Patrocinado Por:

Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
2- 3 D 7 LOS DOMINGOS DE El pasodoble de la tía Amparito, en el móvil M. Á. B. Bernat Soria Escoms (Carlet, Valencia, 7 de mayo de 1951) es doctor en Medicina por la Universidad de Valencia. Está casado con Verónica Juan, directora de la Biblioteca Virtual del Sistema Sanitario Público de Andalucía, y tiene dos hijas, Aitana y Bárbara, que son su gran debilidad. Claro que tantas horas de encierro en el laboratorio le hacen estar fuera de la onda adolescente: sus hijas le acusan de no conocer la asignación económica que necesitan actualmente los jóvenes ni los horarios de salida. Sus obligaciones en el Cabimer le obligaron a instalarse en Sevilla, pero siempre ha mantenido una fuerte relación afectiva con Valencia. Presume de su tía Amparo Roca (la tía Amparito) conocida por el famosísimo pasodoble que lleva su nombre y que fue compuesto por Jaime Teixidor (Amparito fue una de sus alumnas de piano y muy amiga de su hija, María Teixidor) De hecho, la pieza- -estrenada en septiembre de 1925 en el teatro El Siglo de Carlet- -es la melodía del teléfono móvil del ministro, como pudieron comprobar los periodistas que estaban junto a él cuando se hizo público el nombramiento. A pesar de su marcado carácter científico, Soria recuerda que ejerció la medicina y que nunca ha perdido el contacto con sus queridos pacientes de diabetes, enfermedad a la que ha declarado la guerra. De hecho, presidió la Sociedad Española de Diabetes. Sus colaboradores alaban su capacidad para escuchar y su sensatez a la hora de expresar puntos de vista, y no les consta que sea fumador, así que no tendrá que sufrir la ley antitabaco de su predecesora. En su primer discurso como ministro recurrió al autor griego Konstantin Kavafis (1863- 1933) para explicar que su destino no es el Ministerio de Sanidad sino que este departamento es el viaje para llegar a Ítaca, un reino modesto, pero muy importante porque significa salud, calidad de vida y bienestar POOL jos para que se incorporara como asesor a un programa de investigación con células madre. En 2004 asumió la dirección del Laboratorio Andaluz de Terapia Celular en Diabetes Mellitus, e impulsó un proyecto para derivar células madre embrionarias para obtener otras, generadoras de insulina, que puedan usarse contra la diabetes. En 2005, Soria trasladó a España los estudios que estaba desarrollando en Singapur y pasó a dirigir el Cabimer, centro que cuenta con una veintena de grupos de investigación en los que trabajan 200 científicos y técnicos en un edificio de 9.148 metros cuadrados. Un nombramiento para ocho meses tiene valor de gesto o de censura para el anterior responsable del ministerio, porque pensar en una continuidad basada en el éxito en las próximas elecciones es muy pretencioso señala César Nombela, catedrático de Microbiología de la Facultad de Farmacia de la Universidad Complutense de Madrid. Nombela fue, además, presidente del Comité Asesor de Ética del Ministerio de Ciencia y Tecnología, desmantelado por el actual Gobierno, que prevé crear en breve un nuevo órgano ad hoc. El hecho de que un científico asuma esta tarea parece, a priori, positivo, siempre que se active la innovación, favoreciendo la competitividad más que el proteccionismo continúa. Aunque mucha gente interpreta que el ascenso de Soria va a suponer una apuesta por la investigación con células embrionarias. Lo que se ha hecho en este campo tiene poca relevancia, porque la tendencia va hacia las células madre adultas, que deberían recibir más atención Nombela cree que la Ley de Investigación Biomédica, aprobada hace unas semanas, cuenta con aspectos positivos, pero al apos- tar por la activación de ovocitos mediante transferencia nuclear recoge, de forma encubierta, la posibilidad de autorizar técnicas de clonación humana para tratamiento terapéutico. Al margen de las consideraciones éticas de cada uno, esa clonación produciría células embrionarias con escasa proyección actual en el tratamiento de enfermedades, e incumpliría el Convenio sobre Derechos Humanos y Biomedicina Los partidarios del nuevo ministro tiran de su currículo para alabar el nombramiento. Creen que Soria rescatará la investigación científica en España de su perpetuo marasmo Otros expertos opinan que los trabajos con células embrionarias tienen menos relevancia que los que se centran en células madre adultas, que merecen más atención auspiciado por el Consejo de Europa y firmado en Oviedo en abril de 1997. El Gobierno debería respetar ese documento o, en su defecto, denunciarlo, porque la citada ley entra en contradicción con el mismo Aquí todo depende del color del cristal con que se mira. Bernat Soria ha expresado que un investigador tiene que trabajar dentro de la ética y de la legalidad. A veces, la presión social puede llevar al científico a pensar que el fin justifica los medios, pero eso nunca debería ser así. Cuando se trata de una discusión técnica, con todos los datos se construye una ética no confesional y las soluciones que se aportan son las mejores para todos. En el caso de los embriones humanos para usos científicos, defiendo que hay problemas éticos en el no uso de esos embriones: no es ético dejar de utilizarlos. Me pregunto a qué ética se refieren ciertas personas cuando hablan de este asunto: ¿A la ética confesional de algunos o a una ética que podemos compar (Pasa a la página siguiente)