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20- 21 D 7 LOS DOMINGOS DE M. FRANCISCO REINA Cultura La Voz de la Tierra ay una vieja teoría, acuñada desde la época clásica y luego asumida en parte por la filosofía hippie y la cultura New Age de los setenta, en la que militaron escritores como Michael Moorcock, Ray Bradbury o J. R. Tolkien, que puede apreciarse en su trilogía de El señor de los anillos en la contraposición del bien en armonía con la naturaleza y el mal desconsiderado con la misma, sobre la existencia de una consciencia planetaria. La llaman la teoría de Gaya y, básicamente, como el mito de la diosa madre Gea, presupone que el planeta tierra tiene un alma y una consciencia universal. No deja de ser una teoría hermosamente literaria pero no es la primera vez que observamos cómo, a pesar de las tremendas agresiones que sufre el planeta azul, éste se defiende del llamado Homo Sapiens el peor de los depredadores y que, a menudo, hace poco honor a su cacareada inteligencia. Uno de los adalides de la causa ecologista es el ex vicepresidente estadounidense Al Gore, premiado recientemente con el Príncipe de Asturias de Cooperación. El jurado destacó entre sus grandes méritos su liderazgo y decisiva contribución al progreso en la búsqueda de soluciones a los problemas del cambio climático que hacen estrictamente necesaria la cooperación internacional El presidente del jurado, Leopoldo Calvo Sotelo, fue el encargado de leer el acta en la que se resalta de Al Gore, un hombre público que con su liderazgo ha contribuido a sensibilizar a las sociedades y gobiernos de todo el mundo en defensa de esta noble y trascendental causa El jurado incidió en que, al premiar a un ciudadano tan destacado pretende reconocer la labor de las perso- H nas e instituciones que están trabajando en la misma línea En abril se presentó en español, en la feria del Libro de Buenos Aires, en cooperación con la asociación Greenpeace, el volumen Una verdad Incómoda del flamante premiado, que ha lanzado en una edición cuidadísima la editorial española. Se trata de la publicación de las conferencias que dieron nombre al oscarizado documental, con un bellísimo despliegue de imágenes, documentación sobre acuerdos internacionales, gráficos y toda clase de información de utilidad y valor ilustrativo. En la presentación, el autor declaró: La evidencia científica es suficiente y contundente, vamos hacia una crisis global sin precedentes, las soluciones son conocidas, debemos reemplazar de manera urgente los combustibles fósiles por energías limpias y dejar de destruir los bosques. Sin embargo, la inmensa mayoría de los dirigentes políticos y de las principales corporaciones de la energía continúan haciéndose los distraídos. La verdad es incómoda para una sociedad que es altamente dependiente del petróleo, es incómoda para muchos gobiernos fuertemente financiados por compañías petroleras Se reafirmó en su creencia de que América va a cambiar, y el mundo va a cambiar. Aunque no será por las propuestas de los políticos, sino porque muchas personas llegarán a la conclusión de que no se trata de un asunto político, sino moral y exigirán a los políticos que tomen medidas Entre esas iniciativas ciudadanas están la de los artistas que, bajo el título Live Earth un concierto planetario de 24 horas destinado a concienciar a la población de la necesidad de actuar contra el calentamiento global, se sucedió el sábado por todo el mundo. El primer recital fue en Australia y el relevo ya en Japón. Es un asunto que nos atañe a todos dijo ante unos 10.000 espectadores reunidos en las afueras de Tokio la estrella japonesa Ayaka, invitada al concierto de la banda estadounidense de rock duro Linkin Park. Entre los participantes en Sidney, Shanghai, Hamburgo, Londres, Johannesburgo, Nueva York, Washington- -que se añadió a última hora- y Río de Janeiro, el grupo australiano Blue King Brown, Madonna, Shakira, The Police, Metallica, y el gurú de la música electrónica japonesa, Ryuichi Sakamoto, entre muchos otros. Esperemos que las canciones de las estrellas de la música y los premios internacionales sirvan para que la tierra se haga oír. De otra forma, acabaremos enterándonos por las bravas. No es la primera vez. Pregúnten a los dinosaurios. JESÚS