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15 7 07 CLAVES DE ACTUALIDAD La cicatriz del fuego se cierra con arte El 16 de julio de 2005, el fuego empezó a devorar el bosque. Murieron once personas. La Fundación Concha Márquez dirige un proyecto de memoria y recuperación: esculturas y paisajismo contra el dolor TEXTO: JUAN FRANCISCO ALONSO FOTOS: SIGEFREDO Guadalajara Concha Márquez, galerista, pintora, docente, le llamaron por teléfono para decirle que se estaba quemando el bosque, pero ella no veía nada. Era la hora de la comida, estaba preparando la mesa en su casa de Villarejo de Medina (Guadalajara) junto a su marido, Laurentino Ortega, el alcalde del pueblo, y abrió una tras otra las persianas del salón, hasta que, súbito, vio la gran nube de humo. Llama al 112, que toquen las campanas de la iglesia y reúne a la gente en la plaza. Me voy. No sé cuándo volveré gritó Laurentino mientras corría hacia el monte. Nadie durmió aquellos días. Hacíamos lo que podíamos en medio del infierno. Nunca olvidaré las caras de los ancianos, los niños, las lágrimas, las piñas que explotaban como si fueran bombas recuerda esta mujer siempre hiperactiva, en la Fundación que lleva su nombre, en el pueblo en el que vive de viernes a lunes. Han pasado dos años. Estamos cerca de Villarejo, en el monte en el que no se veía el suelo. Todo era un bosque de pinos dice Con- A cha Márquez. Es un paisaje de miles y miles de hectáreas en el que, tras las lluvias, ha desaparecido el color carbón. Poco a poco regresa el verde, y los pinos empiezan a brotar. A lo lejos se intuye la cueva de los Casares, un tesoro del paleolítico en la zona donde empezó todo, y el barranco en el que se abrasaron las vidas de los once miembros de un retén. Este julio de 2007, como tardía recompensa por el drama, los obreros asfaltan las pistas de arena y piedras que aún enlazan los pueblos afectados por el fuego. Hace menos calor. Como entonces, sopla el viento. Al final del verano de 2005, a la hiperactiva Concha Márquez se le ocurrió una idea que podría servir para recordar el horror y, al mismo tiempo, para dinamizar turísticamente la vida en la zona quemada. Miré un mapa y vi que los doce pueblos formaban un círculo. Era una posible ruta perfecta. A partir de ahí empecé a llamar a todo el mundo, a los ayuntamientos para que nos cedieran los terrenos, a los artistas amigos para que hicieran (gratis) En busca de artistas generosos una obra que simbolizara aquellos días de espanto, a diferentes empresas para que ayudaran a financiar el proyecto, y a la Junta, que al principio no quería saber nada de cualquier idea que le recordara el suceso y los muertos, aunque al final han prometido una ayuda de 9.000 euros El trabajo de captación de obras de arte apuntó a varias dianas. Concha Márquez, desde su Fundación, habló con todos los amigos escultores que encontró en su agenda, y les pidió una colaboración. Al paisajista Javier Mateos se le ocurrió además crear Ruta de escultores Los pueblos. El incendio afectó al monte de doce pueblos de Guadalajara. La Fundación Concha Márquez ha inaugurado este verano los dos primeros hitos, en Villarejo de Medina y en Ablanque. Cada año se instalarán dos nuevos parques de arte Obras. En los dos hitos abiertos por ahora encontramos una veintena de esculturas permanentes y varias instalaciones temporales. En los pueblos han trabajado además paisajistas como Eduardo Mencos. Más información. www. fundacionconchamarquez. es 949 30 42 39. Linda de Sousa, portuguesa, junto a su escultura en Villarejo de Medina El obelisco de Carlos Sevilla, en hierro, entre el cielo y el suelo