vida aparte en un planeta extraterrestre. Cuando caminemos sobre la Luna, yo descubriré la Tierra, porque para mí la Luna es la Tierra. ¿Qué le trajo a Madrid? -Lo más banal y lo más común: un hombre. Mi ex marido y el padre de mis hijos. ¿Qué ciudad se encontró? ¡Una ciudad divertidísima, maravillosa, llena de energía, eléctrica! Este mundo tan especial y tan español, con este calor, este sol que es como un cuchillo que corta el asfalto... ¡Esta violencia! Los españoles son muy de blanco y negro, de rojo y amarillo, de jamón y pan... España es una tierra que da la cara. Si no diera la cara, te daría la patada. ¿No se sentía un bicho raro? -Yo quería hacer cosas modernas y de diseño, y la gente me miraba como si fuera una marciana. Porque no había nada moderno. Sí, estaba la movida la vida nocturna, pero lo que se dice vanguardia... ¿Y ahora sí la hay? ¿Y eso no es tan malo? -Todo lo bueno tiene que ser un poco cateto para llegar al corazón del hombre común. Si quieres hablar al pueblo, tienes que utilizar su idioma, simple y con un toque cateto. Lo cateto es pura energía... ¿Qué le inspira? -Todo. La vida, el mundo vegetal, animal, hormigonado, construido o etéreo. Me gustaría tener muchas más vidas y hacer muchas más cosas. ¿Y cómo gestiona su tiempo? -Es que el trabajo del arquitecto, en gran parte, es intelectual, pura reflexión. Tenemos que leer, documentarnos, viajar, ir a congresos, escuchar... Todo tiene relación con el arte de vivir. ¿Qué rincón del mundo le gusta? -Es que cambio de idea todo el tiempo. Soy la encarnación del hombre moderno, que hoy dice blanco y mañana negro. Me encanta la contradicción. Hoy me enamoro de una cosa y mañana me enamoro de otra. El mundo en su totalidad es bonito. -Ahora los arquitectos están logrando el reconocimiento público. ¿Le satisface? -Estoy encantada. La creación comprende desde las artes plásticas hasta el teatro, la moda, la cocina, la abogacía... Todas las profesiones pueden ser creativas. Dicho esto, no veo por qué no se puede hablar de arquitectura. Hasta no hace mucho era como ¡ay, qué pesadez! Un edificio Y los arquitectos no somos pesados, somos maravillosamente exóticos y sexys Podemos hacer cosas tan bonitas, tan divertidas, tan fashion tan de vanguardia y tan emocionantes como un traje, un plato, una canción o un libro. -Al menos estamos en sus manos, porque ustedes son los creadores de los espacios que habitamos... -Escribimos el tiempo con ladrillo, con volúmenes, en tres dimensiones. Y tenemos un objetivo que cumplir: no sólo ser creativos, sino también funcionales. De otro modo, os destrozaríamos la vida. Y eso no podemos permitírnoslo. Delirios de grandeza La vieja Europa, tan pasada, con esos delirios de grandeza... Sí, hemos sido grandes, pero no nos damos cuenta de que el mundo es mucho más grande. En cuanto a los americanos, inventaron el concepto de rascacielos, así que todo el mundo emergente copia ese sueño americano sin plantearse si hace bien o mal, si es adaptable o no a su territorio o a sus necesidades. He dado la vuelta al mundo y la verdad es que a veces es ridículo, en ciertos contextos, encontrarte con esas grandes torres IGNACIO GIL -Se ha demostrado que los mejores arquitectos españoles están en Madrid. Lo siento mucho, pero si dicen que están en Barcelona, pues no es verdad. Aunque Barcelona es la ciudad del diseño, de un diseño muy burgués. -Y yo que creía que aún éramos unos catetos... -Sí, Madrid es cateta.