GARCÍA Economía Miedo certificado arme Chacón, 35 años, rodeada de tycoons del Ibex en su toma de posesión como ministra del ramo, ha evocado un deseo: Quiero que el precio de la vivienda no trunque un solo proyecto de vida personal Juventud, divino tesoro que diría Rubén Darío. Tiene ocho meses hasta las elecciones para licuar en su discurso el peso de la crisis inmobiliaria que se avecina. César Alierta, presidente de Telefónica, y Antonio Brufau, presidente de Repsol, miran de reojo el futuro quebradizo que espera al negocio de otros presentes en el acto, como Luis del Rivero, presidente de Sacyr, o Fernando Martín, que acaba de comprar Fadesa a un Manuel Jové al que le quemaba la empresa en las manos y ha cambiado riesgo por una fortuna de miles de millones. A la quiebra de la bonanza de los activos, reflejada en la caída de las ventas de la vivienda, el incremento de los plazos de venta, las dificultades crecientes para el pago de las deudas para las promociones que tardan en colocarse y una oferta exponencial que no siempre encuentra respuesta en la demanda se le ha adelantado una crisis de valoraciones bursátiles esbozada en el efecto Astroc. Como un enorme castillo en el aire que multiplicó por 1.000 su valor, se hundió en su propio éxito hacia el desastre final. El efecto Astroc ha sido para los supersticiosos como el tarro de sal que se cayó en el parqué y salpicó con sus partículas al sector inmobiliario. Lagarto, lagarto. Tanto es así que Julio Segura, en su primera comparecencia pública, se apresuró a tildar al sector inmobiliario como un ámbito de aparente riesgo contable ¿Qué quería decir? Que algunas valoraciones realizadas son un mero apunte, que puede haber más gaseosa C que realidad. Con sus afirmaciones demostraba la laxitud en este asunto de las valoraciones por parte de la CNMV que hasta ahora había callado permitiendo la colocación en Bolsa de media docena de grandes empresas, sin olvidarnos de su asistencia como estatua de sal a valoraciones de algunas de las más importantes fusiones- -recién anunciadas- -en el sector inmobiliario. Se acaban de cerrar, con muchas heridas todavía sangrantes en la renegociación de la deuda: la unión de Inmocaral y Colonial, con una coda de Riofisa y valoraciones de aúpa; la escisión de Metrovacesa en dos, auténtico caso de manual que puso a prueba al regulador, con salida a tiempo previa a la división de algunas cajas de ahorro avisadas de lo que se avecinaba, o la unión de Urbis y Reyal, una cotizada, con sus valoraciones y su canesú, y otra no cotizada, desconocida para el común de los mortales. Ralentización de la actividad, con el sector constructor que aporta el 18 por ciento del PIB en jaque, empresas endeudadas hasta el límite, promotores temerosos del racionamiento del crédito y tipos de interés al alza que empiezan a provocar morosidad en el sector bancario. Se empieza a notar, dijo Ana Patricia Botín, presidenta de Banesto, que sufrió un aluvión vendedor, completado en todo el sector el mismo día que presentó unos resultados excelentes. El miedo a que la banca se contamine del difícil momento inmobiliario es mayor si se tiene en cuenta la huida de los extranjeros del sector después de varios informes de los bancos de inversión internacionales animando con sus calificaciones a poner los pies en polvorosa del inmobiliario patrio. Esto sin tener en cuenta el daño colateral de las corrupciones en Marbella o en Murcia y sin analizar el enorme peso de las cajas de ahorro en el mercado inmobiliario de la costa. Unas cajas de ahorro, que sólo dan cuenta al Banco de España, y permanecen en un silencio forzado que, como siempre, tarde o temprano acabará por explotar. El sector de la vivienda, el precio de la vivienda, es posible que no trunque proyectos de vida, pero va camino de truncar la marcha de la economía española y son muchos, entre ellos el presidente de la Comisión de Valores, los que están certificando el miedo. Falta todavía que le pongan el sello y la firma y haya que enterrar algunos muertos ahora vivientes que con su catalejo están mirando el caleidoscopio de la crisis inmobiliaria americana. En ocho meses Carme Chacón tiene tiempo para ponerse al tanto. Ojalá sus deseos no sean truncados por la cruel realidad.