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15 7 07 VIAJES Lago di Garda Hay vida más allá de Venecia TEXTO: MATILDE HERMIDA FOTOS: GIANFRANCO FAINELLO En Italia puedes pasar un fin de semana o la vida eterna. Lo demuestran, cerca del lago de Garda, las ciudades de Verona, Vicenza, Mantua, Trento, Brescia... Arte y naturaleza para hartarse bordo del barquito que costea el inmenso lago de Garda, en el camino de los Alpes, se acumulan las impresiones, fugaces, nada profundas, que le vamos a hacer. Comprendes por qué se llama agua cierto tono de verde o descubres cómo influye este microclima mediterráneo en un paisaje norteño que suma vegetación contradictoria. Alguien salmodia nombres conectados con este pueblo, esa formidable villa o aquel islote, y si no prestas atención- -y no la prestas- -se dan la mano los vivos y los muertos, atrapados entre olivos y cipreses. Catulo, Cavazza Borghese, Visconti, Alighieri, San Francisco de Asís, Goethe, D Annunzio... ¿la Callas? anche la Callas, sí, en aquella casa esbelta y amarilla, que se compró, antes de Onassis, para estar cerca de la A Arena- Las poderosas ruinas de unas termas emergen grises en un extremo de Sermione. Un día propiedad del poeta latino Catulo, no están del todo muertas: amparan, a displicente distancia, la vida que sigue fluyendo a la vera de los manantiales sulfurosos en forma de modernos spas Mientras te cruzas con otra nave más grande, la Solferino avistas Saló con sus festivales de música y la euforia deportiva que marcan la existencia de la localidad, tan elegante, tan poco passoliniana en apariencia. Ahí están Garda, que le da o le roba el nombre al lago, y Bardolino, entre viñas, interminables campos de melocotoneros, hoteles y educadas familias con niños, que enredan lo justo para alegrar el paisaje sin que nadie se encomiende a Herodes... El lago tiene vida propia. Y, últi- mamente, también ideas sobre su futuro. Las autoridades del lago, una línea aérea de coste bajo- -Air Italy- -y los ayuntamientos de cinco ciudades vénetas han decidido que hay que sacarle nuevos brillos a los blasones locales con ofertas para atraer a nuevos clientes. Sorprende la idea: por donde mires, las callejuelas, los monumentos, las cuidadas tiendas, las terrazas de los cafés y de los restaurantes... no parece que falten visitantes. Sí, pero hay que abrirse un poco Les pesa, dicen sin decirlo, tanto acento alemán, aunque también hay muchos ingleses y norteamericanos, todos herederos de aquel Gran Tour de la gente bien de otros tiempos. Pero, ¿cuál es la idea? Cambiar el punto de vista. Mirar la bota de Italia desde otra perspectiva. Estamos entre Milán y Venecia, dos destinos clásicos, especialmente Venecia. Tenemos Venecia a hora y cuarto, lo justo para ir y volver en el día. ¿Por qué no aprovechar los alrededores del Garda como punto de partida? Un itinerario para gente bien Brescia: bosques, alta montaña... y mucha cultura En la programación de la Arena mandan los italianos, faltaría más. Mucho Verdi y Puccini. El repertorio es popular, pero cuidado con mimo